Capítulo 22: Reflejos de deseoIsabela no entendía lo que le pasaba. La presencia de Gabriel comenzaba a resultarle adictiva. Su simple cercanía le erizaba la piel, y cuando la tocaba...Sacudió la cabeza, tratando de alejar esos pensamientos. No. No podía estar enamorándose de él.Pero ¿qué otra explicación había?Gabriel la estaba dominando en todos los sentidos.Esa noche, Gabriel tenía otra cena importante y, como siempre, Isabela debía acompañarlo. Esta vez, él había elegido su vestido: un diseño negro ajustado, con un profundo escote en la espalda que dejaba ver su tatuaje.-Quiero que todos vean que me perteneces -le susurró al oído mientras la ayudaba a abrocharse el collar.Isabela se miró al espejo, sintiendo un escalofrío. Se veía hermosa, pero también marcada.En la cena, como era de esperarse, todas las miradas fueron hacia ella. Los hombres la observaban con deseo, algunos con descaro. Gabriel lo notó, y su mandíbula se tensó.Su esposa era solo suya.Colocó una mano en
Capítulo 23: Un beso ante todosVolvieron a la mesa como si nada hubiera pasado en el baño. Pero algo sí había cambiado.Isabela aún sentía su piel ardiendo, su respiración entrecortada. Sabía que se notaba. Intentó recomponerse, beber un sorbo de agua, pero Gabriel la miraba con esa sonrisa arrogante, completamente satisfecho consigo mismo.Los hombres de negocios con los que cenaban continuaban la conversación, pero Gabriel solo tenía ojos para ella.—Ahora que te has relajado un poco, puedes ayudarme con este trato —susurró en su oído, provocándole otro escalofrío.Isabela le lanzó una mirada fulminante, pero decidió ignorarlo y concentrarse en lo que se decía en la mesa.Pronto se dio cuenta de que Gabriel estaba en medio de una negociación importante. El trato aún no estaba cerrado y ella vio una oportunidad.—Señores —intervino con una sonrisa encantadora—, entiendo que aún tienen dudas, pero si se fijan en los números que Gabriel les presentó, verán que esta es una inversión qu
Capítulo 24: Sin escapatoria en la nocheLa cena terminó y volvieron a la mansión. Isabela estaba inquieta.Desde el momento en que Gabriel la besó en público, sintió que algo entre ellos había cambiado. Él no solía mostrar afecto delante de otros, y sin embargo, lo había hecho.Subieron las escaleras en silencio. Cuando llegaron al pasillo donde estaba su habitación, Isabela intentó girar el pomo de la puerta, pero Gabriel la detuvo, sujetándola de la muñeca.-¿A dónde crees que vas? -preguntó con su tono grave y dominante.-A mi habitación -respondió ella, aunque sabía que su respuesta no le gustaría.Gabriel soltó una risa seca y negó con la cabeza.-No más habitaciones separadas, Isabela. Desde esta noche, dormirás conmigo. Todas las noches.Su voz no dejaba espacio para discusión. Era una orden.-Pero... -Isabela tragó saliva- ¿por qué ahora?Gabriel la miró fijamente.-Porque eres mi esposa. Y porque me gusta sentirte cerca cuando duermo.Ella se quedó sin palabras. Algo en su p
Capítulo 25: La obsesión de GabrielGabriel la observaba en silencio, mientras ella dormía tranquilamente. Nunca había sido de los que se quedaban mirando a una mujer después de un encuentro. Sin embargo, con Isabela, todo era diferente. Algo en ella lo volvía loco, como si tuviera el poder de desestabilizar su control con una simple mirada.Podía tener a cualquier mujer que deseara. Y, de hecho, las había tenido. Mujeres hermosas, perfectas en todos los aspectos. Pero ninguna había logrado hacerle perder el control como lo hacía ella. Isabela no solo lo quería, la quería a él. Y eso lo desbordaba de una manera que no lograba comprender.Se pasó una mano por el cabello, su frustración evidente. No entendía por qué ella tenía ese efecto sobre él. Cada vez que pensaba que podía tenerla bajo su dominio, ella lo sorprendía con algo nuevo, algo inesperado. Y eso solo aumentaba su deseo por ella.Isabela se movió en la cama, apartando las sábanas con suavidad. Gabriel observó cómo la luz te
