Capítulo 39: Escondido

Tras aquel trágico e intempestivo abandono de Anna, Egan como pudo se puso de pie, tomó su auto y salió de la finca con dirección a cualquier lugar, pasando por alto todo el dolor que sentía.

En aquel momento no podía creer lo que le había sucedido. Se había enamorado como un estúpido, pero nunca se imaginó que la familia de Anna al final la iba a encontrar y que llegarían de esa manera.

Sin darse cuenta en aquel momento, llegó hasta una playa en Ostia a la altura de donde desemboca el río Tíber. Allí se sentó un rato a pensar en su vida totalmente adolorido, abrazándose las costillas, pensando en que lo más probable es que tuviera una rota, pero no quería volver a la finca ni mucho menos visitar un médico.

De pronto, en aquel momento vio un bulto flotando en el río y se dio cuenta que era un indigente, probablemente

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