Esa extraña conexión entre Edward y Acsa puede verse empañado por los instrumentos del mal que se interpondrán en su camino. Acsa tendrá muchos problemas...
“Y el enemigo se reúne para hacer planes malvados y los inocentes sin poder evitarlos” El reino de Uchaelum se encontraba al oeste y era un reino al que muchos le temían, pues su rey era un poderoso hechicero que usaba una magia antigua y que había tomado el trono de forma violenta. Esa mañana los consejeros del rey se encontraban en el trono en donde exponían los planes de expansión del reino. —El reino de Biba es proveedor de Vlaeron y le da la preciada mirra. Abner escuchaba en su trono los comentarios. —Tiene un ejército pequeño, pero se jacta del respaldo de Vlaeron. —Entiendo, todos los reinos del oeste tienen el respaldo de Vlaeron, son reinos pequeños; sin embargo, gracias al poderío de Vlaeron se sienten fuertes—comentó. El mago principal y asesor de Abner le dijo: —Vlaeron está pasando una etapa de florecimiento con el nuevo matrimonio de Edward. En ese momento un heraldo le anunció: —Señor, requieren su atención, representantes del reino de Aistariteron. Eso le in
“Mi esposa es Astrid, creo que el que se volvió loco eres tú”. Edward estaba recostado en el campamento cuando comenzó a retorcerse en la cama escuchando susurros que decían: “Edward… Edward… no te olvides de mí… soy tu esposa Astrid”. —No… Acsa, Acsa… “Pronto ella va a quedar en el olvido… Y vendrás a mí…” La veía en su cama acariciando su cuerpo, besando su cuello, percibía su perfume… su aliento… Edward estaba luchando por despertar, pero era tan real que de repente se vio en la cama con Astrid teniendo relaciones. El camino a Adres Gerald iba con su morral y un palo que usaba como bastón e iba adentrándose a zonas desconocidas. Observaba lo maravilloso que era poder alejarse de su opresor; cuando llegó hacia una bifurcación consultó el mapa y vio que debía tomar por la derecha y eso hizo. Se topó con Decameron de tonos azules, rosadas, rojas, naranjas, blancas y eso le daba al paisaje un encanto especial; grandes árboles circundaban la zona fue cubierto por sombra y allí, en
“Fue demasiado bueno para ser una fantasía” Gerald veía hacia esas pequeñas flamitas blanquecinas, conforme llegaba la noche se iban poniendo más intensas. Gerald podía sentir el frío aumentar en esa parte, entonces miró los árboles arrancados, estaban muertos y secos, los tocó y de repente sintió un miedo terrible que lo estremeció. —¡Cielos!—tembló. De repente, su mente comenzó a ver escenas difusas de un terrible viento y escuchar las voces aterradas de hombres y relinchos de caballo. Soltó el árbol y miró en torno. —Así que eso fue… Mientras miraba caer la noche en medio de la devastación, se dio cuenta de que la tierra allí estaba muerta, escarbó un poco y para su sorpresa encontró una calavera y se apartó aterrado. —¡Muertos! Entonces sus ojos no dieron crédito al ver a unas criaturas de aspecto siniestro, sus ropas eran raídas y su cabeza estaba cubierta por una capucha, ellas tenían manos huesudas con las que tomaban las pequeñas llamas y se las llevaban a la boca y las
“Fue el Creador el que determinó que Salem sea resarcido, juntando a una descendiente de él y a la misma arma que lo destruyó” Acsa meditaba en todo lo vivido, había escondido las tablillas debajo de su cama, cuando en ese momento entró una guardia real con Gretel a la cabeza. —Te informo que mi nieto ha determinado que te vayas del reino por un tiempo. La sorpresa de Acsa fue tal que se sentó en la cama impresionada. —¿Edward hizo eso? —Trajiste mala suerte al reino, es por eso que te enviaremos a Aldama, para que descanses. Acsa tomó valor y se levantó resuelta: —Deseo hablar con el rey. Gretel la miró con desprecio y le dijo: —¡Qué petulancia la tuya! Acepta lo que se te da y vete, no te despojaremos del cargo de reina y date por satisfecha, tu carruaje partirá dentro de unas horas, empaca lo necesario. —¡Quiero ver a Edward! —No me hagas enojar muchacha. —¡Soy su reina! —No eres nada si Edward no te quiere—entonces ordenó a la guardia—no la dejen salir hasta que esté l
