Hola cariñitos. Ayer no pude subir cap porque estuve con mi gatita en la veterinaria que la estaban operando. Pero les doy un cap super largo jeje
Cap 46EvelynEl salón está abarrotado de lobos celebrando la victoria. El ambiente es festivo, con mesas llenas de comida y jarras de hidromiel pasándose de mano en mano. El sonido de las risas y conversaciones resuena en el aire, pero yo apenas lo escucho.Estoy sentada en la mesa principal, junto a Leonard, quien preside la reunión con la misma autoridad que en el campo de batalla. A su lado, Alex ríe mientras cuenta una anécdota sobre la pelea, gesticulando exageradamente. Los demás lo escuchan con atención, pero yo estoy perdida en mis propios pensamientos.Las miradas sobre mí son distintas hoy. Antes, la mayoría de estos lobos me miraban con desconfianza, desprecio o indiferencia. Hoy, algunas de esas miradas han cambiado. Algunos me observan con respeto, con una especie de reconocimiento silencioso. Otros me sonríen o me felicitan, preguntándome cómo logré hacer lo que hice. Sin embargo, no todos han cambiado de opinión.Desde una esquina del salón, los miembros del consejo me
LeonardEvelyn finalmente se rinde ante mí. Lo hace y se entrega de una manera que tiene a mi lobo rugiendo y ronroneando en partes iguales.Puedo notar el temblor en su piel mientras le quito la ropa, el estremecimiento cuando mis dedos recorren la piel desnuda, la firma en que exhala y cuando la tengo desnuda… por la diosa que nunca había deseado tanto a una mujer.Nunca me había sentido tan conectado con alguien en toda mi vida. La marca sobre su cuello brilla y yo siento un latigazo de deseo, de propiedad y las palabras salen como un gruñido de mis labios mientras le digo:—Eres mía.Ella gime y eso es todo lo que necesito para dejarla sobre la cama y empezar a sacar cada prenda de mi ropa mientras que ella se sonroja y me mira con los ojos dilatados.Porque me desea. Lo hace con la misma intensidad que lo hago yo.Lentamente me subo en la cama y mis manos van acariciando sus piernas, desde las pantorrillas antes de ir subiendo lentamente por sus muslos.La forma en que reacciona,
EvelynLeonard y yo nos dirigimos a una de las salas de reuniones de la mansión, donde Clara nos espera. Cuando llegamos, la encontramos de pie, con los brazos cruzados, caminando de un lado a otro con evidente impaciencia. Al vernos entrar, su mirada se endurece y frunce el ceño.—Por fin —su voz es un filo de irritación—. Pensé que nunca iban a tomarme en serio.Leonard suelta un gruñido bajo y cierra la puerta detrás de nosotros.—Cuidado con tu tono —advierte, su voz llena de peligro contenido—. Si te estoy escuchando es porque Evelyn me lo pidió, pero no te equivoques. No me agradas y no confío en ti.Clara lo ignora y me mira directamente.—¿Realmente crees que podemos perder más tiempo? Mi hermano está sufriendo, Evelyn. Cada segundo que pasa es uno más en el que podría estar…No termina la frase, pero su voz se quiebra lo suficiente como para que el peso de su desesperación se haga evidente.Mi pecho se aprieta con culpa, pero antes de que pueda responder, Alex entra en la sala
MegaraLa oscuridad de la fortaleza de Ragnar no me asusta. Nada lo hace.No después de haber sido humillada. No después de haber sido reemplazada.Camino por los pasillos de piedra fría con la cabeza en alto, mis tacones resonando con cada paso. Las antorchas a los lados proyectan sombras alargadas y siniestras, pero no me detengo. Estoy aquí porque quiero. Porque lo necesito.Al llegar a la gran sala, Ragnar está esperándome con una sonrisa depredadora. Ese maldito bastardo me gusta tanto como lo detesto.—Veo que te has decidido, Megara —dice con su voz áspera y llena de burla—. ¿Estás lista para lo que acordamos?Cruzo los brazos sobre mi pecho y lo miro con desafío.—Lo estuve desde el momento en que ese pedazo de basura me marcó y luego me dejó por ella.La sonrisa de Ragnar se ensancha.—Entonces dime, ¿hasta dónde estás dispuesta a llegar para quitarla del camino?Mi sangre hierve solo de imaginarlo. Evelyn. La intrusa. La zorra que me robó todo.—Quiero verla muerta. —Mis pala
