CAPÍTULO 24: Día tranquilo
Entré a casa con las últimas palabras de mi jefe resonando en mi mente. Seguiría provocándome. Al fin y al cabo, ¿qué quería de mí? El día había sido una montaña rusa. ¿Las cosas en esa oficina se calmarían alguna vez y los días serían normales en algún momento?

Fui a ver a mi hijo que ya dormía como un angelito, abrazado a su osito de peluche. Pensé en hablar con Mel para ir al parque con él el domingo, sería bueno. Pasé por la habitación de mi amiga que ya estaba dormida también y tomé el monitor del bebé.

Me di un baño y liberé todo el estrés del día de mi cuerpo, caí en la cama y me dormí pensando en mi jefe. Estaba realmente loca.

Me desperté y alisté a mi pequeñito para dejarlo en la guardería antes de salir. Despertaba de tan buen humor, me sonrió y empezó a decirme que le gustaba mucho la escuelita y mientras lo arreglaba me contó mil cosas sobre todo lo que estaba descubriendo. Yo sonreía como una tonta, era muy lindo ver a mi hijo crecer feliz.

Me arreglé y fui a la cocin
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