Hola, hola, primero del día!
EvelynEl portazo resuena en la habitación como un trueno.Me congelo en mi lugar, con el corazón golpeando con fuerza en mi pecho.Megara está de pie en la entrada, con los ojos oscuros fijos en mí. Llamantes de furia.El aire se vuelve denso cuando entra. Sus ojos se clavan en mí, pero no con simple rabia: es furia asesina.Su mandibula está tan apretada que parece a punto de romperse.—¿Qué demonios está pasando aquí?— su voz es un latigazo en la piel.Leonard no responde de inmediato, lo cual solo la enfurece más.—¿Piensas quedarte callado? Vas a dejar que lo leve a mis propias conclusiones?Finalmente Leonard suspira y da un paso hacia donde ella se encuentra, yo estoy fingiendo lo mejor que puedo que soy invisible.Pues no es un secreto que ella me odia, y no tengo que ser bruja oara saber que con esto solo acabo de empeorar mi situación aunque no haya hecho nada.Nada más pensar eso el recuerdo del beso llega a mi mente y me sonrojo de pies a cabeza…. Bueno puede que si hayamos
EvelynCamino con el corazón latiéndome en los oídos.Mis piernas están tensas, mi cuerpo entero alerta mientras me acerco al salón principal.¿Podría ser ella?Mi mente se inunda de recuerdos, de la última vez que vi a Clara, de la forma en que me ayudó a escapar.Si está aquí, significa que de alguna manera logró huir de Ragnar. Pero… ¿cómo?Leonard camina a mi lado, con su expresión dura y severa. No dice nada, pero sé que está observándolo todo.Cuando entro en el salón, la veo.Está ahí.Más delgada, más frágil, con el cabello despeinado y la piel marcada por el cansancio. Sus ojos están hundidos, pero en cuanto me ve, se llenan de algo que no puedo describir.—Evelyn…Su voz es un susurro quebrado, y antes de que pueda reaccionar, corre hacia mí y me envuelve en un abrazo.El contacto me toma por sorpresa.Me tenso al principio, pero luego, cuando siento su cuerpo temblar contra el mío, mis brazos se mueven solos y la abrazo de vuelta.—Pensé que… —No termino la frase porque no s
LeonardEl aire en mi habitación se siente pesado, como si una tormenta estuviera acumulándose dentro de mí y por desgracia se muy bien lo que significa.Intento levantarme, necesito ponerle un freno antes de que se salga de control, pero entre más me resisto, más puedo sentir mi cuerpo contraerse.Cómo mis huesos se rompen y la bestia, mi bestia empieza a tomar el control.Mis manos tiemblan mientras caigo de la cama y consigo conseguir apoyo contra el escritorio. Trato de respirar hondo, de controlar el fuego que recorre mi piel, pero es inútil. Está sucediendo otra vez.El rugido de mi lobo resuena en mi cabeza, exigiendo salir. Es más fuerte que antes. Más voraz. Más letal.La maldición corre por mis venas como veneno, expandiéndose, devorándome desde dentro. Aprieto los dientes, mis garras emergen, clavándose en la madera del escritorio con un crujido seco.No puedo ceder.Pero algo está mal. Algo es diferente esta vez.Siento que me estoy hundiendo en un abismo del que no podré s
LeonardEl aire en la sala del Consejo es denso. Cinco pares de ojos me observan con expectación. Megara está sentada junto a su padre, con los brazos cruzados y la mandíbula apretada. No tengo que buscar mucho para saber que todo esto tiene que ver con Evelyn y el berrinche que Megara hizo en la tarde en mi habitación.Estoy harto de esta mierd4, no estoy para soportar estupideces, tengo demasiados problemas de los cuales ocuparme.Su mirada es pura rabia contenida, y puedo sentir cómo su energía envenena el ambiente.Pero quién habla es su padre.—Dime que es mentira, Leonard —escupe su padre, su voz rugosa y llena de desprecio—. Dime que no has llevada a esa intrusa a tu habitación.Mi postura permanece inmutable, no tengo porque rendirle cuentas a nadie, pero si a esto es a lo que quieren jugar, entonces juguemos.—¿A qué te refieres?El anciano pierde la compostura en un segundo y golpea la mesa con fuerza.—¡Esa loba m*****a! ¡Evelyn! No solo la trajiste a este territorio, sino