EvelynEl silencio de la habitación es cálido y cómodo. La presencia de Leonard junto a mí debería inquietarme, debería hacerme sentir vulnerable, pero por alguna razón no lo hace. Desde lo que ocurrió entre nosotros la noche anterior, Leonard no se aleja de mí y eso incluye que ha venido a dormir conmigo… en la misma cama, sin una palabra, sin una promesa. Simplemente juntos.No se si esto es algo que debería asustarme, si estoy haciendo mal en no poner límites hasta que él me defina la situación, pero lo que sí sé es que no quiero alejarme.Nunca antes me había sentido protegida. Nunca antes alguien me había mirado de la forma en que él lo hace.Pero esta noche es diferente. La tensión está latente en el aire y el plan para rescatar al hermano de Clara pesa en nuestra conversación y si a eso le sumamos el secuestro no definido de Megara entonces estamos peor.Anoche Leonard llego de su estudio más callado de lo usual y aunque le pregunté si supo algo más de Megara no me contestó y
Evelyn36 horas han pasado luego de mi estallido con el consejo, luego de que la carta fuera encontrada en mi ventana y Leonard me dijera que íbamos manejar un problema a la vez y no puedo estar más aliviada.No me siento lista para enfrentar a mi padre.Tal vez nunca lo esté.El aire de la madrugada está cargado de tensión. Lo siento en mi piel, en el ambiente, en la forma en que Leonard camina de un lado a otro con el ceño fruncido. Su cuerpo entero irradia poder, pero también algo más… desconfianza.Nos estamos preparando para salir. Los hombres de Leonard ya han sido seleccionados, las armas están listas, el plan ha sido establecido. Y, aun así, él no deja de moverse, como si algo dentro de él le advirtiera que esto es un error.—Leonard —susurro, acercándome a él y tomando sus manos entre las mías—. Todo estará bien.Su mandíbula se tensa, sus dedos aprietan los míos con más fuerza del necesario. Me mira con esos ojos oscuros llenos de tormenta y niega lentamente con la cabeza.—Lo
LeonardNo me gusta.Desde el instante en que Clara apareció en mi manada, pidiendo ayuda y desesperada por traer a Evelyn de vuelta a este maldito lugar, la sospecha y la duda ha estado rondando en mi cabeza.Intente que Evelyn lo viera de la misma forma que yo, y sé que aunque no lo diga ella también tiene dudas, pero el sentido de deuda, la lealtad que siente hacía su amiga es demasiado grande.Y por otro lado está el hecho de que hay un niño de por medio, niño que no sabemos si es real o no y eso hace todo mucho más complicado.Finalmente estamos frente a la cabaña que Clara describió, el ambiente se siente pesado, cargado de una energía que no parece natural, ni siquiera en nuestro mundo.Veo a Clara liderar el camino y no dudo en posicionarme detrás de Evelyn para poder tomarla y sacarla de ahí de ser necesario.Sin embargo, cuando ella atraviesa la puerta todo pasa demasiado rápido.Una rafaga de poder me empuja hacia atrás con violencia. El sonido del metal al chocar contra la
EvelynEstoy atrapada, atrapada nuevamente en este lugar lleno de dolor y sufrimiento.Atrapada luego de que finalmente había podido escapar. Y todo porque confíe en quién no debía.Mi respiración es errática. No puedo creer lo que está pasando.Clara.Mi amiga. La única persona en la que confiaba.Me ha traicionado.Mis piernas apenas me sostienen, el pánico y la rabia se enredan en mi garganta como una cuerda sofocante. No puede ser. No puede ser cierto.Giro hacia ella con la vista nublada de furia y dolor.—¿Cómo pudiste hacerme esto? —grito, mi voz desgarrada—. Confié en ti, Clara. Pensé que eras mi amiga.Clara me sostiene la mirada. No está sonriendo. No hay satisfacción en su rostro, solo una tormenta de emociones contenidas.—¿Crees que yo quería hacer esto? —escupe, su voz temblorosa, pero llena de rabia—. Él tiene a mi hermano.Su respuesta es como un puñal directo a mi pecho.—¿Ah, sí? —mi voz tiembla de incredulidad—. ¿Y se supone que debo creerte?Clara aprieta los diente