Capítulo 34

Nadia.-

Entre a mi habitación atribulada, caminaba de un lado a otro estaba a punto de arrancarme los cabellos, la puerta se abrió de golpe, Emil entró cerrando con seguro, estaba vestido ahora con una sudadera y un pantalón de algodón, se veía igual de sexy aunque no tanto con la toalla, me cachetee mentalmente volviendo a la triste realidad.

— Nadia –se acerca con las manos en frente como si estuviera a punto de enfrentarse a una fiera–. déjame explicarte.

— No ¿cómo? ¿Cómo supiste que era yo? ¿siempre lo supiste? –negó de inmediato–. ¿entonces? –mi tono se había elevado un nivel.

— Una parte de mi lo sospechaba cuando te conocí, pero… cuando llegaste aquí te investigué–. sentí un miedo recorrer mi espalda –y todo cobró sentido, cuando tu padre me salvó yo no sabía que tú eras su hija, ese día me habló de hijos, pensé que solo eran varones.

— ¿Me investigaste? –sentía como el aire escapaba de mi cuerpo rápidamente.

— Sí, mariposa

— ¿Lo sabes? ¿Lo sabes todo?–. él bajó la mirada asin
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