Llevo un rato largo trabajando y ya es hora de hacer el almuerzo, por lo que mi putita debe llegar con hambre, así que le prepararé algo. Además que quiero crear una nueva receta para el restaurante familiar, nos gusta tener platillos nuevos.Recojo los papeles del escritorio y los guardo, pero antes de que procediera mi celular me interrumpe, un número desconocido, ¿Será ella? Tal vez, así que contesto.—¿Aló? —Hola cariño, te llamo del teléfono de recepción —inmediatamente reconozco la voz femenina— ¿Cómo estás? Te estamos esperando abajo —se escucha ansiosa.—¿Mamá? Pero... ¿Qué? —estoy sorprendido.—Si cariño, baja, ¿Melany no te avisó? —¿Melany? —No entiendo en que momento esa chica se sigue metiéndose en mi vida privada.—Si hijo, vigilancia llamó a tu apartamento para que dieras un anuncio y nos permitieran el paso, pero contestó una chica Melany, el guardia me permitió hablar con ella y la chica no sabía quién era hasta que dije que era tu mamá, creí que era tu novia,
—Yo te amé —expulso al fin con cierta debilidad en la palabra, estoy muy herido—. Sentí que eras el amor de mi vida —cierro mis ojos con fuerza y ruego para no llorar de nuevo— hasta que tú me engañaste —concluyo llenándome de valor en la oración, era primera vez que lograba decirlo y aceptarlo.—Perdón... —camina hasta una banca y se sienta en ella a sollozar, yo cede un poco y la sigo— Es que Esteban me lavo el cerebro y me dijo que tú me engañabas... Por favor perdóname —le sobo su hombro.—Ya te perdone —me siento a su lado.—¿Podemos ser amigos? —me mira, ladea su cabeza y da media sonrisa. No puedo ser amigo de mi ex porque donde ganas hubo ganas quedan, aún la quiero o eso siento al verla, pero el dolor que siento es más grande y no puedo, sé que no debo quererla.—Por favor... —insiste y me abraza, yo suspiro y le recibo el abrazo.—Esta bien.Que débil de mi parte al no lograr decirle que no. ¿Qué significa? ¿Qué aún siento cosas por ella? ¿No estoy listo para superar
—Compartir con mis amigos, podés venir si querés, no sólo hay hombres, también hay chicas, todos somos amigos y cada sábado nos reunimos en lugares diferentes para hablar y beber un poco. —le clarifico.—Ah ok... Creo que deberías soltarme —me dice, pero la aglomero más a mí.—¿Por qué? —la miro azorado y alguien aclara su garganta haciendo que de un brinco haciendo que nos separemos.—¿Podemos hablar hijo? —pregunta mi padre con voz gruesa.—Si viejo —respondo y suelto a Sam.Luego sigo a mi padre quien sale del apartamento, se dirige al mismo balcón donde vi a Sam por primera vez.—Hijo... —suspira— Esa chica no es tu amiga, ¿Cierto? Como la sujetabas, no parece, no es que quiera meterme en tu vida privada, pero tampoco me gusta que me veas la cara.La opinión de ellos me importa, yo no quiero que se sientan responsable por lo que hago, no es su culpa, no quiero que sientan que faltaron en mi educación o algo. Pero lo que importa es que soy un buen hijo, ¿no?—Es complicado
[03:44] Samantha: Está bien, espero que no te hayas sentido juzgado, es lo último que quiero hacerte sentir.[03:46] Samantha: A pesar de que no esté de acuerdo de que fumes si quieres tener hijos o no quieras, hay que cuidarse y fumar no es sano, pero te acepto tal y cómo eres, te respetaré y no te juzgare.[03:48] Samantha: Cada quién hace lo que le hace feliz, tampoco digo que el cigarro te hace feliz, pero tú me entiendes jajajaja.Fin flashback.Eso me gusta de ella, que se preocupe por mí, pero que tampoco sea una loca controladora, ella me respeta y me apoya. Además de que también me gusta su sinceridad sin miedo a que lo que yo pueda responder. Todo de Sam me encanta, sobre todo su lado perverso.Sam es excelente como amiga con derecho y no se si verla con otros ojos, pero seguramente sería perfecta también, ¿No? Tenía la mirada perdida, así que reacciono de mis pensamientos y vuelvo con mis amigos. Tengo a Sam sentada frente a mí, pero la mesa nos separa.—¡Putita ven
