Capítulo 84 —Corre...Narrador:Cuando Roman abrió la puerta del dormitorio, el aire pareció espesarse de inmediato. Su mirada se encontró con ella. —¡Mal*dita sea! —exclamó, pues no estaba preparada para lo que vio.Aylin estaba allí, esperándolo con toda la calma del mundo, sentada al borde de la cama, con una pierna cruzada sobre la otra, jugando con la punta de su cabello como si no fuera consciente de la imagen letal que estaba proyectando. Pero él sabía que sí lo era. Porque Aylin no tenía ni una sola prenda de vestir cubriéndola. Solo lencería. Y no cualquier lencería, roja, diminuta, exquisitamente diseñada para ser el pecado convertido en tela. El sujetador de encaje apenas cubría lo necesario, dejando su piel a la vista, sus senos realzados de una forma que parecía hecha para tentarlo hasta el infierno. Las ligas subían por sus muslos, sujetando unas medias finas que abrazaban su piel con una sensualidad insultante, conectándose a un porta ligas delgado que resaltaba aún má
Capítulo 85 —La primera vezNarrador:Roman gruñó con una satisfacción letal, su agarre sobre su muñeca volviéndose más fuerte.—Entonces, es mi turno.Y la tomó. Sin advertencias, sin piedad. Como si fuera su mad*ita religión.Roman dejó que sus dedos exploraran lentamente la delicada piel desnuda de su trasero, recorriéndola con paciencia, acariciándola como si estuviera marcando lentamente su territorio. Aylin respiró profundo, estremeciéndose bajo su tacto firme pero cuidadoso.—Quiero intentar algo más contigo, Aylin… —susurró él contra su cuello, su voz cargada de sensualidad y deseo contenido —¿Me dejas explorar aquí? —añadió suavemente, presionando apenas con su dedo sobre la sensible entrada que pretendía conquistar.Ella contuvo el aliento por un instante, consciente de lo que le estaba pidiendo. La vulnerabilidad se mezcló con el deseo, enviando un escalofrío ardiente por su espalda. Finalmente, con voz temblorosa, respondió:—Sí…Roman sonrió con satisfacción y comenzó a p
Capítulo 86 —Sentirse jodidamente bienNarrador:Aylin permaneció enredada entre las sábanas, sintiendo el cuerpo tibio de Roman junto al suyo. Su respiración aún estaba agitada, su piel sensible, su mente flotando entre el agotamiento y una extraña paz que no quería analizar demasiado.Roman, con un brazo bajo su cabeza y la otra mano acariciándole la espalda con una lentitud insoportable, la observaba en silencio.—No sé qué me gusta más —murmuró él con voz rasposa, su aliento cálido rozando su cabello —Si el sonido de tu gemidos o lo jodidamente hermosa que te ves cuando terminas así.Aylin resopló contra su pecho.—¿Sabes qué me gusta menos? —preguntó con sarcasmo, aunque su tono salió más suave de lo que pretendía.—Ilumíname, esposa.—Tu mal*dito ego.Roman rió bajo, y Aylin sintió la vibración en su piel, el sonido grave recorriéndola como una caricia.—Te encanta.—Eres un cretino.Él deslizó una mano por la curva de su cintura, subiendo lentamente hasta su espalda desnuda, de
Capítulo 87 —Donde está SashaNarrador:La tarde transcurría con calma en la mansión Adler. Aylin se encontraba en la sala cuando el sonido de la puerta principal abriéndose de golpe rompió la tranquilidad.El chofer entró con el rostro desencajado, su respiración agitada, el miedo reflejado en sus ojos al buscar desesperadamente a Roman.—¡Señor Adler! —exclamó con urgencia, atrayendo la atención inmediata de Aylin.Ella se puso de pie al instante, sintiendo cómo el aire en la habitación se volvía pesado.—¿Qué ocurre? —preguntó con el ceño fruncido, acercándose al hombre que apenas podía recuperar el aliento.Antes de que el chofer pudiera responder, Roman apareció en el umbral de su despacho, su sola presencia bastó para hacer que el hombre se tensara aún más.—¿Qué pasa? —exigió Roman, su voz baja, controlada… pero Aylin reconoció ese tono. Era el tono que precedía a la tormenta.El chofer tragó saliva y habló con la voz quebrada.—Sasha… Sasha no estaba en la escuela cuando fui a
