Esa noche, Katsumi se escabulló hasta su habitación. Para su fortuna, nadie la vio. A la mañana siguiente, unos golpes en la puerta la despertaron. No programaba el despertador para sonar los sábados, pues no tenía que acompañar a Anya al colegio.
—Buenos días —dijo Fedora cuando Katsumi le abrió la puerta. Llevaba una bandeja. Katsumi se hizo a un lado para que Fedora entrara. No era habitual recibir el desayuno en la habitación, ni siquiera los sábados
—Buenos días —respondió Katsumi mirando la bandeja; debajo de ella, Fedora sujetaba un sobre amarillo
Fedora puso la bandeja en la mesilla al lado de la cama
—El señor Adrick me ha pedido que te trajera el desayuno —dijo con una sonrisa de complicidad —y también esto —levantó el sobre
En cuanto Fedora salió del
Adrick estaba tendido en la cama y Carlotta sentada a horcajadas sobre él. Ella gemía de placer, mientras se contoneaba moviendo las caderas adelante y atrás de forma violenta. Las finas gotas de sudor bajaban por su espalda. Katsumi reparó en lo pequeña que era su cintura, de nuevo se sintió intimidada por esas proporciones casi perfectas. Ninguno de los dos la habían visto; Carlotta estaba de espaldas hacia la puerta y Adrick tenía los ojos cerrados, con una pequeña sonrisa en los labios, sintió ganas de arrancársela de una bofetada, pero su mayor problema en ese momento, era con Carlotta, cuando iba hacia la habitación, no sabía lo que haría, tal vez hablaría con ella como una persona civilizada, le pediría que, por el bien de Anya, se tomara un tiempo para rehabilitarse y volviera a ver a su hija cuando estuviera lista para ser
—¡Tienes que regresar! ¡Ahora! —No volveré, Adrick —Katsumi se quitaba los aretes mientras miraba su reflejo en un espejo largo y angosto que colgaba de la pared. Susurraba; estaba segura de que Chihiro estaba afuera de la habitación, con la oreja pegada de la puerta. —Tienes obligaciones que cumplir, tienes una deuda que pagar y no puedes simplemente decir que no volverás. —La deuda de Yoshi te la pagaré en efectivo —dijo sacándose el jersey por encima de la cabeza, miró a través del espejo cómo Adrick fruncía el ceño; estaba estupefacto por el hecho de que Katsumi tuviera dinero para pagarle o porque se estaba desvistiendo ahí, delante de él sin ningún pudor, sus ojos se abrieron como platos cuando ella se quitó el sujetador —después de pagar esa deuda, ya no tendré nada que ver contigo —se quit
Levantó el abrigo que había quedado tirado en el suelo y se cubrió. Al llegar al salón se encontró con una mujer bastante joven, Katsumi le calculó unos veintidós, veinticinco a lo mucho. Sus rasgos eran delicados, su cabello rubio caía sobre uno de sus hombros y sus ojos azules estaban empañados de lágrimas. Al lado de la chica, una niña que miraba a todos con ojos curiosos. La mujer joven se percató de la presencia de Katsumi y la miró con curiosidad, Adrick se giró, sus ojos también estaban vidriosos. —Anya, ella es Katsumi —dijo Adrick —Katsumi, mucho gusto —dijo la chica acercándose y dándole un abrazo —¿es tu esposa? —le preguntó a Adrick —Aún no —Adrick bromeó y el corazón de Katsumi dio un brinco al escuchar sus palabras —de momento es mi enfermera, me ayuda a recuperarme
Queridos lectores, dado que la existencia de dos personajes con el mismo nombre pudiera generar confusión, he decidido hacer una diferencia en la tipografía: usaré Anya para la hija de Adrick y ANYA para referirme a la hermana de Adrick (puede que después me olvide de ese pequeño cambio, pero servirá mientras se acostumbran a diferenciar entre uno y otro personaje) TRES MESES DESPÚES... Katsumi había estado posponiendo su partida con excusas tontas, “Me iré en primavera” se había asegurado a sí misma, “me encanta la primavera”, “Tal vez la pequeña Anya me necesite aun” pensaba, Adrick e había incorporado a sus actividades en la compañía, tenía problemas con el consejo e intentaba poner todo en orden. Se la pasaba de mal humor y casi no tenía tiempo para Anya. —¡Joder! No recordaba que fuera tan rosa —dijo ANYA cuando entraron a la habitación y soltó un suspiro mesclado con risa —Katherina la odiará. —contempló la habit
