Yuri.- — ¿Dónde está Yuri? –mi hermano volvía a repetirme la misma pregunta–.necesitamos ese puto mapa.— ¡YA te dije que no lo sé! ¿crees que no la he buscado? Me pediste que atacara al imbécil de Kosta no puedo hacer dos cosas al mismo tiempo, yo estoy poniendo mi cara frente a los ataques mientras tú estás aquí fumando tus puros y cogiéndote a tus putas.— Ten mucho cuidado por cómo me hablas –se acerca a mí intentando lograr intimidarme echándome de manera atorrante el humo de su puro en el rostro. –que no se te olvide quien es el que manda.— No sé me olvida, pero tú tienes que recordar que yo soy solo uno, ¿crees que imbécil ese se va a quedar de brazos cruzados después de este ataque?— No ha reaccionado, solo mató al alcalde y desapareció a su mujer y a su hijo, dándonos una ventaja de poner en ese puesto a alguien que esté de nuestro lado–. cierro mis ojos suspirando con frustración, solo por ser el mayor es el líder de la araña roja, solo por eso, en inteligencia deja mucho
Nadia.-Vi como Lina parpadeaba mientras le contaba lo que hice con el desgraciado del doctor en la cueva, sus expresiones pasaban desde el asombro hasta el asco y el orgullo.— No puedo creer que hayas hecho todo eso— Y aún le falta lo peor –mi tono salió peligroso –los hombres de Emil…— Tus hombres –me interrumpe –estos también son tus hombres Nadia, ya comenzaste a demostrar tu poder en este lugar.— Mis hombres –digo sonriendo y ella también lo hace –le están curando las heridas.— ¿Cómo te sentiste? –me quedé en silencio por unos segundos, hasta ahora no me había hecho esa pregunta.— Ahora con la cabeza en frío… no me arrepiento sé que suena horrible –Lina niega apretando mi mano con fuerza –pero…me sentí viéndolo como sufría, Emil tiene razón todos estos años me he estado odiando a mí misma y ellos…han estado libre siguiendo con sus vidas, no lo permitiré más acabaré con cada uno de ellos –confesé con una determinación y una fuerza que no había sentido nunca.Cinco Días Despu
Nadia.-Nuestros labios estaban rojos, hinchados de tanto besarnos, era la segunda vez que hacíamos el amor, simplemente no puedo creer que lo haya hecho, me siento tan…plena al estar entre sus brazos, es así como se siente realmente ser deseada y ser amada.— ¿Cómo te sientes? –pregunta unos minutos después de recuperar casi por completo el aliento.— Estoy excelente –respondí, mi dedo acariciaba su torso justo donde el tatuaje de mariposa adornada su pectoral izquierdo –pensé que nunca volvería a estar así con alguien, estoy un poco… abrumada –su dedo de movía en círculos por una de las cicatrices que estaba en mi espalda.— No quiero que te sientas así, no quiero obligarte a estar conmigo –noté la tristeza y la preocupación en su voz, levanté mi cabeza y me encontré con su mirada, sentía angustia y me partió el corazón.— Emil me siento bien, no me arrepiento de lo que hicimos, cuando dije estar abrumada no lo dije en mal termino, es solo que…ha sido una montaña rusa emocional en t
Nadia.-Pese a mi negativa me obligué a levantarme de la cama, arrastré los pies hasta la habitación de Lina, cuando abrí la puerta me detuve en seco al ver el gran desorden que había en el lugar. Su habitación en grande, no tanto como la de Emil o la que yo tenía anteriormente, pero con suficiente espacio para que viva una pareja y un pequeño.— ¿Lina?— ¡Ya salgo! –grita desde el baño muy animada.— Uhm… ¿pasó un huracán por aquí y no nos dimos cuenta?Camino por todas las bolsas y ropa tirada en el piso hasta mis ojos se fijan en algo muy particular que sé no pertenece a su closet ropa interior masculina, contuve la risa hasta que miré el perchero con más de cincuenta vestidos brillantes, arrugo mi nariz porque ya sé lo que se me viene.— Tuviste sexo –me giro con los ojos abiertos, tenía una sonrisa divertida en el rostro con los brazos cruzados –no lo niegues, en la madrugada salí por agua y un tentempié y escuche tus gemidos, parecías una gata maullando.— Uhm… –mis mejillas ard
