Capítulo242
La llamada de Alex llegó quince minutos después de la del abuelo.

La voz de Alex era fresca y bonita como siempre, como si fuera una canción interpretada por un arroyo y las piedras de la montaña.

—¿Voy a recogerte?

Noa había aceptado la oferta del abuelo y por eso no lo rechazó.

—Bien ––respondió.

Después de colgar, Noa preparó la ropa que necesitaría al día siguiente, luego se puso una mascarilla facial y se acostó.

Sin embargo, solo diez minutos después, su móvil sonó otra vez. Miró la pantalla y vio que era Alex quien llamaba. Noa frunció el entrecejo, pensando si este tenía otras cosas que decirle, y cogió la llamada:

—¿Sí?

La voz amplia y varonil vino del otro lado del móvil:

—Parece inconveniente que yo suba. ¿Puedes bajar tú?

Noa no entendió sus palabras. ¿Qué quería decir? Alex no oyó su respuesta y le preguntó de nuevo:

—¿O tal vez dejar que Fernando te ayude?

Con esas palabras, Noa lo entendió.

—¿Por qué estás en Guadalajara?

—Vine aquí para un mitin. —Hubo una pausa, lue
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