Acorralada la tienen!!! Jaja gracias por leer, cariñitos! No olviden comentar :)
LeonardEl silencio en la biblioteca es espeso, solo interrumpido por la respiración agitada de Evelyn. Su mirada está fija en mí, desafiante, pero no necesito ver más allá de su expresión para saber que su mundo acaba de sacudirse.Y me gusta.Me gusta verla así, atrapada en el borde entre la negación y la aceptación. Porque una parte de ella quiere rechazar todo lo que está descubriendo, pero la otra… la otra está pidiendo respuestas desesperadamente.Doy un paso hacia ella, dejándome llevar por el instinto, por ese vínculo invisible que nos une, por la energía que crepita entre nosotros como un incendio incontrolable.—Cuéntamelo todo —exige, su voz firme, pero temblorosa en los bordes.Es adorable. Cree que puede exigirme respuestas como si tuviera el control.Sonrío con calma, aunque por dentro el deseo y el poder burbujean en mi interior como lava hirviendo.—¿Y qué me darás a cambio, pequeña loba?Ella parpadea, como si mi pregunta le hubiera tomado por sorpresa.Su cuerpo se po
EvelynNo se si la interrupción de Clara me hace sentir aliviada o frustrada, pues ahora mismo todo lo que tiene que ver con el alfa se ha vuelto una montaña rusa de emociones contradictorias que no se como demonios manejar.Lo que me ha dicho…. Amada diosa lo que me ha hecho, la forma en que me mira, es como si no pudiera pensar en nada más.Sin embargo, hago mi mejor esfuerzo por concentrarme en el presente, en lo que está pasando, pues sé que Clara debe estar imaginando el peor de los escenarios ahora mismo.No es un secreto que no confía en Leonard, que piensa que es igual a Ragnar, pero yo sé la verdad.Sé que aunque no es una mansa paloma, no es Ragnar y que de alguna manera no me lastimaría, o al menos eso quiero creer.Leonard sigue a mi lado, su presencia envolvente, dominando cada espacio a su alrededor. La biblioteca entera parece contener la respiración cuando la figura de Clara se materializa en el umbral de la puerta. Su expresión es serena, sus manos juntas frente a su
LeonardEl estruendo retumba en las paredes de la mansión como un rugido de guerra. Sé lo que significa, yo mismo me encargué de poner ese sonido como una advertencia para la manada de que algo mao estaba pasando.Corro por los pasillos hasta que llego a la entrada de la mansión, todos los empleados corren de un lugar a otro, mientras que los guardias les gritan que aseguren el lugar.Mis instintos están más alertas que nunca. Algo no está bien.Empujo la puerta principal y salgo de la mansión con pasos firmes, mis oídos captando cada sonido, cada movimiento. El eco de las pisadas apresuradas resuena a lo largo de la ciudad junto a las ordenes de los guardias.De inmediato, distingo a Alex corriendo hacia mí con una expresión severa.Antes de que pueda abrir la boca para pedirle un reporte de lo que está pasando, él se me adelante.—Han vuelto los cazadores —dice sin aliento.Suelto un gruñido profundo, sintiendo cómo mi lobo se agita dentro de mí. Pensaba que se trataría de Ragnar, qu
EvelynUnas horas antes del encuentro.La habitación está en silencio, pero mi corazón late con fuerza, un tamborileo constante en mis oídos. Desde el segundo en que Leonard salió por esa puerta hay un solo pensamiento invadiendo mi mente: Algo no está bien. Lo siento en mi piel, en mis huesos, en lo más profundo de mi ser y es algo que sencillamente no puedo ignorar.Me levanto de la cama y camino hasta la puerta, pegando la oreja contra la madera. Escucho voces, ruido de pasos apresurados, el eco de algo que parece un rugido lejano.Mis dedos aprietan el pomo, pero dudo. Leonard me dijo que no saliera. Me ordenó que me quedara aquí. Pero ¡maldita sea! No puedo quedarme sentada mientras algo sucede afuera. No cuando hay peligro, no cuando Leonard está allá afuera enfrentando lo que sea que haya venido a atacarnos.Porque aunque odio admitirlo, estoy preocupada por él, solo pensar en que Ragnar puede estar detrás de esto, que puede lastimarlo, una sensación nauseabunda se apodera de
