El CEO ruso salió con la bella Cecilia. Ella seguía sonriendo, parecía un hermoso demonio. Pero eso al hombre no le importaba mucho si podía sacarla de la mansión para hablar con ella. — Sube. Como el caballero que era, le abrió la puerta y puso su cinturón. Después dió la vuelta y subió él. Arrancó el coche sin tener idea a dónde rayos ir. Cecilia checaba su teléfono, por un momento lo dejo de lado y pidió al ruso ir a un café. — Maneja hasta la cuatro y quince. Hay un discreto café ahí en donde podremos hablar tranquilamente. — Indicó la jóven. — Cecilia yo... — Shhhss... Aquí no. — !No me shites mujercita! Solo quiero tocar el tema. — No voy a hablar aquí en el coche. Solo... espera un poco. El discreto y acogedor café los recibió. Tenía un luz tenue y cómodos sillones de piel. La mesera de inmediato los atendió. — Buenas tardes. ¿Gustan que les tome la órden? — Si, yo quiero un capuchino, ¿Qué quieres tú, Egon? — Yo... un late por favor. — Enseguida.
Cecilia estaba boquiabierta, nunca se imagino que el CEO ruso peleara con tales garras para estar al lado del bebé. Eso no lo tenía contemplado en lo absoluto, ¿Y ahora como le diría a sus padres de quién se trataba el padre del niño? — Me estás poniendo en muchos aprietos, Egon, ¿cómo les voy a decir a mis padres que el hombre que está enamorado de otra mujer y es el papá del bebé eres tú? ¡No quiero hacerlo! — No tienes que hacerlo tú. Yo puedo hacerlo sin ningún problema. Lo importante es que no sea un secreto y que sepan que no tengo intenciones de dejar a mi hijo desamparado. — No va a estar desamparado, papá y Andye se ofrecieron a ayudarme a criarlo. ¡Podríamos esperar a que nazca y les damos la noticia en el bautizo! — Que graciosa señorita Alcántara, ese bebé es mi sangre y quiero poder estar cerca desde el comienzo del embarazo. — Pero que insistente eres. No te vas a rendir, ¿Cierto? Ahhh... ¿Puedes darme aunque sea unos días? Necesito prepararlos. Va a ser una
Los concejos de los peligrosos mafiosos a su mano derecha lo dejaron pensado. Era hora de tomar cartas en el asunto. En la oficina del CEO Black. Estando a tope de trabajo y concentrado apenas en revisar unos importantes contratos para pasarlos a firma del presidente. Axel recibió una llamada más el número era desconocido. — ¿Diga? ¿Con quién quieres hablar? — Exactamente contigo Black. Soy Archivald Valencia. — Ah, eres tú. ¿Qué es lo que quieres, Valencia? Me llamaste para que tenga compasión por ti y renuncie a Oliver? — No temo por ti Black. Soy un hombre muy seguro de si mismo. No tengo problema con que pretendas a mi Omega. Al final de cuentas él se va a dar cuenta de que yo tengo más experiencia que tú, Yo lo sabré guiar en su primera relación con un Alfa. Lo haré mío y lo llevaré a la locura. — Piensas muy bien sobre ti mismo Valencia. Puede que me lleves ventaja en el mundo de los Alfas, pero... Sé muy bien lo que mi toque provoca en Oliver. El me desea, su coraz
Los días pasaban y el CEO ruso seguía inventando pretextos para entrar a la mansión Alcántara. De pronto ya lo invitaban a comer, a tomar el té, o a cenar. — Sé que estás muy ocupado, Egon, me alegra que te dieras tiempo de venir a cenar con mi familia. — Andye decía mientras le daba un sorbo al vino de mesa que degustaba. — Si. ya papá le debería de pedir que aporte para los gastos de la casa. Últimamente lo veo más a él que a ti Andye. — El mayor de los hermanos, Andrés Alcántara y sobre todo Egon, se quedaron sorprendidos por el comentario. Al ruso se le subieron los colores al rostro de la pena. — ¿Pero que son esos modales, niña? El joven ruso es nuestro invitado más estimado. Es un excelente socio y buen hombre. Por favor disculpa a mi hija, ella está de muy mal humor últimamente, el embarazo la tiene así. — El padre de familia reprendía a su malhumorada hija. — Señor Alcántara. Yo puedo pasarle un cheque por las molestias que doy en su casa. No tengo problema por e