Capítulo 88 —Me extrañaste...?Narrador:El silencio entre ellos era un filo cortante en el aire.La mujer mantenía la compostura, con una leve sonrisa en los labios, mientras Roman no despegaba los ojos de ella. Su mirada oscura, intensa, cargada de algo tan peligroso como impenetrable.Una camarera se acercó, con una libreta en la mano y una sonrisa nerviosa.—¿Les traigo algo más?Roman ni siquiera giró el rostro. Su voz salió baja, grave, con ese tono implacable que no admitía discusión.—No.La camarera vaciló un segundo, pero antes de retirarse, él habló otra vez.—¿Cuánto quieren por cerrar el lugar?El comentario cayó como una bomba en la cafetería.La camarera pestañeó, confundida.—Señor, no creo que…—Averígualo —cortó él, sin cambiar su expresión.La mujer tragó saliva y se apresuró hacia el encargado, quien, al ver la expresión de Roman, no tardó en hacer números mentales. Se acercó a la mesa con una mezcla de incredulidad y precaución.—Señor, cerrar a esta hora nos gene
Capítulo 89 —Tu pu*ta nuevaNarrador:Miranda dejó escapar una risita baja, divertida.Roman no se movió ni un milímetro, su mirada oscura perforándola con una intensidad que habría hecho temblar a cualquiera.—Si esto es por dinero —su voz fue un gruñido bajo, seco, directo —dime cuánto quieres y te lo daré.Miranda alzó las cejas, su expresión indescifrable.—Oh, Roman… ¿Tan poco me valoras?Roman no parpadeó.—No. Te valoro exactamente por lo que eres.Miranda ladeó la cabeza, su sonrisa burlona aún en su rostro.—Qué cruel.Roman entrecerró los ojos, su paciencia al borde.—Si necesitas dinero, dilo de una vez. Te lo daré. Lo que sea. Pero después desapareces, para siempre. Miranda lo observó en silencio, como si estuviera debatiéndose algo en su cabeza. Y luego… sonrió. Pero esta vez, fue diferente, esta vez, fue más afilada, más peligrosa. —¿Y si lo que quiero no es dinero? —susurró, con una dulzura venenosa.Roman sintió que la furia se acumulaba en su pecho.—No juegues conm
Capítulo 90 —Soy tu esposaNarrador:Miranda entrecerró los ojos y se masajeó la muñeca adolorida con una sonrisa tensa, recuperando parte de su arrogancia.—Te recuerdo algo, Adler… que tu esposa, soy yo.Roman dejó escapar una risa baja, oscura, completamente carente de humor.—Tú eras mi esposa. Hasta que me robaste y huiste como la cobarde que siempre fuiste.Miranda alzó la barbilla con altanería, pero él vio el leve temblor en sus labios, la forma en que sus manos se crisparon sobre la mesa.—No puedes borrarlo, Diablo. No puedes cambiar los hechos. Por más que hayas firmado un papel con esa mujer, el primer matrimonio siempre cuenta.Roman apretó la mandíbula.—Ese matrimonio murió el día que abandonaste a Sasha.Miranda chasqueó la lengua y lo miró con fingida lástima.—¿Estás seguro? Porque, legalmente, sigues siendo mi esposo.Roman entrecerró los ojos y su expresión se volvió aún más peligrosa.—Si crees que eso te da algún derecho sobre mí o sobre mi hija, estás más jodida
Capítulo 91 —Eres mi esposaNarrador:Roman no reaccionó de inmediato. Solo la miró, su expresión imperturbable, su mirada oscura clavada en ella con un nivel de frialdad que haría temblar a cualquiera. Pero Miranda no era cualquiera. Ella se puso de pie con toda la calma del mundo, ajustó su abrigo con un movimiento elegante y dejó caer una última mirada sobre él, cargada de veneno.—Tienes exactamente veinticuatro horas, Roman. —Él continuó observándola, sin parpadear, sin moverse, como si estuviera analizando cada micro expresión en su rostro. —O me dejas entrar en la vida de Sasha como Julieta, la amiga de su mamá… o todo se sabrá. —Hizo una pausa, asegurándose de que sus palabras penetraran en su mente. —Tu matrimonio con esa niñera quedará anulado en un abrir y cerrar de ojos. Legalmente, sigues casado conmigo, y eso convierte a Aylin en tu concubina, en tu amante, en la otra. —Roman apretó la mandíbula con fuerza. Miranda sonrió. —Claro, tú arreglarás eso en cuestión de horas.