- Carolina se quedó mirando a Axel fijamente tratando de comprenderlo , habían tantas preguntas que se arremolinaban en sus ojos claros pero se abstuvo de preguntar . - En su lugar cubrió su cuerpo desnudo con la chaqueta de Axel y salió apresurada del apartamento. - ¡ Carolina , espera ! - grito Axel pero ella continuó huyendo . Axel tomó su teléfono de inmediato y llamó a su asistente - Ven ahora mismo al hotel emperador habitación número 303 y limpia este desastre - dijo antes de cortar la llamada abruptamente y salir tras Carolina .Mientras tanto Carolina salía apresurada del imponente edificio, el sol se había ocultado por completo dándole la bienvenida a la noche .Su cuerpo temblaba violentamente y aún se sentía aterrada , buscó con la mirada al conductor pero este se había marchado . - Estaba cien por ciento segura que Tatiana tenía que ver con todo esto , esa mujer era un demonio con cara de ángel . - ¡ Carolina , Carolina ! - al escuchar como Axel la llamaba incesa
El bosque era un laberinto de sombras vivas. Árboles altos y nudosos se cernían sobre Carolina , sus ramas retorcidas parecían garras listas para atraparla. El aire era espeso, impregnado de un hedor podrido. Cada pisada en la hojarasca húmeda resonaba como un latido acelerado.Algo la perseguía.Sentía su aliento caliente en la nuca, escuchaba el crujir de ramas rotas tras de sí. No podía verlo, pero sabía que era enorme, deforme, con ojos brillantes que perforaban la oscuridad. Su respiración se volvía un jadeo tembloroso, su corazón latía con violencia.Corrió.El suelo se volvía lodoso, atrapándola con cada paso. Tropezó y cayó de rodillas, sintiendo cómo las sombras a su alrededor se cerraban. Detrás de ella, el monstruo emitió un gruñido gutural, profundo y vibrante. Se giró, y por un instante, lo vio: una silueta colosal, con garras como cuchillas y una boca repleta de dientes afilados.Iba a devorarla.Entonces, una luz irrumpió en la penumbra. Un resplandor dorado descendió d
El pitido incesante de las máquinas llenaba la habitación del hospital con un sonido monótono y desesperante. El aroma a desinfectante impregnaba el aire, y la tenue luz de la lámpara de noche apenas iluminaba el rostro pálido de Carolina . Axel al ver Eliot y a Tatiana en el umbral pone una mirada de asombro en su rostro .- Axel - murmuró Tatiana con una mirada tangible en sus ojos , al enterarse que habia sufrido un accidente corrió de inmediato al hospital sólo para encontrarlo en un estado lamentable por culpa de la mujer agonizante en la cama . —¿Qué demonios está pasando aquí? La voz de Eliot , retumbó en la habitación como un trueno. Su mirada ardía de furia y confusión cuando vio a Axel sentado junto a la cama, con los ojos rojos y los hombros tensos. Eliot no podía entenderlo. Él había estado fuera por unas horas, tratando de despejar su mente después de tantas noches sin dormir, y al regresar encontraba a su prometida acompañada de su hermano mayor como si él tuvier
Tatiana caminaba con paso firme por los pasillos del hospital, su taconeo resonando en el suelo de mármol. Cada paso que daba aumentaba la furia que ardía en su pecho. Su corazón latía con fuerza, no por amor, sino por una ira ciega que se mezclaba con la humillación.El hospital era silencioso a esa hora de la madrugada. Solo el zumbido de las luces fluorescentes y el murmullo distante de las enfermeras rompían la calma. Axel avanzó con pasos firmes, aunque cada uno le costara más de lo que admitiría.- Axel espera detente ahí no crees que me debes una explicacion - Le gritaba Tatiana mientras corria detras de el tratando de alcanzarlo . —No es momento, Tatiana —murmuró, frotándose la sien con cansancio.Ella soltó una risita.—¿Por qué no? Es un momento perfecto. Acabas de recibir una patada directo a tu ego de la mujer que ignoraste en el pasado . Axel al escucharla volteo a mirarla con frialdad . - Sabes como me sentí , tuve que enterarme por otra persona que habías tenido
