S A R A H 🥀Caminaba con pasos vacilantes, sintiendo a Sebastián a mi lado. Sus pasos eran firmes, seguros, pero los míos se sentían pesados, como si cada paso fuera un recordatorio del peso que llevaba encima.De repente, el aire se volvió más denso. Respirar comenzó a ser difícil.—¿Qué sucede? —preguntó Sebastián, su tono preocupado.Negué con la cabeza, tratando de recomponerme.—Nada, creo que solo necesito tomar un momento.Me detuve, cerrando los ojos por un segundo. Sentí cómo Sebastián se acercaba más, su presencia irradiaba una calidez que no recordaba haber sentido en mucho tiempo. Sus ojos estaban llenos de preocupación genuina, la clase de preocupación que anhelaba ver en Theo pero que nunca encontraba.—Creo que necesitas dejar a Theo. Te está lastimando.Su voz era baja, pero sus palabras fueron un golpe directo al pecho.—No, todo está bien —mentí, forzando una sonrisa que no llegó a mis ojos—. Solo son malos momentos, pero estamos bien.Sebastián bufó, su frustración
T H E O D O R E M O R E T T I 🍂Lo primero que veo al abrir los ojos es a Sarah. Su respiración es tranquila, su rostro sereno, como si estuviera en paz. No merezco verla así. No después de lo que hice anoche.Un peso invisible se acomoda sobre mi pecho.Me levanté con cuidado, tratando de no despertarla. Mi cabeza palpitaba por la resaca, pero el verdadero dolor estaba en otro lado.Fui a buscarla porque no pude estar con Daphne.El pensamiento me enferma.Con pasos pesados, entré al baño y dejé que el agua fría cayera sobre mi cuerpo, intentando aclarar mi mente. Pero el agua no arrastra la culpa, no limpia la suciedad de lo que he hecho.Me estoy comportando como lo peor.Ella tenía razón… la estoy castigando por algo que pertenece al pasado.Cuando salí, Sarah aún dormía, pero su teléfono vibraba sobre el buró.Me detuve.Podía dejar que sonara, ignorarlo… pero la insistencia de la llamada me ganó.Tomé el teléfono y contesté sin pensarlo.—¿Hola?La voz al otro lado me tomó por
S A R A H H A L E 🥀 El tiempo se había vuelto un enemigo silencioso. Cada día se alargaba de manera cruel, recordándome la vida que estaba llevando, la que nunca imaginé para mí. Mi vientre crecía con cada semana, pero Theo se alejaba más y más. Cuando le dije que esperaba un niño, pensé que algo en él cambiaría. Que aunque no me amara, al menos encontraría algo de emoción en la noticia. Pero no mostró nada. Ninguna sonrisa. Ninguna pregunta. Fue como si la noticia no significara nada. Como si mi bebé no existiera. Y eso dolió. Los últimos tres meses habían sido una rutina vacía. Theo se marchaba al amanecer, regresaba en la madrugada. Si no fuera por los niños, podría jurar que vivía sola. Nunca preguntaba por mi embarazo. Nunca preguntaba por mí. Pero sí estaba pendiente de Daphne. La casa se había vuelto un reflejo de mi vida: fría, silenciosa, llena de fantasmas. —¿Qué pasa, cielo? —pregunté suavemente cuando Isaac apareció en la puerta de mi habitación. Sus pequeños
SARAH HALE🥀 El sonido de las sirenas resonaba en la distancia, como un eco que se fundía con el latido pesado de mi corazón. Sentía mi cuerpo entumecido, atrapado en un abismo entre la consciencia y la oscuridad. Intenté abrir los ojos, pero eran demasiado pesados, como si el mundo entero descansara sobre mis párpados. En mi mente, las imágenes se entrelazaban como un sueño borroso, una vida que nunca llegué a tener. Veía a Theo sosteniendo a nuestro hijo en brazos, con una sonrisa genuina en el rostro, la misma que solía iluminarme cuando creía en su amor. En mi visión, éramos felices, una familia real, completa. Veía a los niños corriendo por el jardín, riendo sin preocupaciones, mientras James y Marcus nos visitaban con frecuencia. Todos habíamos encontrado nuestro lugar, nuestro equilibrio… Pero la realidad me golpeaba con una frialdad desgarradora. Nada de eso sucedió. Nunca llegamos a ser la familia que soñé. Nunca tuve el amor incondicional de Theo, ni la certeza de un hoga