Cap 46EvelynEl salón está abarrotado de lobos celebrando la victoria. El ambiente es festivo, con mesas llenas de comida y jarras de hidromiel pasándose de mano en mano. El sonido de las risas y conversaciones resuena en el aire, pero yo apenas lo escucho.Estoy sentada en la mesa principal, junto a Leonard, quien preside la reunión con la misma autoridad que en el campo de batalla. A su lado, Alex ríe mientras cuenta una anécdota sobre la pelea, gesticulando exageradamente. Los demás lo escuchan con atención, pero yo estoy perdida en mis propios pensamientos.Las miradas sobre mí son distintas hoy. Antes, la mayoría de estos lobos me miraban con desconfianza, desprecio o indiferencia. Hoy, algunas de esas miradas han cambiado. Algunos me observan con respeto, con una especie de reconocimiento silencioso. Otros me sonríen o me felicitan, preguntándome cómo logré hacer lo que hice. Sin embargo, no todos han cambiado de opinión.Desde una esquina del salón, los miembros del consejo me
LeonardEvelyn finalmente se rinde ante mí. Lo hace y se entrega de una manera que tiene a mi lobo rugiendo y ronroneando en partes iguales.Puedo notar el temblor en su piel mientras le quito la ropa, el estremecimiento cuando mis dedos recorren la piel desnuda, la firma en que exhala y cuando la tengo desnuda… por la diosa que nunca había deseado tanto a una mujer.Nunca me había sentido tan conectado con alguien en toda mi vida. La marca sobre su cuello brilla y yo siento un latigazo de deseo, de propiedad y las palabras salen como un gruñido de mis labios mientras le digo:—Eres mía.Ella gime y eso es todo lo que necesito para dejarla sobre la cama y empezar a sacar cada prenda de mi ropa mientras que ella se sonroja y me mira con los ojos dilatados.Porque me desea. Lo hace con la misma intensidad que lo hago yo.Lentamente me subo en la cama y mis manos van acariciando sus piernas, desde las pantorrillas antes de ir subiendo lentamente por sus muslos.La forma en que reacciona,
EvelynLeonard y yo nos dirigimos a una de las salas de reuniones de la mansión, donde Clara nos espera. Cuando llegamos, la encontramos de pie, con los brazos cruzados, caminando de un lado a otro con evidente impaciencia. Al vernos entrar, su mirada se endurece y frunce el ceño.—Por fin —su voz es un filo de irritación—. Pensé que nunca iban a tomarme en serio.Leonard suelta un gruñido bajo y cierra la puerta detrás de nosotros.—Cuidado con tu tono —advierte, su voz llena de peligro contenido—. Si te estoy escuchando es porque Evelyn me lo pidió, pero no te equivoques. No me agradas y no confío en ti.Clara lo ignora y me mira directamente.—¿Realmente crees que podemos perder más tiempo? Mi hermano está sufriendo, Evelyn. Cada segundo que pasa es uno más en el que podría estar…No termina la frase, pero su voz se quiebra lo suficiente como para que el peso de su desesperación se haga evidente.Mi pecho se aprieta con culpa, pero antes de que pueda responder, Alex entra en la sala
MegaraLa oscuridad de la fortaleza de Ragnar no me asusta. Nada lo hace.No después de haber sido humillada. No después de haber sido reemplazada.Camino por los pasillos de piedra fría con la cabeza en alto, mis tacones resonando con cada paso. Las antorchas a los lados proyectan sombras alargadas y siniestras, pero no me detengo. Estoy aquí porque quiero. Porque lo necesito.Al llegar a la gran sala, Ragnar está esperándome con una sonrisa depredadora. Ese maldito bastardo me gusta tanto como lo detesto.—Veo que te has decidido, Megara —dice con su voz áspera y llena de burla—. ¿Estás lista para lo que acordamos?Cruzo los brazos sobre mi pecho y lo miro con desafío.—Lo estuve desde el momento en que ese pedazo de basura me marcó y luego me dejó por ella.La sonrisa de Ragnar se ensancha.—Entonces dime, ¿hasta dónde estás dispuesta a llegar para quitarla del camino?Mi sangre hierve solo de imaginarlo. Evelyn. La intrusa. La zorra que me robó todo.—Quiero verla muerta. —Mis pala