Capítulo 5

Tristán se dirigió a la biblioteca municipal de Cuñera guiado por las indicaciones de la señora Carmen. Tenía tiempo de sobra hasta las dos de la tarde que regresara a la pensión para esperar a Sara.

El edificio que albergaba la biblioteca era una casa que había sido un antiguo palacete y a Tristán le asombró la belleza del mismo. Apenas abrió la puerta le recibió el olor a papel, a libros, a prensa y se quedó allí plantado a la entrada inspirando con ansiedad.

Un hombre, tras una mesa de madera maciza se le quedó observando.

—¿Buscaba algo?

Tristán avanzó hacia él. Era un hombre bajito, muy flaco, con un enorme bigote y unas gafas redondas de montura metálica que le miraba por encima de los cristales, como si estos más que ayudarle le estorbasen.

—Hola, estoy buscando información sobre el in

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