Levanto a Sam, apago mi cigarro y lo echa en el cenícero, luego me levanta y pongo a Sam delante de mí, la abrazo por la cintura y caminamos juntos hacia la cocina.—¡Suerte! Espero que usen los ingredientes adecuados para su comida, no queremos que nos den una sorpresa —dice Agustín antes de irnos.Yo solo me reí, debe estar un poco celoso, él quisiera estar así con su novia y me parece raro porque Lourdes es caliente, no sé porque andan así, tal vez ya se aburrieron del otro. Yo jamás me aburriría de Sam.Yo les juro que la haré mía en todas partes cómo que me llamo Alessandro Libertella.Al llegar a la cocina la volteo para vernos y la pego contra el mesón, paso mi mano derecha por su cara y comienza a mimar su mejilla con mis nudillos, luego junto nuestras frentes.—¿Que podemos cocinar ayudante? —sonrío perverso— Sé hacer de todo, solo pídelo y yo lo hago —ella me mira pensativa.—Mmm... Me gustan las tortas tres leches, son muy ricas... ¿Estás de acuerdo? —se remoja los la
Con las otras chicas no me importa si las lastimó un poco, ninguna hace que quiera repetir, repito con algunas por mi, no porque de verdad me haya gustado. Me encanta ser salvaje y duro, pero con Sam quiero hacerlo duro y suave, de todo.No sé cómo explicarlo, pero sé que no es amor, es simple, no voy a hacer algo que a ella no le guste, porque si para ella no es placentero, entonces para mí tampoco.Cuando ambos estamos cómodos y de acuerdo hay una excitación increíble. Además ella es mi motivación, si a ella no le excita algo, a mi tampoco.Sam termina de mamármelo y la ayudo a levanta, la volteo y que se incline un poco apoyándose en el mesón, saco un condón de mi pantalón, lo abro y forro mi pene, lo sujeto con mi mano y busco su entrada. Me introduzco en ella y me la follo lento, luego voy aumentando y lo hago duro. Ella comienza a gemir y eso me excita mucho.—Gime más para mí, putita rica —gruño.—Aah.—Di mi nombre —ordeno.—¡Oh, Alessandro! ¡Dame más papi! —dice agitad
Sam se despega de mi y casi se va, seguramente piensa que es una más, pero sujeto su mano entrelazándola con mi mano, ella sigue siendo prioridad para mí.—¿Quién es ella? —Sam me pregunta a Alessandro intrigada y le presto atención.No, esto no, no quiero esto, mi puta y mi ex, estoy confundido, ambas son muy especiales para mí, aunque María fue primero, me hizo daño por lo que ha perdido su encanto, Sam no me haría eso o no lo sé, María es la prueba de que no creo en las mujeres.—Te contaré luego, ¿si? —le digo y ella asiente. Ella me planta un de sus ricos besos y luego se despaga haciendo que extrañe su calor de inmediato.—Ya vengo, voy al baño —me dice ella muy segura y yo asiento, le doy un beso corto y la dejo irse. María se acerca a mí de brazos cruzados.—Así que tienes novia... —tiene un tono celoso.—Es complicado... Y no es de tu incumbencia, no quiero que le hables ni nada —le advierto.—Regrese por ti —me recuerda enojada.—Eso dices, pero eso no significa que
—¿Y aún la amas? —Ella me toma por sorpresa y me ve esperando una respuesta.—No lo sé —Agacho mi rostro y suspiro—, estoy confundido.—¿Confundido por qué?Su curiosa me pone inquieto.—Porque… estás tú —Alzo la mirada para verla y detallo sus ojos, no me cansaría de hacerlo.Espera… ¿Qué dije? Parece que necesito hacer un reinicio de sistema, mis palabras y acciones no están acordé a mis pensamientos.—No entiendo Ale, si solo somos amigos con derechos —se ríe nerviosamente.Yo tampoco entiendo porque lo dije, pero solo encuentro una lógica.—Es que si vuelvo a tener novia, te perderé como amiga con derecho y sos lo mejor que me ha pasado hasta ahora, jamás me sentí tan libre como esto. No es que ante no lo fuera, solo que creo que estoy cómodo sin tener algo serio —me explico y ella me sonríe.Me da un beso y siento un cosquilleo por mi cuerpo.—Está bien —se separa de mis labios—, pero debes confías en mí, ¿Vale? Siempre estaré para apoyarte como buenos amigos que somos.