THEODORE MORETTI 🍂La noche con Daphne había sido exactamente lo que necesitaba. En sus brazos encontraba algo que con Sarah nunca pude: la sensación de que todo encajaba, de que estaba con la persona correcta. No importaba cuántas veces intentara alejarme de ella, siempre terminaba volviendo. Éramos un error constante… pero uno del que nunca quise escapar.—¿Te quedarás esta noche? —preguntó Daphne, dejando un rastro de besos en mi pecho, su piel cálida y familiar contra la mía.—Mmm… sí. Sarah se queda con los niños, no importa.Daphne hizo una mueca al escuchar su nombre, pero no dijo nada. Sabía que cualquier comentario sobre Sarah solo haría que me molestara. En lugar de eso, se acomodó sobre mí, con esa mirada traviesa que siempre me había vuelto loco.Nos pasamos la noche entre caricias y confesiones, recordando los días en los que no existían barreras entre nosotros, en los que no había nadie más. Nos burlamos de lo absurdo que era todo esto, de la culpa que debería estar car
THEODORE MORETTI.Theo Moretti – Maldición eternaEl puño de Marcus impacta contra mi rostro con una fuerza brutal. Siento el crujido de mi propia piel abriéndose, el ardor inmediato de la sangre deslizándose por la comisura de mis labios. No me defiendo.No lo hago porque sé que lo merezco.Cada golpe es una condena, un castigo insuficiente para todo lo que hice. No puedo levantar las manos para protegerme porque no quiero hacerlo.Sarah está en una sala a pocos metros de aquí, luchando por su vida.Pero los médicos ya fueron claros.—No creemos que despierte.—El bebé no sobrevivió.Las palabras siguen repitiéndose en mi cabeza como un eco tortuoso. Se clavan en mi pecho como un puñal oxidado. Nuestro hijo está muerto.Un hijo al que nunca llamé “hijo” hasta ahora que ya no está.Sarah, mi Sarah, podría no despertar nunca.Otro golpe me hace caer de rodillas. Esta vez, mi cabeza choca contra el suelo, y la sangre gotea sobre el frío mármol del hospital. Siento el sabor metálico en m
Todo aquello con lo que alguna vez soñé por fin se estaba cumpliendo. Era feliz. Estaba construyendo la familia que un día pensé imposible. Me enamoré de nuevo, algo que jamás creí posible… pero todo puede cambiar en un instante. La felicidad tiene la curiosa costumbre de parecer eterna, como si nada pudiera arrancártela. Pero lo cierto es que la vida no respeta tus planes ni tus sueños; a veces, solo necesitas un segundo para que todo se derrumbe. El sonido intermitente de los monitores del hospital me devolvió a la realidad. El olor penetrante a desinfectante, las luces blancas que me cegaban, el murmullo constante de voces… Todo se sentía lejano, como si estuviera atrapada en un sueño al que no pertenecía. Traté de moverme, pero mi cuerpo estaba pesado, inmóvil. Un eco distante me sacó de ese limbo. —¿Puedes escucharme? —La voz de un médico resonó en mi mente, como si viniera desde el fondo de un túnel—. Tuviste un accidente. Vamos a ayudarte. Quise responder, pero las palabr
Sarah Hale ✨ Los días desde que mis padres murieron son un vacío interminable, y la idea de seguir adelante se me escapa cada vez más. Si no fuera por Marcus, que viene a verme todos los días, probablemente ya habría perdido la cordura… o tomado la salida más fácil. —Deberías buscar algo que hacer para entretener tu mente —dice Marcus, sacándome de mis pensamientos oscuros. Estamos tirados en el enorme tapete verde de la biblioteca de mi casa, mi lugar favorito. Aquí solía pasar horas leyendo mientras mi padre se sentaba en su sillón favorito. Ahora, en el silencio, solo quedan recuerdos dolorosos. —Tal vez retome la pintura —respondo, con voz apagada. Marcus asiente con una sonrisa suave. —Es un buen comienzo. James dice que podrías venir a vivir con nosotros. No será tan cómodo como aquí, pero estaríamos juntos, los tres… como siempre. Sus palabras me hacen reflexionar. Ellos han sido mi única familia desde que me quedé sola. —¿Y si ustedes se vienen a vivir aquí? —suelto, ca