114

Cassandra sintió como alguien entraba a su habitación y giró su rostro lentamente encontrándose con un par de orbes verdes. Eran realmente hermosos cuando le daba la luz del sol, pero por alguna razón algo dentro de ella se revolvía y su cuerpo se tensó sin que lo deseara.

Había despertado hacía bastante ya, y entre pruebas y demás no había conciliado el sueño. Además, a pesar de que le habían puesto un calmante su cuello palpitaba endemoniadamente. Eso la ponía de peor genio de lo que estaba normalmente.

EL alfa que había entrado no habló. Pareció esperar su reacción y dado que ella no lo botó del cuarto unos segundos después se acercó a la cama cautelosamente. Cassandra apretó sus manos encima de la colcha que cubría sus piernas. Estaba sentada recostada al respaldar, sentía que no podía dormir. Más bien, aunque el malestar invadía su cuerpo prefería llenar su cabeza de trabajo. No hacerlo le hacía recordar... el ataque.

Apretó los labios nuevamente hasta que estos se volvieron blan
Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP