Ayyyyyy que los problemas no se acaban, pero la calentura tampoco jajaja Gracias por leer y comentar cariñitos!
LeonardEl estruendo retumba en las paredes de la mansión como un rugido de guerra. Sé lo que significa, yo mismo me encargué de poner ese sonido como una advertencia para la manada de que algo mao estaba pasando.Corro por los pasillos hasta que llego a la entrada de la mansión, todos los empleados corren de un lugar a otro, mientras que los guardias les gritan que aseguren el lugar.Mis instintos están más alertas que nunca. Algo no está bien.Empujo la puerta principal y salgo de la mansión con pasos firmes, mis oídos captando cada sonido, cada movimiento. El eco de las pisadas apresuradas resuena a lo largo de la ciudad junto a las ordenes de los guardias.De inmediato, distingo a Alex corriendo hacia mí con una expresión severa.Antes de que pueda abrir la boca para pedirle un reporte de lo que está pasando, él se me adelante.—Han vuelto los cazadores —dice sin aliento.Suelto un gruñido profundo, sintiendo cómo mi lobo se agita dentro de mí. Pensaba que se trataría de Ragnar, qu
EvelynUnas horas antes del encuentro.La habitación está en silencio, pero mi corazón late con fuerza, un tamborileo constante en mis oídos. Desde el segundo en que Leonard salió por esa puerta hay un solo pensamiento invadiendo mi mente: Algo no está bien. Lo siento en mi piel, en mis huesos, en lo más profundo de mi ser y es algo que sencillamente no puedo ignorar.Me levanto de la cama y camino hasta la puerta, pegando la oreja contra la madera. Escucho voces, ruido de pasos apresurados, el eco de algo que parece un rugido lejano.Mis dedos aprietan el pomo, pero dudo. Leonard me dijo que no saliera. Me ordenó que me quedara aquí. Pero ¡maldita sea! No puedo quedarme sentada mientras algo sucede afuera. No cuando hay peligro, no cuando Leonard está allá afuera enfrentando lo que sea que haya venido a atacarnos.Porque aunque odio admitirlo, estoy preocupada por él, solo pensar en que Ragnar puede estar detrás de esto, que puede lastimarlo, una sensación nauseabunda se apodera de
Cap 46EvelynEl salón está abarrotado de lobos celebrando la victoria. El ambiente es festivo, con mesas llenas de comida y jarras de hidromiel pasándose de mano en mano. El sonido de las risas y conversaciones resuena en el aire, pero yo apenas lo escucho.Estoy sentada en la mesa principal, junto a Leonard, quien preside la reunión con la misma autoridad que en el campo de batalla. A su lado, Alex ríe mientras cuenta una anécdota sobre la pelea, gesticulando exageradamente. Los demás lo escuchan con atención, pero yo estoy perdida en mis propios pensamientos.Las miradas sobre mí son distintas hoy. Antes, la mayoría de estos lobos me miraban con desconfianza, desprecio o indiferencia. Hoy, algunas de esas miradas han cambiado. Algunos me observan con respeto, con una especie de reconocimiento silencioso. Otros me sonríen o me felicitan, preguntándome cómo logré hacer lo que hice. Sin embargo, no todos han cambiado de opinión.Desde una esquina del salón, los miembros del consejo me
LeonardEvelyn finalmente se rinde ante mí. Lo hace y se entrega de una manera que tiene a mi lobo rugiendo y ronroneando en partes iguales.Puedo notar el temblor en su piel mientras le quito la ropa, el estremecimiento cuando mis dedos recorren la piel desnuda, la firma en que exhala y cuando la tengo desnuda… por la diosa que nunca había deseado tanto a una mujer.Nunca me había sentido tan conectado con alguien en toda mi vida. La marca sobre su cuello brilla y yo siento un latigazo de deseo, de propiedad y las palabras salen como un gruñido de mis labios mientras le digo:—Eres mía.Ella gime y eso es todo lo que necesito para dejarla sobre la cama y empezar a sacar cada prenda de mi ropa mientras que ella se sonroja y me mira con los ojos dilatados.Porque me desea. Lo hace con la misma intensidad que lo hago yo.Lentamente me subo en la cama y mis manos van acariciando sus piernas, desde las pantorrillas antes de ir subiendo lentamente por sus muslos.La forma en que reacciona,
EvelynLeonard y yo nos dirigimos a una de las salas de reuniones de la mansión, donde Clara nos espera. Cuando llegamos, la encontramos de pie, con los brazos cruzados, caminando de un lado a otro con evidente impaciencia. Al vernos entrar, su mirada se endurece y frunce el ceño.—Por fin —su voz es un filo de irritación—. Pensé que nunca iban a tomarme en serio.Leonard suelta un gruñido bajo y cierra la puerta detrás de nosotros.—Cuidado con tu tono —advierte, su voz llena de peligro contenido—. Si te estoy escuchando es porque Evelyn me lo pidió, pero no te equivoques. No me agradas y no confío en ti.Clara lo ignora y me mira directamente.—¿Realmente crees que podemos perder más tiempo? Mi hermano está sufriendo, Evelyn. Cada segundo que pasa es uno más en el que podría estar…No termina la frase, pero su voz se quiebra lo suficiente como para que el peso de su desesperación se haga evidente.Mi pecho se aprieta con culpa, pero antes de que pueda responder, Alex entra en la sala
MegaraLa oscuridad de la fortaleza de Ragnar no me asusta. Nada lo hace.No después de haber sido humillada. No después de haber sido reemplazada.Camino por los pasillos de piedra fría con la cabeza en alto, mis tacones resonando con cada paso. Las antorchas a los lados proyectan sombras alargadas y siniestras, pero no me detengo. Estoy aquí porque quiero. Porque lo necesito.Al llegar a la gran sala, Ragnar está esperándome con una sonrisa depredadora. Ese maldito bastardo me gusta tanto como lo detesto.—Veo que te has decidido, Megara —dice con su voz áspera y llena de burla—. ¿Estás lista para lo que acordamos?Cruzo los brazos sobre mi pecho y lo miro con desafío.—Lo estuve desde el momento en que ese pedazo de basura me marcó y luego me dejó por ella.La sonrisa de Ragnar se ensancha.—Entonces dime, ¿hasta dónde estás dispuesta a llegar para quitarla del camino?Mi sangre hierve solo de imaginarlo. Evelyn. La intrusa. La zorra que me robó todo.—Quiero verla muerta. —Mis pala
EvelynEl silencio de la habitación es cálido y cómodo. La presencia de Leonard junto a mí debería inquietarme, debería hacerme sentir vulnerable, pero por alguna razón no lo hace. Desde lo que ocurrió entre nosotros la noche anterior, Leonard no se aleja de mí y eso incluye que ha venido a dormir conmigo… en la misma cama, sin una palabra, sin una promesa. Simplemente juntos.No se si esto es algo que debería asustarme, si estoy haciendo mal en no poner límites hasta que él me defina la situación, pero lo que sí sé es que no quiero alejarme.Nunca antes me había sentido protegida. Nunca antes alguien me había mirado de la forma en que él lo hace.Pero esta noche es diferente. La tensión está latente en el aire y el plan para rescatar al hermano de Clara pesa en nuestra conversación y si a eso le sumamos el secuestro no definido de Megara entonces estamos peor.Anoche Leonard llego de su estudio más callado de lo usual y aunque le pregunté si supo algo más de Megara no me contestó y
Evelyn36 horas han pasado luego de mi estallido con el consejo, luego de que la carta fuera encontrada en mi ventana y Leonard me dijera que íbamos manejar un problema a la vez y no puedo estar más aliviada.No me siento lista para enfrentar a mi padre.Tal vez nunca lo esté.El aire de la madrugada está cargado de tensión. Lo siento en mi piel, en el ambiente, en la forma en que Leonard camina de un lado a otro con el ceño fruncido. Su cuerpo entero irradia poder, pero también algo más… desconfianza.Nos estamos preparando para salir. Los hombres de Leonard ya han sido seleccionados, las armas están listas, el plan ha sido establecido. Y, aun así, él no deja de moverse, como si algo dentro de él le advirtiera que esto es un error.—Leonard —susurro, acercándome a él y tomando sus manos entre las mías—. Todo estará bien.Su mandíbula se tensa, sus dedos aprietan los míos con más fuerza del necesario. Me mira con esos ojos oscuros llenos de tormenta y niega lentamente con la cabeza.—Lo