Capítulo 26: Reclamándola sin límitesGabriel se apoyó en los codos, contemplando el cuerpo tembloroso de Isabela bajo él. Su piel ardía, sus labios estaban entreabiertos, su respiración entrecortada. Era un maldito pecado verla así, completamente rendida, suya.-Mírate... -susurró con voz grave, deslizando los dedos por su mejilla y bajando hasta su cuello.Isabela intentó desviar la mirada, pero él tomó su mentón con firmeza.-No me bajes los ojos, Bella. Quiero que veas lo que me haces -su tono era de autoridad absoluta, el mismo que usaba para controlar sus negocios, pero ahora estaba en su cama, controlándola a ella.Isabela tragó saliva, sintiendo cómo su corazón latía con violencia. Gabriel nunca había sido tan intenso... tan paciente. Siempre tomaba lo que quería, pero esa noche parecía decidido a hacerla perder la razón.Sus labios descendieron lentamente por su cuello, mordisqueándolo con posesividad antes de lamer la marca con su lengua. Cada beso era una advertencia, cada
Capítulo 27 FURIA Y CASTIGOGabriel despertó satisfecho, su cuerpo aún impregnado del aroma de Isabela. No podía evitar mirarla mientras dormía, con su piel desnuda apenas cubierta por las sábanas. Su cabello oscuro caía desordenado sobre la almohada, y sus labios ligeramente entreabiertos lo tentaban a besarla de nuevo.Sin embargo, el placer de la noche anterior no podía distraerlo de sus negocios. Había un problema en uno de sus clubes nocturnos, algo que requería su presencia inmediata. Se levantó sin hacer ruido, se vistió con rapidez y salió de la habitación.Isabela despertó poco después y, al notar su ausencia, sintió un extraño vacío. No entendía por qué, pero la idea de no tener a Gabriel cerca la inquietaba. Al enterarse por una de las sirvientas que había ido a su club nocturno, una idea impulsiva cruzó su mente. Quería verlo, saber en qué andaba. Sin pensarlo demasiado, tomó un abrigo y se dirigió al lugar.Cuando llegó, el ambiente del club la envolvió de inmediato. Luce
Capítulo 28 REFLEJO DE PLACERGabriel la observó de arriba abajo, su mirada oscurecida por el deseo. El body negro de cuero aún ceñía cada curva de Isabela, resaltando su figura de manera hipnótica. La rabia y los celos por haberla visto en el escenario se mezclaban con una excitación cruda y salvaje que le recorría las venas.Se acercó lentamente, atrapándola entre la pared y su cuerpo.-Mírate, Bella... -murmuró, deslizando sus dedos por su cintura hasta sus caderas-. ¿Sabes lo malditamente irresistible que te ves con esto?Isabela tragó saliva, su respiración acelerada.-Gabriel...Él le levantó el rostro con una mano, obligándola a mirarlo.-Vas a hacer algo por mí -susurró con voz ronca, llevándola hacia un enorme espejo que ocupaba casi toda la pared de la sala privada-. Vas a mirarte mientras te hago mía.Isabela sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Gabriel la giró de espaldas y la sujetó por el cuello, presionando su cuerpo contra el suyo.-Mírate, Bella -ordenó, deslizand
Capítulo 29: Confesiones de Placer y SumisiónGabriel aún sentía el calor de Isabela en sus manos cuando la condujo de regreso a la mansión. El recuerdo de sus encuentros previos aún ardía en cada poro de su piel, mientras su cuerpo vibraba con un deseo incontrolable. Sin embargo, lo que más inquietaba a Gabriel era la manera en que ella respondía a cada caricia, una mezcla embriagadora de sumisión y placer que desdibujaba los límites entre el control absoluto y la entrega total. ¿Acaso Isabela aún luchaba contra esa entrega o ya había aceptado, de forma silenciosa y profunda, que le pertenecía por completo?Esa noche, en la penumbra seductora de su habitación, Gabriel la hizo sentarse en la cama, completamente desnuda. La tenue luz realzaba la suavidad de su piel y, en un detalle imborrable, el tatuaje en su espalda—con el nombre que él había marcado—resplandecía como un emblema de destino y poder. Gabriel se posicionó frente a ella, con una mirada oscura y penetrante que parecía des