Mi corazón se acelera, lo reconozco, pero, sé que no puedo involucrar las emociones con Arnold, cuando mi vida es incierta. Ha sucedido antes, un hombre me ha aparentado ser bueno para mí y cuando le entrego todo mi amor, soy desechada.
Ya he sido lastimada por promesas similares, así que, lo mejor es que me aleje tanto como sea posible de cualquier sentimiento que Arnold me haga sentir. Porque quizás ahora sea valioso para él, pero, ahora que hemos tenido sexo, las cosas pueden cambiar.— No hagamos las cosas demasiado serias cuando sé que vamos a aburrirnos. Nosotros somos tan diferentes que no vamos a durar.— ¿Por qué tienes que ser tan negativa?— Solo estoy contando los hechos, vamos a aburrirnos y…— ¿Eres así porque incluso las mujeres que aseguraron ser tus amigas te han fallado, Eva? ¿Crees que yo te haré eso?— No loSi antes existía la posibilidad de que terminemos juntos amándonos plenamente, sin miedos, ataduras o preocupaciones, esas se han ido completamente al olvido con las palabras que ha mencionado.— ¿Qué has dicho?— ¿No has escuchado que nadie sale del negocio? Uno solo muere y ya.— Espera un momento… yo no tengo un punto de referencia para tener ese conocimiento, yo no me relaciono con mafiosos, pero, si ese fuera el caso, ¿Por qué estaría yo en el negocio si no vengo, compro o hago algo que me haga ser parte activa de eso?Arnold me sonríe e incluso se queda a mi lado disfrutando del impacto que su respuesta va a causarme, porque este hombre, parece guardar sus mejores armas en un lugar donde un solo toque lanza el disparo a una región sensible que deja a uno al borde de la muerte.— Porque eres mi mujer, eso lo has sellado al permitirme entrar en ti.&
Arnold no bromea con tenerme completamente sin importar el método, porque aun sabiendo que no quiero ser parte de su negocio ni mucho menos ser su obsesión, continúa narrándome todas las cosas que sería capaz de hacer por mí.Unas que son tan violentas que me angustian mucho. Porque Arnold solo ha empezado con el secuestro, su experiencia causando tanto dolor, le ayuda a tener un repertorio tan amplio que temo por cualquier cosa que puede usar en mi contra.— Por favor, no me hagas daño. — susurro.— No lo haré si no me haces perder la cordura, Eva. Porque esta vez, no voy a conformarme solo con tus tratos a medias.— Yo… puedo ser una buena empleada. Si me lo permites, te cocinaré y cuidaré si es eso lo que deseas, pero por favor, no me involucres en esto, te lo pido. — digo llorando.Arnold usa sus dedos para enjuagar mis lágrimas, solo p
No puedo entender como puede ser posible que yo me oriné cuando el control de mis esfínteres lo aprendí siendo una niña. Sin embargo, aunque eso es importante, no creo que sea tanto como lo que estoy aceptando cuando debería odiar al hombre que acaba de confesarme que solo muerta voy a librarme de él.‘Esto es vergonzoso.’ Me digo mentalmente mientras cubro mi rostro completamente agotada.Con vergüenza espero el olor a orina y las recriminaciones de Arnold, pero, ese olor no llega y las quejas de Arnold son reemplazadas por risas mientras retoma sus ataques salvajes que no me ayudan en lo absoluto.— Parece que no quieres estar conmigo, Eva. Pero, no es así.— Claro que no deseo estar contigo, ¿acaso tanto sexo te ha hecho olvidar que estoy aquí en contra de mi voluntad?— Si no te gusta el hotel puedes decirme, lo cambiaremos ahora mismo para que no estes en c
Arnold es un buen maestro, me explica detalladamente que significa un squirt y como pudo causarme este sin yo poder notarlo, es por eso, que me lleva a la habitación donde mientras me limpia y besa, me explica todo a la perfección.El problema es que mientras lo hace toca de más y por eso terminamos en un sexo lento y extasiante que nos obliga a comer después de tanto desgaste. Ni siquiera sé cuántos orgasmos he tenido— Si seguimos así vamos a morir por el agotamiento.— Puedes decirme si quieres parar, yo te dejaré descansar. — dice Arnold.— ¿Acaso no te cansas? — pregunto confundida.— ¿Quieres que te responda porque no me canso?— La práctica hace al maestro, ¿no es así? — pregunto y él suspira profundo.— Si no quieres saber la respuesta, lo mejor es que no preguntes. — dice Arnold
