Pareciera como si el aire entre nosotros se hubiera detenido y, con él, todo a nuestro alrededor.Ayayay...Tenía tanto tiempo sin verlo, sin saber de él...Sus ojos ambarinos me observaban con una intensidad que empezó a ponerme nerviosa. Ese escrutinio tenía un brillo diferente, un reflejo de lo que parecía una pizca de felicidad y... fascinación.¡Ay, deja de imaginar cosas, mujer!, me recriminé.No podía apartar la mirada de la suya, pues buscaba algo en él que me diera respuestas a tantas preguntas que rondaban mi cabeza, pero que no me atrevía a articular.¿Qué hacía en este lugar? ¿De verdad era un Sigma ahora? ¿Cómo había estado todo este tiempo? ¿Se sentía arrepentido de todo lo que le hizo a su hijo? ¿Cómo vivía con la culpa? ¿Necesitaba ayuda? ¿Estaría dispuesto a enmendar sus errores?Ayayay...¡Tantas cuestiones que no tendrían una respuesta!—Laurel, ¿qué haces aquí sola? —preguntó. Luego se aclaró la garganta porque la voz le salió empañada.—Iré a visitar a... —Hice un
LiadrekA regañadientes, obedecí la orden de mi alfa y me dirigí hacia donde Din daba instrucciones. Al parecer, lucía más serio que de costumbre, porque ellos me trataban con cautela.Y sí, lo estaba. Ardía en furia y decepción conmigo mismo. ¿Hasta cuándo me arrastraría por el amor a esa mujer terca e impenetrable?Estaba cansado.—Yo iré contigo, Din. Orden de nuestra alfa —dije al fin, captando la atención de todos.Él asintió, satisfecho, pues le gustaba involucrarme en sus tareas.—Iremos hacia el norte —informó él, pero lo contradije tras una minuciosa vista al reporte.—Según estos datos, hay suficientes hombres como para que se dividan. No sé qué fulgores buscan, pero necesitamos ser más rápidos que ellos. Creo que debemos dividirnos en los bosques Reed —opiné.—Tienes razón. Una vez lleguemos al lugar desértico, nos dividiremos —secundó Din y empezó a dar nuevas instrucciones.Yo me mantuve en silencio todo ese tiempo, sumido en los recuerdos. ¡Por los Guías y Woses! Estuve
Laurel Una brisa traviesa se paseó por las hojas de los árboles y me levantó los rizos que caían alrededor de mi cara. Esa frescura fugaz contrastaba con el calor del momento tenso.Miré a Liadrek, quien confrontó a Draevor y, en el acto, me regañó a mí.¡Insolente! ¿Quién se creía que era?—Beta, que no se te olvide que te estás dirigiendo a tu alfa —le recordé, aguantando las ganas de darle un escarmiento.Su mirada desafiante me confrontó al fin, pero fue tan intensa que me hizo titubear. Liadrek era del tipo de personas que, con una simple mirada, podía intimidar hasta al más fuerte.—Exactamente, Alfa, soy su beta. Como tal, mi trabajo es cuidar los intereses de Luz y los suyos —respondió, impasible, pero con ese destello de molestia que me tenía nerviosa—. Por ende, debe preocuparme con quién se junta y su reputación, en especial porque tenemos una relación importante con el alfa Bastian que debemos cuidar. No echará a la basura eso por un cualquiera.Ayayay...¿Escuché bien? L
LaurelNo le respondí a Liadrek porque no sabía qué decirle. Estaba cansada de rechazarlo de forma evasiva y sutil, pero tampoco quería darle esperanzas.Temía hacerle daño o que nuestra relación se fuera a la borda si no funcionábamos como pareja. Quizás estaba siendo egoísta, pero Liadrek era demasiado importante para mí como para perderlo. Aun así, sabía que debía definir lo nuestro y tomar una decisión.Él me gustaba, ¿a quién no?, pero no estaba segura de que la atracción física fuera suficiente para sostenernos como pareja. Se merecía más.Como la gran cobarde que era, me quedé en silencio por un largo rato, lo que llevó a que la tensión se instalara entre nosotros mientras George nos transportaba directo a Luna Roja.Tras varios minutos así, decidí romper el incómodo mutismo para resaltar algo que me había dejado preocupada.—Vi tus ojos cambiar hoy. ¿Me puedes explicar qué fue eso? —le pregunté, siendo muy directa.Él se removió, incómodo.—Digamos que su "amigo" saca lo peor