Desmond.-— Cincuenta flexiones debes tonificar tus brazos –veo como Lina casi está a nada de fulminarme con la mirada, mientras Emil y Nadia viven en su burbuja romántica, Lina y yo llevamos dos horas y media de entrenamiento arduo, somos los protectores de esos dos, no podemos bajar la guardia.Estamos sudados y cansados, pero necesito que dejarla exhausta, aunque quisiera hacerlo de otra manera, elimino esos pensamientos de inmediato, veo las gotas de sudor a la altura de su busto.— Ok ¡basta, se acabó! –se levanta tomando una toalla y pasándome por el lado, la detengo sujetando su brazo.— ¿A dónde crees que vas? No he terminado contigo –una batalla de miradas inicia haciendo que todo alrededor desaparezca.— ¡¿Qué es lo que te pasa conmigo?! Una de dos ¿me odias? Lo que no entendería por que no te he hecho nada ¿o? quieres acostarte conmigo y eso te enoja porque aunque quieres hacerte el duro no te resistes a mí –se acerca sigilosa y seductoramente a mi rostro –dime ojitos preci
Nadia.-Caminaba de un lado a otro frotando las palmas de mis manos sobre la suave tela de color negro que cubría mi cuerpo, la noche de la presentación de Emil como el nuevo líder de la mafia de Europa del este había llegado y yo como su esposa, la nueva dama de la mafia.Tenía el estómago contraído por los nervios, eso significaba que a partir de esta noche sería una mafiosa con todas las letras, sonreí con ironía hace unos cuantos meses lo único que deseaba era salir de este mundo para siempre, tener una vida normal para mí y para… Aleksi.Hacía mucho que no lo recordaba ni a Andrey… si ahora me vieran, las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos amenazando con destruir el hermoso maquillaje que la estilista había realizado.— ¿Estás lista? –la puerta se abrió de golpe dejando entrar la imagen de mi amiga con un vestido muy sobrio en color azul marino, muy elegante, me quedé con la boca abierta porque se veía muy diferente –te ves muy hermosa.— Tú también amiga, muy sofistica
Emil.-Estaba acostumbrado a la atención, los ojos puesto sobre mí y para ser sincero era una atención que disfrutaba, pero estaba preocupado por Nadia, aunque se crió en este mundo en este momento se encontraba desde una posición diferente, podía sentir como su piel temblaba ligeramente al sentirse observada por todos, especialmente por los hombres.— Emil Kosta –salgo de mi burbuja cuando veo parado frente a mí a uno de los empresarios del medio oriente con el que he tenido negocios por dos años, veo como mira a mi mujer de arriba abajo casi salivando, este definitivamente quiere que le corte la lengua y se la haga comer poco a poco al igual que sus ojos.— Ahmed –extiendo mi mano y con la otra bordeo la cintura de Nadia, pegándola a mi cuerpo –pensé que no ibas a poder venir.— No me perdería nunca el nombramiento de mi socio –sonreí sin dejar de mirar el busto de Nadia, aunque no lleva un escote la tela que los cubre le dan una excelente forma, se ven igual de apetecibles, mi agar
Nadia.-Veo a Desmond seguirme atento mientras voy al baño, intenté buscar a Lina, pero me fue imposible, la verdad no quiero pasar mucho tiempo lejos de Emil estando entre toda esta gente.Puedo sentir la mirada de todos, en especial de los hombres inescrupulosos y lujuriosos comiéndome con la mirada, cuando hicieron el nombramiento de Emil sus miradas hacía mi fueron… como si fuera un trofeo una mujer inalcanzable a la que intentarían llegar. Al salir del baño veo una salida al final del pasillo, que conducía a una terraza.Sentí alivio cuando el frío me golpeó el rostro.— ¿Te encuentras bien? –giro y ahí estaba mi protector, se veía más aliviado que yo por estar allí.— Un poco abrumada y algo cansada, pero tú no te ves peor que yo y… estoy enojada contigo –arrugó el entrecejo confundido –Lina –fue lo único que dije para hacer que su expresión cambiara por completo, tensando su cuerpo hasta hacerlo sentir incómodo.— ¡Aquí vamos! –rueda los ojos con fastidio, su postura de guardae