EvelynMe está besando… no, no solo eso.Yo le estoy regresando el beso.El calor de su boca consume cada uno de mis sentidos. Sus labios son firmes, exigentes, completamente posesivos, como si estuviera reclamando algo que siempre le ha pertenecido.Una llamarada se enciende en mi interior. Es un fuego que me abrasa, que me arrastra sin posibilidad de escape. Y entonces lo siento…Empieza como un simple movimiento en mi interior, luego es casi como una presencia y luego, algo parecido a un ronroneo, seguido de un gruñido de puro placer estalla en mis oídos y me quedo paralizada por un segundo:Mi loba.Por primera vez en años, se agita dentro de mí. Un rugido gutural, profundo, emergiendo desde lo más hondo de mi ser. No puedo contenerlo. Me aferro a Leonard, mis dedos se enredan en su cabello mientras el beso se profundiza, mientras el vínculo invisible entre nosotros se estremece y se fortalece.Es como si no solo estuvieramos sintiéndonos piel con piel sino mucho más allá.Pero ent
MegaraMegaraEl veneno de la humillación sigue ardiendo en mi pecho como un fuego que se niega a extinguirse. Mis manos tiemblan de furia mientras camino de un lado a otro en mi habitación, como un depredador enjaulado, listo para destrozar a su presa.¡No puedo creerlo!Leonard, mi prometido, el Alfa al que he estado destinada, el hombre que debía ser mío por derecho, ha osado humillarme de la peor manera posible.—¡Maldito seas, Leonard!— escupo entre dientes, sintiendo cómo la rabia burbujea en mi interior.Y todo por culpa de esa perra. Esa m*****a intrusa que se ha colado en mi vida, que se ha atrevido a desafiar mi lugar y que, por alguna razón que aún no entiendo, ha logrado hacer tambalear la posición que por derecho me pertenece.—Voy a destruirte, Evelyn— murmuro, sintiendo cómo mi sangre hierve con el solo hecho de pronunciar su nombre.Mis uñas se clavan en la madera del tocador con tanta fuerza que un crujido llena la habitación. Pero nada podrá calmarme hasta que vea su
LeonardSi hay algo que no soporte es no poder controlarme. Sentir que pierdo el control y esto viene desde el momento en que la maldición se activa dentro de mi.Esa que amenaza con hacerme desaparecer, esa que si llega a cumplirse hará que todo lo que soy se evapore y no quede más que… bestialidad pura.No puedo permitirlo, necesito encontrar la cura.Necesito encontrar el poder suficiente que me ayude a nivelarse, o más bien, necesito hallar la forma de poder usar el poder de Evelyn, porque de alguna manera sé que ella es la clave de todo.Sin embargo, solo pensar en ella hace que la furia se mueva dentro de mi como lava ardiente.Estoy furioso.Desde hace cuatro días me he forzado a ignorarla, a fingir que no existe, que su presencia no me afecta. Pues poner distancia es lo que debí hacer desde que la encontré.Debo centrarme en lo que importa: descifrar su poder e ignorar el resto porque ella no importa.Pero es mentira.Cada vez que paso por un pasillo y percibo su aroma, mi lobo
EvelynMe han encerrado. Me doy cuenta de esto en el instante en que la puerta del congelador se cierra detrás de mi y escucho las risas de la parte de afuera.Intento calmarme, me digo a mi misma que simplemente estén queriendo burlarse ahora que he vuelto a estar en su merced, pero en algún punto deben dejarme salir.Sin embargo, eso no pasa.Mis manos golpean la puerta con fuerza y mis gritos llenan el lugar al tiempo que el frío comienza a invadirme por completo.Intento que mi lado de loba tome el control, que mi poder salga de aquí, pero desde hace días que es como si se hubiese dormido.—¡Hey, no es gracioso! abran la puerta!—Lo único que escucho son risas del otro lado.Entonces una voz femenina que no reconozco muy bien, se escucha por encima de las demás cuándo dice:—Abrigate bien, mugrosa.Es entonces cuándo el verdadero infierno comienza, solo que en este caso es un infierno congelado.No sé cuánto tiempo duro gritando hatsa que siento mis energias ir cayendo y mi cuerpo