El sonido monótono del monitor cardíaco llenaba la habitación en penumbras. Carolina yacía en la cama de hospital, sintiendo el peso de los días acumulándose en su pecho. Su cuerpo estaba débil, pero su mente inquieta. Había pasado horas mirando el techo, intentando no pensar en él. Sin embargo, la tentación fue más fuerte.Tomó su celular con manos temblorosas y abrió las redes sociales. Su respiración se cortó cuando, entre las noticias, apareció una foto de Axel junto a Tatiana quienes eran invadidos por la prensa en los pasillos del hospital . Su sonrisa deslumbrante, esa que tantas veces había visto de cerca, ahora iluminaba la imagen junto a Tatiana quien lo sostenía fuerte del brazo .El titular golpeó su alma como un puñal: “Axel Wom anuncia su boda con Tatiana su actual prometida ”.Carolina sintió que el aire le faltaba. Su corazón latía con una furia descontrolada, haciendo que el pitido del monitor se acelerara. No podía apartar la mirada de la pantalla. Leyó cada pala
POV : Axel Won El reloj marca las nueve y cuarenta y cinco de la noche. Afuera, la ciudad sigue latiendo con su ritmo impasible, indiferente a mi miseria. Aquí dentro, en mi oficina, solo queda el sonido del aire acondicionado con pereza y el eco de mis propios pensamientos. La luz amarilla de la lámpara ilumina los papeles desordenados sobre el escritorio, pero mis ojos no los ven. No puedo concentrarme. No puedo pensar en otra cosa que no sea ella. Debería estar concentrado en la reunión de mañana en la tarde, en los contratos que tengo que revisar, en el teléfono que vibra sobre el escritorio con mensajes de Tatiana , la mujer por la que lo dejé todo. Pero Titiana no es Carolina. Nunca lo será. En medio de mi agonia el teléfono vibra de nuevo . "Amor, ¿nos vemos para cenar? Te extraño." No respondo. No tengo ganas de verla. No tengo ganas de escuchar su voz dulce y predecible. Me levanto de la silla y camino hacia la ventana. La ciudad sigue ahí, con su vida indiferente
POV : Carolina LangfordMe desperté con la luz del sol colándose entre las cortinas. Parpadeé un par de veces, sintiendo aún el peso del sueño en mi cuerpo. Moví con cuidado la pierna derecha, aquella que más había sufrido tras el accidente. Un leve dolor me recorrió, pero nada comparado con lo que había sentido días atrás en el hospital. Respiré hondo. Estaba en casa, al fin.Me giré hacia la mesita de noche y tomé el teléfono. Casi instintivamente, revisé los mensajes. Había varios de amigos y familiares preguntando cómo me sentía, pero un nombre resaltó entre ellos: Henry . ."¿Cómo sigues? Pensé en pasar a verte. ¿Te viene bien?"Revisé la hora. Apenas las nueve de la mañana. Me mordí el labio. No esperaba visitas, pero con Henry era diferente. Siempre había sido cercano, siempre pendiente, aunque en la oficina intentara mantener la distancia profesional.Le respondí un rápido "Claro, cuando quieras" y me obligué a levantarme de la cama.—Caminé hasta la cocina con pasos lentos p
El silencio que quedó tras la salida de Eliot era denso, casi asfixiante. Carolina permaneció de pie en medio del salón, con el corazón desbocado y las manos temblorosas. Sus ojos recorrieron el desastre: la mesa corrida, los restos de café esparcidos por el suelo, y Henry aún de pie, con una mano sobre su mandíbula enrojecida.—Lo siento —murmuró ella, llevándose una mano a la frente—. No debió pasar esto.Henry soltó un suspiro largo antes de responder.—No es tu culpa, Carolina. Ese tipo tiene un problema de celos, y tarde o temprano iba a explotar.Ella negó con la cabeza, sintiendo una mezcla de culpa y agotamiento.—Aun así, no debería haber llegado a este punto. No es así como quería que… —Se interrumpió, incapaz de terminar la frase.Henry se acercó, con movimientos cautelosos, como si temiera que ella se quebrara en cualquier momento.—¿Estás bien? —preguntó, y su voz sonó más suave de lo habitual.Carolina levantó la mirada hacia él. A pesar del caos, la preocupación genuina