La Pequeña Rebelde del Abogado Arrogante
La Pequeña Rebelde del Abogado Arrogante
Por: Lira Adams
Pasado

24 años atrás

El pequeño Bastian de apenas cinco años de edad, se despertó en medio de la noche al escuchar ruidos provenientes de la habitación de sus padres. Frotó sus pequeños ojitos y bajó de su cama con la curiosidad de ir a ver qué sucedía. Sus pequeños pasitos resonaban en el suelo de madera de aquella casa, pero nadie prestó atención y mucho menos al ruido que hacía el niño en llamar a sus padres.

Al llegar a la puerta de la habitación su pequeño cuerpo de quedo inmóvil al ver a su padre amordazada, siendo sujetado por dos hombres mientras luchaba por soltarse y su madre estaba siendo ultrajada de maneras muy crueles y despediadas que él a su edad no lograba entender, todo lo que sabía era que su madre estaba sufriendo por lo que aquellos hombres le estaban haciendo.

Sus manitos se convirtieron en puños mientras sus tiernos y asustados ojos se llenaban de lágrimas, un ruido sordo seguido por los gritos de su madre lo hizo quedar aún más en shock. Su padre que antes luchaba ahora estaba tendido en el suelo con un charco de sangre aglomerandose bajo de él, miró aquella escena con su cuerpo tembloroso por el horror pero aquello no había terminado un segundo estruendo se escuchó esta vez dirigido a su madre que también sucumbio ante aquel disparo quitándole la vida.

Bastián de ahora veintinueve años despertó sudoroso en una habitación, su respiración algo pesada lo hizo levantar de mal humor, desde aquella noche aquellos recuerdos volvían a su mente inconsciente para torturarlo.

Se puso de pie y tomo una ducha rápida debía llegar al juzgado y empezar su día sumergido en medio de procesos legales que la verdad lo relajaban y otro poco solo lo hacían frustrarse aún más, pero esa era su vida ahora.

Gracias a la bondad de Igor Cirus el salió de las casas hogares en las que iba saltando por su mal comportamiento, aquella rebeldía fue el escape que usó para sacar la ira que tenía por dentro por la muerte de sus padres.

Un día sencillamente lo vio y a las horas ya estaba siendo llevado a un lugar donde le dieron entrenamiento necesario y luego fue enviado a estudiar derecho a Nuevo York donde formó su carrera como uno de los abogados más exitosos del país, pero aquello solo ocultaba su verdadera profesión.

Era el encargado de cubrir y limpiar cualquier cosa qué pudiera dejar en evidencia a Igor, Bastian era su sombra y su escudo. Un escudo que lo había cubierto muy bien durante años alejando de él, la ley que luchaba por atraparlo.

Salió de su departamento de soltero uno muy lujoso, subió a su bugatti rojo y recorrió las calles de la ciudad que parecían opacarse ante él y podría ser así.

Con sus 175 de estatura, su elegancia y la llamativo de su andar era imposible no robar miradas, su cuerpo ligeramente trabajado provocaba que el traje de diseñador se añadiera a él de manera perfecta, marcando sus definidos músculos al igual que su parte trasera.

Su castaño cabello recibía los rayos del sol logrando que sus ojos del mismo color brillarán sin control. Su expresión dura lo hacía ver misterioso y sobre todo apetitoso a los ojos de cuanta mujer se cruzara por el camino y él lo sabía muy bien, era en extremo arrogante y sobre todo dominante, con solo una mirada era capaz de poner a quién quisiera a sus pies.

De camino a su oficina el mensaje de Igor provocó que Bastian acelerara el paso y se encerrara en el la privacidad de su lugar de trabajo.

Un ataque se había dado y Karina había sido el blanco, con aquella información, intentó encontrar cualquier indicio del culpable, pero no había nada, quien quiera que fuera el perpetrador se encargó de cubrir muy bien sus huellas.

Para Cirus no había nada más preciado que Karina o eso hacia creer, la chiquilla malcriada hacía de todo por meterse en problemas. No había lugar al cual ella pudiera ir sin causar algún tipo de pleitos y llamar la atención más de la cuenta.

Bastian ya había perdido la cuenta de las veces que tuvo que usar sus influencias para eliminar algún registro o una nota policía negativa qué la involucre, al parecer su pasatiempo era llevarle la contraria a su padre, no importaba cuanto le diera o de la manera en que tratará de explicarle como debía actuar ella hacía todo lo opuesto a lo que se le indicaba.

—Lo siento señor no pude encontrar nada —Bastian le informó a Cyrus al finalizar la tarde y no encontrar al responsable.

—Sigue buscando Bastian, al parecer esta vez sí fue algo proveniente conmigo, intentaron matarla, por ahora la envié a un lugar seguro pero debo iluminar al responsable cuanto antes.

