TOMO 2. CAPÍTULO 86. SentirLoganRecibo la llamada de mis abogados mientras reviso unas cifras en la oficina de uno de mis hospitales en Nueva York. Me dicen que necesitan que regrese a Los Ángeles lo antes posible. Hay un “asunto personal” que atender, y no tengo que preguntar para saber que se trata de Liliana, ella es lo único personal de lo que mis abogados se atreverían a hablarme.Siento una presión incómoda en el pecho, pero no digo nada. Cuelgo la llamada y empiezo a recoger mis cosas, porque ya no quiero dilatar este asunto.De camino al hotel, paso por el de Carolina para avisarle que me regreso a Los Ángeles.—¿Cuándo? —me pregunta.—Ahora —respondo secamente y ella se queda en silencio un momento antes de responderme.—Regresaré contigo —dice, como si fuera lo más obvio del mundo—. No te molesta, ¿no?—No, no me molesta. Nos vamos en dos horas —le aviso porque el vuelo privado ya está reservado.Me voy a mi hotel y no me molesto por que venga conmigo. Carolina ha sido una
TOMO 2. CAPÍTULO 87. Una condiciónLilianaEl día que me dicen que Logan aceptó verme es un día que debería llenarme de esperanza, pero no lo hace. Mi abogado me lo comunica con un tono que no es ni optimista ni neutral.—Sus abogados aceptaron que él te vea.—Pero él no quiere venir, ¿verdad? —pregunto, sabiendo ya la respuesta.—Liliana, él aceptó porque es lo mejor para él. No lo tomes como algo personal.“No lo tomes como algo personal”. ¿Cómo podría no hacerlo?Logan no quiere verme. No quiere escucharme. No quiere saber nada de mí. Y lo peor es que ahora sé que no está solo. “Carolina”. Ese nombre me atormenta porque sé que ha hecho hasta lo imposible por estar a su lado, esperando el momento perfecto para ocupar mi lugar.Trato de convencerme de que esto no debería importarme. Mi prioridad ahora son mis hijos. Pero no puedo negar que mi corazón se hunde al imaginarlo con ella.Cuando finalmente me llevan a la sala de visitas, me siento como una sombra de lo que era. Mi cuerpo e
TOMO 2. CAPÍTULO 88. Una promesaLoganSoy un rastro de pedazos que se caen con cada lágrima que sale de los ojos de Liliana. No puedo entender cómo puedo quererla y odiarla tanto al mismo tiempo. Cómo puedo querer que desaparezca de mi vida y al mismo tiempo que me ponga obstáculos, que me ponga todas las condiciones imposibles para no hacerlo.Sin embargo la que sale de su boca de verdad no la esperaba.—Una prueba de paternidad.Son cuatro palabras y aún así me roban el aire.—¿Una prueba de paternidad? —repito, tratando de entender si estoy escuchando bien.Ella asiente con los ojos llenos de lágrimas, pero su voz es firme.—Sí, quiero que quede por escrito que te harás una prueba de paternidad cuando nazcan los gemelos.—¡¿Y por qué haría eso?! —pregunto, irritado.Parte de mí ya está agotada de todas sus vueltas, de sus historias que parecen creadas para manipularme, y siento que esta no es diferente.—Porque no podrías vivir con la alternativa. —Sus palabras me toman por sorpre
TOMO 2. CAPÍTULO 89. Una tortura personalizadaLilianaCuando Logan se va me quedo sentada en la sala de visitas como una estatua, con las manos sobre mi vientre y el alma hecha pedazos. Lo veo marcharse sin mirar atrás, y siento como si una parte de mí se hubiera roto de forma irreparable. No sé qué esperaba de él, pero lo que ocurrió… o, mejor dicho, lo que no ocurrió, me dejó en un limbo doloroso.No es cierto que me amó. Si me hubiera amado al menos habría intentado creerme. Lo único que puedo agradecerle es que no odie a mis hijos, que al menos los ponga a salvo.Me llevo una mano al abdomen, acariciándolo suavemente, y les susurro a mis bebés:—No se preocupen, mis amores. Logan no dejará que nadie les haga daño. Pase lo que pase conmigo, ustedes van a estar bien. Él los protegerá ¿de acuerdo?Quiero creer mis propias palabras, pero la duda se me clava como una espina en el pecho. Estoy cansada, rota, y por primera vez en mi vida, me siento completamente sola.Tres días después,
