LUCIANA Cuando Mario me dejó plantada en el altar creí que mi mundo se acababa, que nada tenía sentido para mí, me sentí engañada, usada y lastimada, pensé que era el peor dolor pero definitivamente me equivoqué, el dolor más grande es ahora, ahora que veo como detrás de esa glamorosa mujer de cabello negro, aparece un niño muy lindo, tímido de ojos oscuros que llama papá al hombre de mi vida, mi esposo, el que suelta mi mano y está pálido sin poder creer lo que esta pasando y no es el único. Las piernas me tiemblan y no me caigo porque Santi sostiene mi brazo, mi pequeño niño que ahora también es un Cavani pero como dice ella, no es el verdadero Cavani, hay uno más, uno que llama papá a mi marido y mi corazón se rompe en mil pedazos cuando se arroja a sus brazos y Leónidas no sabe que hacer. —¿Que, que significa esto?— balbucea como nunca lo había escuchado— no entiendo nada, yo no… —Yo soy tu hijo, mamá siempre me lo dijo, hola papá, me llamo Mathias Cavani y soy tu hijo— sonríe
MARIO—¡Ya basta!, no fue mi intención maltratar a este niño, yo solo quería… —Querías deshacerte de tu hijo tal como lo hiciste con Raquel, no puedo entender cómo es que eres tan ciego y te crees mejor que yo cuando en realidad eres una basura. Y un completo imbécil, me rio de su desgracias mientras otra vez disfruto de ser un ganador porque soy yo y solo yo quien merece triunfar, porque mi hermano me puede haber ganado algunas batallas pero yo he ganado la guerra y para muestra el infierno de dudas que se ha desatado en este lugar. Su llegada no puede haber salido mejor de lo que esperaba, viniendo con mi Luciana de la mano, llamando hijo a ese bastardo malcriado que se sintió mucho porque le regalaron el apellido que le pertenece solo a mi familia. Soy un genio y ni la experiencia de ese estúpido ha podido conmigo y es que era obvio, mi abuelo podrá adorarlo pero su verdadero amor lo tiene su apellido, su descendencia de la que vive orgulloso, los Cavani que solo engendran varon
LEÓNIDAS —¿Dónde está mi amor, dónde están?. ¿Es el karma por ser un hombre que no sabe del perdón y vive de la venganza?, me preguntó en la soledad del auto y las calles en las que he dado mil vueltas pero nada, ni la vecindad, ni alrededores, ni en la oficina, ni siquiera en la casa de Rita que ahora se fue despedida por mi mamá pues no toleraba que le sirva a mi mujer con tanto cariño y respeto. Me siento perdido como jamás me ha sucedido, hace unas horas todo era perfección y felicidad, ahora, mi vida se ha vuelto más sombría y miserable que antes, Luciana no contesta, grite a Santiago, empuje al otro niño y me maldigo por todo lo que pasa y es que cómo diablos se supone que voy a esperar que después de tantos años, algo así me pase, ahora, justo ahora que no necesito un apellido cuando mi proyecto más importante son ellos, las personas que más quiero y no están, por más que busco no están. —Joder hasta que te encuentro— casi choco cuando veo el auto de Juan Pablo, mi amigo y
MARIO—Después de esto, tú y yo tenemos que hablar.Escucho a mamá y no se que diablos quiere ni porque está con esa cara de pocos amigos cuando debería estar agradecida conmigo y feliz porque finalmente Luciana se ha ido de esta casa con todo y paquete, sin embargo, no me pienso quedar a preguntar que aqueja a la señora Cavani. Ahora mismo me enfoco en la felicidad del abuelo que no deja de jugar y hablar con el niño de cabello negro al que en mucho tiempo me detengo a mirar, afortunadamente se parece a su madre y no a mí, cuando le dije a Raquel que Leónidas la había engañado la vi llorar y suplicar que sea mentira, para ese tiempo, ella y el ya tenían serios problemas por la frialdad del imbécil de mi hermano así que por venganza, por rabia, para tener todo lo que el tenía, aproveche su borrachera, no la viole así que no se puede hacer la víctima.Raquel no estaba en sus cinco sentidos pero sabía lo que hacía, odiaba que me llame Leónidas pero una mujer bella no se desperdicia así