—¡Tuve que hacerlo! ¡Tuve que hacerlo! —los gritos de Adrick irrumpieron en el sueño de Katsumi que se despertó de golpe Adrick se retorcía entre las sábanas, gimoteaba y repetía lo mismo una y otra vez. Katsumi lo rodeó con sus brazos, no era la primera vez que lo veía así, hablando y llorando dormido, bañado de sudor. —Estoy aquí cariño. Estoy aquí —le susurró al oído. Adrick abrazó a Katsumi con fuerza y empezó a llorar con más ahínco, como un niño pequeño. Después de un rato se calmó y volvió a dormir como si nada, pero Katsumi no pudo conciliar el sueño sino hasta el amanecer, por lo que no despertó hasta pasado el mediodía. Para su fortuna, era domingo, su día libre. Se frotó los ojos tratando de enfocar la mirada. Su habitación no tenía ventanas por lo qu
CAPÍTULO 36 “Por favor, ven conmigo a la fiesta. No hay nadie más con quien quiera ir. PD. A algún idiota de recursos humanos se le ocurrió la brillante idea de que la fiesta fuese de máscaras” Debajo de la nota había un hermoso vestido rojo con una máscara a juego. ********* La mayoría de los invitados estaban en la parte exterior del local, todos salpicados alrededor de una gran piscina. Sentados en butacas blancas ubicadas en varios puntos del lugar. Había algunas carpas de tela blanca iluminadas con luces de neón rojas. La primavera estaba en plena alborada y el clima era agradable, ni mucho frío ni mucho calor. Katsumi se sintió impresionada con el lugar, la decoración, las personas, ella nunca había estado en una reunión social de tanta
—Acostumbro a controlarlo todo…necesito tener el control —le puso ambas manos en la cintura y la jaló hacia él. Empezaron a caer algunas gotas ínfimasde garúa. Katsumi le puso ambas manos en el pecho, levantó el cuello para mirarlo a los ojos, él le sostuvo la mirada y Katsumi sintió que sus piernas se convertían en algodón. Sintió sus mejillas arder cuando el aliento tibio de Adrick chocó con su piel. Los vellos del cuerpo se le erizaron y una sensación entre el frío y el calor le atravesó el pecho. —Lo que siento por ti, es la única m*****a cosa que no puedo controlar —Te amo, no quiero hacerlo, joder, no quiero amarte, pero no puedo evitarlo —le acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja. La oscuridad de la noche los envolvía y las luces de neón de la fiesta que habían
Eran fotos de Adrick y una mujer hermosa. No eran comprometedoras, solo hablaban muy de cerca, parecía que coqueteaban, en algunas fotos ella le hablaba al oído con una mano puesta en su pecho. —Esa es Kolenka Vasiliev —arrugó la cara como si hubiese sido abofeteada por un olor desagradable —es su socia. No hay nada entre ellos, te lo aseguro. Si lo hubo, pero es una mujer desagradable. Esas fotos deben viejas. —No son viejas, son de la fiesta que hubo con los nuevos inversionistas, reconozco el lugar, la decoración, lo que Adrick lleva puesto. Esta fotos no son viejas —Pues tiene que haber una explicación. Conozco a mi Adrick y sé que para él no eres como las otras chicas. Además, míralos, solo están hablando —Pues, parece que se hablan con mucha confianza —Te diré algo, Katsumi —Fedora se puso seria —Adrick no es mala persona, es solo que no sabe expresar sus sentimientos de forma adecuada. No ha recibido ni dado afecto de forma sana. No sab