TOMO 2. CAPÍTULO 90. Cuando nada más importaLoganLos meses pasan como un borrón, una mezcla de trabajo interminable y un vacío que no sé cómo llenar. Los días empiezan y terminan de la misma manera: reuniones con abogados, llamadas con el equipo legal, visitas del comisionado LaRosa asegurándome que todo está en orden con mis hospitales. Al menos, en lo que respecta al escándalo de tráfico de órganos, parece que las cosas empiezan a aclararse.Sin embargo, mi paranoia no ha disminuido. Ahora tengo un equipo de seguridad conmigo las veinticuatro horas del día. Ya no permito que nadie más que yo prepare a Berserker. Ni siquiera confío en el personal del establo, así que la mayoría de las veces ni siquiera le pongo silla.Me siento asfixiado, siempre al límite, como si en cualquier momento el suelo bajo mis pies pudiera ceder.No sé cómo pasa o por qué no me importa, pero de repente me doy cuenta de que estoy en una especie de relación con Carolina. Es extraño, porque nunca lo hablamos
TOMO 2. CAPÍTULO 91. Un día diferenteLilianaLa enfermería de la prisión es un lugar frío y silencioso, casi como si el tiempo aquí se moviera más lento que en cualquier otro lado. Estoy acostada en la camilla que me asignaron, con las piernas ligeramente dobladas y las manos sobre mi vientre, sintiendo los movimientos de mis bebés.Mi pancita ya está grande, y a siete meses de embarazo, todo parece más pesado: mi cuerpo, mis pensamientos, incluso el aire que respiro.A mi lado, en la mesita de metal, está mi plantita de fresas. Es irónico que ahora la voz de Logan sea lo único que me acompaña en este lugar.Paso los días dormitando, tratando de no pensar demasiado en mi situación. Pero es imposible. Todo me asusta. Mi embarazo no va bien, lo sé. Apenas gano peso, y la doctora ya me lo ha dicho varias veces: necesito descansar más y comer mejor. Como si eso fuera algo que pudiera controlar aquí.Cada vez que trato de comer un poco más, las náuseas me ganan. Cada vez que intento relaj
TOMO 2. CAPÍTULO 92. Una verdad aterradora y una amenaza peor.LilianaCarolina LaRosa entra como una tormenta, abriendo la puerta de la enfermería de golpe. Su perfume, caro y penetrante, invade la habitación al instante, y su presencia me hace encogerme en la camilla. Lleva un abrigo elegante y botas que parecen costar más que toda mi vida. Es tan perfecta, tan fuera de lugar en este sitio lúgubre, que por un momento casi pienso que estoy alucinando.Pero no. Está aquí, mirándome con la misma expresión de desprecio absoluto que el primer día que nos conocimos.—Así que aquí estás —dice, con una sonrisa helada mientras da un par de pasos hacia mí. Su voz está cargada de veneno y de odio—. ¿Qué tal la vida en el infierno, Liliana?No respondo. Mi corazón está acelerado, y mis manos, instintivamente, se posan sobre mi vientre, como si pudiera proteger a mis bebés de su presencia con solo eso. Y por supuesto que ese gesto no le pasa desapercibido.—¿Nada que decir? Bueno, supongo que no
TOMO 2. CAPÍTULO 93. Un borrón en la memoriaLoganLa mañana de mi boda comienza como cualquier otro día, pero con un peso en el pecho que no logro sacudirme. Me miro al espejo mientras me ajusto el cuello de la camisa blanca, observando mi reflejo con una mezcla de hastío y resignación. Mi traje está impecable, cortesía de algún diseñador que Carolina insistió en contratar, pero a mí me da igual. Podría estar vestido con un saco de papas y sentirme exactamente igual: vacío.Gemma entra al cuarto y se detiene en seco al verme.—¿Estás bien? —pregunta, aunque su tono es más de advertencia que de preocupación.—Estoy bien —respondo sin mirarla, mientras me ajusto el reloj de pulsera.—No lo pareces.—No es tu problema.Ella suspira con fuerza y me lanza una mirada cargada de reproche, pero no dice nada más. En su lugar, camina hacia mí y ajusta mi corbata.—Logan, estás tomando la decisión correcta, te lo aseguro.La miro por fin. Su expresión es seria, un poco nerviosa y ni siquiera la