LUCIANA —¿Qué hace está mujer aquí?. —Ya me escucho señora, he venido a apoyar al hombre que amo. Y aunque deba manejar el asco de sentir la mano de Mario en mi cintura, lo tolero porque se el esfuerzo sobrehumano que está haciendo mi marido por contenerse y yo también, pues no soporto que esa mujer esté a su lado, sintiéndose la dueña de él cuando su única mujer soy yo. Mario es el único que sonríe y le sigo el juego, las caras largas que hay ante mi presencia no me sorprenden, pero si me es decepcionante ver qué Don Vicente no es el hombre bueno que yo creía y no por no querer que Santiago tenga su apellido, si no porque se le olvida que sacrifique mi paz y mi matrimonio por cuidar su salud, sin embargo, me queda claro que en este nido de víboras solo gana el más fuerte y Leónidas lo es, por eso estoy aquí. Mi adorable suegra pone el grito en el cielo y ordena que me saquen, sin embargo, Mario la manda a callar mientras Vicente pregunta que sucede y lo explicó con simpleza. —U
LEÓNIDAS —No lo puedo creer, ¿Mario no es hijo de tus padres?. —¿El niño no es tu hijo?. —¿Tu mamá no estaba robando?. —¡Ya cállense que me duele la cabeza!. Explotó contra Bianca y Juan Pablo pero es que realmente sus preguntas me aturden porque no dejan de llegar una tras otra, la cabeza me duele y me encuentro desesperado intentando procesar que parte de mi vida ha sido una gran mentira, que si no hubiese sido porque Santiago me enseñó a querer a un niño, quizá hubiese aceptado a Matías como mío sin decir una sola palabra pero no podía, algo en mí me decía que todo estaba muy mal y por eso tomé uno de sus mechones y la mandé a analizar de inmediato, no sentí decepción por el contrario fue alivio de no tener que compartir mi tiempo con alguien que no sea de mi familia, pero jamás imaginé que una mentira pudiera destapar tantas. Toda la vida, en una guerra contra el hombre que pensé y muchas veces me sentí culpable de no querer porque supuestamente era mi hermano, ese pensamien
LUCIANA—¡Dios mío, Andrea, ven aquí!. ¡Andrea Cavanni Moreno eres un torbellino!. —Y aún así algo me dice que a usted le encanta. —No podría ser más feliz. —Abuela aquí está la nena, ella es todo un torbellino como tú dices. —En cambio tu, eres todo un jovencito tan educado. Parece que la vaca no se acuerda cuando fue ternera pero aquí estamos, viviendo la mejor vida que nunca me podría imaginar, siendo increíble cada día al darme cuenta de cómo han cambiado las cosas y es que después de que la bomba sobre el origen de Mario salió a la luz todo cambió. La empresa cerró, el imperio egoísta de Vicente se fue con él 6 meses después de que falleció de un ataque al corazón, un duro golpe para mí marido pero nada que juntos no podamos superar, hoy en día la casa de bolsa que Leónidas ha creado lleva sus iniciales y asociados, dónde Juan Pablo sigue siendo su mano derecho y socio de confianza, Juan Pablo que ha demostrado el verdadero valor de la lealtad y la amistad igual que mi amig
—¡Basta Leonidas! ¡Deja a tu hermano!, eres un salvaje… ¿Cómo es posible que lastimes a Mario de esa manera?, ¡Dios mío solo por dinero!. —¿Solo por dinero?. No mamá, no es solo por dinero, es mi imagen, es el proyecto en el que yo me esforcé, el que me costó hasta la felicidad al lado de la mujer que amaba, sacrifique mucho por ser un digno representante de esta familia, el proyecto es mío y él me lo está quitando, soy un fracaso ante los ojos de todo el mundo. ¡Por su culpa!. No puedo creer que le crean todo tan fácil. —Mario ha presentado el proyecto— sigue mamá— no siempre puedes ser el mejor hijo, la soberbia está acabando con tu vida. —Ahora entiendo porque Raquel te dejo, eres prepotente, egoísta y desalmado, pero yo— me mira y se limpia la boca— te perdono hermano— quiero vomitar al verlo y escucharlo— tú sabes que fui yo quien ha realizado el proyecto que salva de la ruina a nuestra familia, no puedo creer que quieras robar lo que es mío. —Y yo no puedo creer la clase