—Como ordene señor, acudire a unos de mis contactos en el bajo mundo, en cuanto tenga una respuesta le haré saber —Bastian respondió de manera automática, no había pedido que Igor hiciera qué él no pudiera cumplir, la palabra de Igor era sagrada.

-Lo sé Bastián, eres muy bueno en tu trabajo. Me alegra que seas parte de nosotros, espero contar con tu apoyo en la próxima misión que te voy a encomendar.

—Dígame señor sabe que estoy listo para lo que solicite —Comentó Bastian con seriedad.

—Ya lo sabrás, por ahora enfócate en lo que pedí y sobre todo cuidate eres más que un simple empleado para mí —Cirus le había tomado un gran cariño a Bastian, se podría decir como el hijo que no tuvo y Bastian había correspondido muy bien aquel sentimiento.

—Lo haré, cuídate también Igor….

Después de aquella llamada trato de contactar algunos informantes Bastian solicitó cualquier información que pudiera servirle.

Pero aquello pintaba ser difícil, quien quiera que fuera el atacante era alguien poderoso, su información estaba básicamente enterrada, al parecer esta vez estaban tratando con alguien muy peligroso y sobre todo con mucho poder.

Después de terminar el día frustrado por no poder haber encontrado respuesta, salió de la oficina y fue a un bar de esos que lo ayudaba a relajarse. Las mujeres estaban a la orden, todas dispuesta para darle satisfacción a quien la necesitará que es justo lo que Bastián buscaba.

Al llegar fue recibido por el encargado al ser cliente frecuente y VIP tenía acceso exclusivo a las mejores chicas.

—Enviame a una con la que no haya estado, y asegúrate que esté dispuesta a todo, no vengo como ganas de ser delicado hoy —Le soltó de forma demandante.

Llegó a la habitación estipulada, quito su camisa y esperó hasta que la mujer escogida llegará, la misma llegó después de unos minutos.

Al ver al el hombre ya semidesnudo caminó hasta él con la intención de besarlo pero en respuesta Bastian tomó su cabello con fuerza y la hizo detenerse.

—Desnudate y luego acuéstate al borde de la cama dándome la espalda —Le ordenó.

La mujer sin más remedio hizo lo que se le orden, mientras yacía allí acostada con su glúteos sobresaliendo de la cama escuchó como era rasgado el envoltorio de lo que debió ser un preservativos, segundos después La longitud de de Bastian la invadió sin delicadeza sacando de ella sollozos doloroso qué después de varias estocadas, algunos azotes y jalones de cabello se convirtieron en gemidos de placer.

Bastian era un animal si lo deseaba pero uno que sabía satisfacer sin necesidad de ser delicado, la mujer seguía allí recibiendo sus impactos contra su interior, su cuerpo no dejaba de contraerse parecía tener un orgamos eterno, no dejaba de soltar fluidos por su abertura, el suelo tenía un charco de todo lo que había salido de ella.

Su cuerpo entero dolía, su cuero cabelludo ardía por los tirones qué Bastián le daba, su garganta estaba seca de tanto gemir y sollozar y Bastian no parecía querer para por un buen rato, después de un tiempo más su cabeza fue enterrada de manera salvaje en el colchón, el aire empezó a faltar, intentó por todas los medios liberar el agarre de Bastián pero este aumento sus embestida y entonces ambos se liberaron.

—Comprate algo bonito —Bastian le dijo después de vestirse mientras ella sentada en el suelo sobre sus propios fluidos recuperaba el aliento, casi muere asfixiada pero fue una de la mejores cogidas que le habían dado, observó a Bastian marcharse sintiendo como su intimidad le exigía más de aquel hombre.

Bastian después de aquello subió a su auto y condujo a casa, tomaría una ducha e intentaría dormir, esperando que aquella pesadilla lo dejara en paz al menos esta noche.

Al llegar a su piso se encontró con unas maletas y una mujer sentada en una de ella, trato de ignorar a la misma, anotando mentalmente llamar a seguridad al entrar su departamento.

—No pudiste llegar temprano, llevo horas aquí —Se detuvo al ver a la mujer ponerse de pie y caminar hasta la puerta que él acababa de abrir.

—Estás equivocada, no solicite una puta —Le dijo mientras le impedía el paso.

—Acaso tengo cara de ser una —Le dijo la mujer que levantaba la mirada y se quitaba la gorra qué cubría su rostro.

—¡Esto debe ser una maldita broma! —Soltó al reconocer a la mujer frente a él.

—¿Papa no te lo dijo? —Bastián le hizo un gesto de irritación a su pregunta —Entonces ¡Sorpresa! —Le dijo Karina con emoción fingida mientras lo hacía aún lado y entraba al departamento de Bastián como dueña y señora del lugar.

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