Cassandra seguía anonadada clavada en el piso. Egon la observaba bastante preocupado. La verdad estaba descubierta, lo iban a echar de la mansión y quizás no lo dejarían volver a pisar la hermosa villa. — Señora Cassandra, yo... Diablos, no sé cómo comenzar a explicar. ¡Efectivamente soy el padre del bebé de Cecilia, y aunque no hice las cosas correctamente quiero que sepa que voy a hacerme cargo del bebé, de la situación, no voy a dejar sola a Cecy! Es solo que ella no ha querido decir quién soy realmente. El ruso se movía de un lado a otro. Por lo general nunca se ponía tan nervioso pero había sido atrapado por la abuela de su bebé, sentía que un paso en falso podría hacer que fuera repudiado por todos los Alcántara. — Cálmate... Yo...¡No lo puedo creer, tú eres el padre de mi nieto, eso es... Fabuloso, eres un buen hombre, trabajador, responsable y ya lo dijiste, quieres hacerte cargo del niño y ser un padre presente para él! Temía tanto que el padre de mi nieto no lo quis
Cassandra de Alcántara observaba la discusión, su hija tenía un punto pero el joven CEO ruso también tenia el suyo y su argumento era muy sólido y fuerte. — Cecilia, la mayoría de las personas tienen un pasado. Puede que tú no lo tengas porque tú eres muy jóven y apenas estás comenzando a vivir, cariño. — Mamá, este tipo no tiene ni siquiera treinta años y ya está más vivido que un hombre de cincuenta. Más a mi favor todavía, ¡Es un... trotamundos! — ¡No soy tal cosa, ya te lo he dicho, y no vas a lograr que deje de ser el padre de mi hijo, me voy a quedar te guste o no! Señora Cassandra, a su hija le hace falta mano dura. Está demasiado consentida. Tiene que pensar en el bebé y no solamente en ella. — !¿Qué te hace pensar que no pienso en mi hijo?! ¡El que quiera criarlo sola con muchas mujeres lo hacen no es un delito! — ¡No, no lo es, pero es irresponsable y egoísta que teniendo un padre que quiere hacerse presente insistas en alejarme solo por qué en el pasado estuve
La llamada que al principio era para agradecer al final se terminó convirtiendo en un reclamo. El mafioso parecía estar molesto. — ¿Qué pasa? ¿Acaso no te gustó el coche? Hice muchas llamadas para conseguirlo, incluso pelee por el con otros i.portantes CEOS que lo querían para sí. Si prefieres otro solo dímelo. — !Ahhhgrr... No, no quiero otro coche, ese es genial! Lo que te estoy preguntando es, ¿Por qué me enviaste ese auto? ¡¿Qué pretendes?! — A ver, ¿Me estás diciendo que estás molesto por qué te hice un regalo? Oliver, ¿Tienes idea de cuántos matarían por tener ese Lamborghini? — No soy estúpido Axel, eso lo sé, !¿Me vas a responder de una buena vez por qué lo hiciste?! — Wow... Darling. ¿Qué te tiene tan enojado? Respira profundo y... — ¡No quiero respirar! — Tienes que hacerlo o morirás. Y es obvio que no quiero que mueras. — No me hace gracia tu chiste, eh, ¿Cuál es el mensaje? ¡¿Me quiere comprar con un regalo?! !Habla, se directo! — Bueno pues... Y a t
Mientras el CEO Andrés y Andye seguían clavados en su sitio con él trago de whisky en la mano. Egon trataba de explicarse. — Déjenme explicar la situación, conocí a Cecilia por primera vez en un centro comercial, Tomamos un café y conversamos, después la encontré en un club, Fué esa vez que Joshua Ferreti se llevó a la fuerza del lugar a Andrea. — ¿Qué...? ¿Cómo que Joshua se llevó a la fuerza a mi princesa? Andye, ¿Tú lo sabías? Ese mafioso le hizo daño a mi hija, ¿Pero en qué momento y por qué no estoy enterado? — Andrés estaba muy molesto. — Si lo sabía. No quise decirte nada porque en realidad no pasó nada. Yo mismo fuí esa noche por ella a casa del mafioso apenas Cecilia me llamó para contarme, Joshua ya estaba dormido y Andrea estaba durmiéndose en un sillón. — Ese muchacho me va a escuchar, si que lo hará. ¿Pero ahora lo que quiero saber es... cómo demonios resultó que tú embarazaste a mi Cecilia? — Bueno pues... estábamos en mi casa, una cosa llevó a la otra y de