LaurelLlegamos a la casa principal de Bastian, donde vivía con su familia. Antes, ellos solo venían a quedarse por varios días, pero dado que los cachorros necesitaban más espacio, decidieron mudarse acá permanentemente y usar la cabaña como retiro y ocio.Fuimos recibidos por los sirvientes y dirigidos hacia un jardín hermoso y privado, donde nos sirvieron té. Por lo menos la temperatura estaba fresca, y los árboles nos brindaban esa frescura que hacía que la experiencia con la bebida caliente fuera agradable.El aroma del té se mezcló con el perfume de las tantas flores que había en el jardín, que estaba segura era obra de Zebela, agudizando mis sentidos y relajándome de todo el estrés que venía cargando desde el encuentro con Draevor.Minutos más tarde, Bastian y Zebela se nos unieron junto a los cachorros, quienes correteaban detrás de ellos.Tan lindos...Observé al pequeño Zebastiel, con sus ojos azules y su cabello rojizo como su padre. Su mirada inocente e inquisitiva me busc
¿Mi Alfa rogándome que salve a su amante y a su hijo?Soy una loba wosa, eso significa que tengo habilidades por encima de un licántropo común. Mi más preciado poder es el de curación. Soy capaz de sanar heridas que nuestro cuerpo licántropo no puede restaurar, quitar el veneno de la sangre, entre otras curaciones.El problema es que me debilito cuando uso dicha habilidad. Y esa fue la razón por la que decidí dejar a mi esposo, el alfa de la manada Zafiro.Todavía el dolor de su traición está impregnado en mis huesos y mi loba llora nuestra desdicha con rabia y sed de venganza.Aún duele recordar...—¡Zebela! —Sentí un estremecimiento cuando su voz autoritaria me despertó en medio de la noche. Por un momento me emocioné al escucharlo porque había regresado a casa.«Pasará la noche conmigo», celebré en mis pensamientos mientras saltaba de la cama contenta. Me cercioré de no estar desaliñada y le sonreí al espejo porque mi piel tenía ese brillo especial que adquirimos las lobas cuando e
Las lobas wosa somos consideradas una bendición en las manadas, un tesoro invaluable que todos desean tener. Nuestro corazón noble nos convierte en la presa perfecta de cualquier cazador ambicioso y malvado.Dolió saber que eso fui para Roan. Un trofeo que usó a su conveniencia.Tras vivir la horrible experiencia de perder a mi cachorro, estuve inconsciente por varios días donde me mantuve soñando con Roan y todos los momentos que tuvimos juntos.Mis sueños eran mis recuerdos...—Señora Zebela, ya despertó —La voz de la mucama hizo que terminara de abrir los ojos. Me los froté para recuperar claridad en mi visión.—Me duele la cabeza... —me quejé.—Le traje un analgésico. Debe comer, aunque sea un pedazo de fruta antes de ingerir el medicamento, ya que no ha comido nada en tres días. Mire, le traje su ensalada de frutas de todas las mañanas —dijo Lidia con voz suave. Pese a que ella era una empleada que solo hacía su trabajo, era la única persona que no me miraba con desprecio en la m
El silencio reinó en el pasillo mientras Roan esperaba por una explicación. Me pareció irónico, dado que era yo quien debía estar demandando una.—Esta insolente fue a molestar a tu hijo y se atrevió a faltarnos el respeto. —Fue Greta quien rompió el silencio porque yo no fui capaz de articular palabras. ¿Por qué no pude siquiera moverme? Odié ser tan cobarde.—Zebela, ¿qué sucede? —ignoró a su madre y se dirigió a mí con una calma no muy propia de él. ¿Será que se sintió culpable por todo el daño que me estaba haciendo?—R-Roan... —Fue lo único que pude expresar antes de estallar en llantos.¡Qué patética! Me sentía un ser inútil en ese momento.—Ven conmigo. —Él se me acercó y me cargó entre sus brazos, como si justo acabara de descubrir mi fragilidad. Por supuesto, la joya de mi suegra empezó a pelear detrás de él.—Necesito hablar con mi esposa a solas —le dijo Roan como si ella no estuviera a punto de sufrir un colapso, acto seguido, le cerró la puerta de mi habitación en la cara