Camino rumbo a mi casa, he terminado tan tarde el trabajo que no hay autobuses que pueda usar y los taxis están fuera de mi presupuesto. Por eso, con mucho miedo camino por las calles de Nueva York implorando que no sea una de las miles de mujeres que aparecen muertas y no saben porque.Sin embargo, aún estoy lejos de mi destino cuando escucho unos disparos que me hacen correr aunque me siento extremadamente agotada. El miedo, me hace ver cosas que no son y las ganas de vivir son tan grandes que corro más rápido de lo que estoy acostumbrada.Pero, la suerte no parece estar de mi lado. Porque choco con alguien que huele a pólvora y sangre. Por la rapidez con la que corría, el impacto me hace rebotar y caer al suelo. El hombre me observa sorprendido y yo retrocedo con temor al ver como de sus brazos sale sangre y ni siquiera así suelta sus armas.— Perfecto. — dice él acercándose a mí.— Por favor, no me haga daño. — digo intentando correr, pero, él me agarra con brusquedad y me pega a
Me he concentrado tanto en mi trabajo que cuando llego a mi casa grito al ver aún a mi visita inesperada acostada en mi cama.— ¡¿Qué pasó?! — grita él apuntándome para después suspirar profundo.— ¿Qué haces aquí? — pregunto molesta.— ¿Me estás echando acaso?— Debes marcharte, este es mi espacio y contigo aquí no tengo donde dormir.— Puedes dormir a mi lado.— ¿Eres mi esposo, señor? Porque solo los esposos duermen juntos.El hombre que parece muy cómodo en mi casa, me sonríe, pero, no se molesta en alejarse de mi cama o marcharse, porque se acomoda más como si no estuviera herido.— Entonces eres virgen. — dice él en tono burlón.— Si soy o no virgen no es tu problema.— Tienes razón, no es mi problema. Parece que estás molesta porque me encuentre aquí.— No te conozco y es evidente que eres alguien peligroso, por eso no te quiero aquí. Si vienen tus enemigos, nos matarán y nadie podrá salvarnos.— No te preocupes, ya vamos a marcharnos, solo te estaba esperando.— ¿Marcharnos? ¿
Yo sí quiero saber en qué planeta, dimensión desconocida o realidad alterada yo soy su mujer, porque en esta sin duda no lo es. Pero, no tengo tiempo para aclarar algo así, porque los disparos no se hacen esperar y el hombre despiadado que no le preocupa que este en medio de los disparos continua con el enfrentamiento que reafirma el hecho que soy su mujer.— ¡No apunten a Arnold, maten a la maldita mujer! — grita el hombre.— Pero, ¿yo que culpa tengo? Yo no he pedido que se maten entre sí. — digo llorando.— No se preocupe, señora Krick, nosotros la protegemos. — dice uno de ellos y si pudiera me quitara el zapato para golpearle la cabeza.— ¡Yo no soy la señora Krick! — grito levantándome con enojo, pero, rápidamente Arnold me hace agacharme solo para observar cómo perforan la pared porque varias personas apuntaron hacia el mismo lugar.‘Así hubiese quedado mi cabeza por haber sido tan imprudente.’ Me quejo mentalmente.Agradezco a Dios por tener la oportunidad para vivir un poco m
Los disparos poco a poco cesan porque nos movemos lejos del caos entre ellos, porque en mi mente hay un caos más grande del que hubo cuando Noé se marchó en su arca dejando a los incrédulos sufrir por el diluvio.‘Esto no puede estar pasándome, Dios. ¿Por qué tuve que cruzarme con un lunático?’ me quejo mentalmente.— Señor Krick, entienda algo: usted no me interesa como hombre.— Ohh…— dicen los escoltas que nos acompañan en el auto y eso hace él que suspire profundo.— No sabía que tenías tan terrible gusto para no interesarte.Lo reconozco, este hombre es atractivo, mide más de dos metros, tiene muchos músculos, su cabello es negro como la noche y aunque sus ojos son de un azul hermoso, parecen los de un lobo con ojos rojos feroces.Su rostro tan simétrico y perfecto podría hacerlo pasar por modelo… uno de los más hermosos y no como el mafioso que es, además, notando su ropa diría que es adinerado, así que, si me dejo llevar solo por el físico, es totalmente mi tipo, de ese que sol