“En estas tablas está la forma de cómo derrotar al orgulloso Edward Vlaeron y acabar con el imperio que creó” Rob no entendía la actitud de Edward, había organizado una fiesta y las concubinas y bailarinas distraían a los presentes. Se acercó a Edward que bebía de su copa. —Señor, ¿puedo hablar con usted? —Toma una copa y brinda conmigo. —Señor, es sobre su esposa. Edward entonces lo miró y le dijo: —Ese asunto ya fue solucionado, Astrid se fue un tiempo. Vilda miró a Rob y le hizo una seña de que se acercara. —Me temo caballero Rob, que algo malo le pasa al Rey, no recuerda a su esposa Acsa. —Es que no entiendo… Todo estaba bien y ahora esto. —¿Seguro que no recuerdas algo raro que pasó en el viaje? Rob hizo memoria y solo se le vino a la mente el peligro en el que el rey estuvo, la ayuda de Gerald… El vino que bebió y entonces le dijo a Vilda. —¿Se puede hacer hechizos con bebidas? —Es lo que más se usa… Rob entonces le dijo: —Una mujer se acercó con un garrafón de vin
“Acsa amor mío… ¿Dónde estás?” El rey Leolas miraba a través de su telescopio y de repente vio venir una parvada de aves huyendo a tropel, de repente todo Thamore se vio cubierto por sendas aves que huían. Entonces consultó a los sabios y estos miraron como el cielo se puso de un tono púrpura y luego gris… —Señor, eso significa guerra—dijeron. —¿Guerra? Miró todo tan gris y supo que debía proteger a su reino de todo lo malo que se avecinaba. Fue al trono y llamó a todos sus consejeros y generales. —El tiempo ha cambiado, el aire tiene impregnado el olor de sangre y no quiero que Thamore se vea afectado. —Debemos preparar al ejército para defender a Thamore—dijo uno de los generales. El rey Leolas entonces dijo: —Quiero que revisen los túneles de escapes, además de que guarden provisiones, si se viene algo contra todos debemos estar listos para sobrevivir a toda costa. Ordenó a sus magos que trajeran la copa de adivinación, entonces tomó del río sagrado, un río en donde el agua
“Estás enamorado de una mujer que puede matar a nuestra familia. —Le daré mi fe a su amor” Fueron llevadas inmediatamente ante el rey Leolas que recibía los movimientos de Abner en esos momentos y uno de sus soldados la anunció: —Señor, la reina de Vlaeron está con nosotros. Eso llamó la atención de Giselle y del rey que la recibieron, esperaba verla con escolta y no solo con una doncella. Cuando Giselle la vio se quedó impresionada de ver a la bella joven con porte de reina y con una serenidad muy grande. —La encontramos intentando vender esto—mostró las joyas. Giselle se acercó a ver las joyas, inmediatamente las reconoció, eran joyas que su exesposo le había dado tiempo atrás. Leolas preguntó: —¿Eres la reina de Vlaeron? —Sí, señor. Leolas miró en derredor y preguntó: —¿Y tu escolta? —Todos murieron, señor, solo mi doncella y yo escapamos. Eso era inaudito, poco común y Leolas le dijo: —¿Tu esposo te envió con pocos soldados? —Me envió con 20 guardias… Giselle entonce
“Vi algo terrible que iba en dirección a Vlaeron” Aistari llegó al reino de Abner y vio a su hermana con la corona de reina: —Tú no pierdes el tiempo. —Abner es un hombre poderoso, podrá vencer a Edward y a su ejército—dijo ella. —Escucha bien, Edward tiene el apoyo de cientos de reinos y de miles de ejércitos y crees que ganarán. Astrid entonces le dijo a su hermana: —Tengo fe… El lado oscuro está de mi lado. —El lado oscuro es traicionero, no te fíes de él, además qué paso con lo del hijo. Ella señaló su vientre: —Puede que tenga en mi vientre la semilla de Abner y la ofrenda para el señor oscuro. Aistari le dijo entonces: —Ten cuidado, me dices que Abner es poderoso y espero que sea así, pues no quiero perder… No nos conviene perder. En los planes de Astrid no estaba perder solo la venganza y no descansaría hasta conseguirla. Traición Abner había enviado cartas a otros reyes que tenían descontento con la autoridad de Edward y esos reyes decidieron reunirse con Abner