Capítulo 85Salida de emergencia. El rugido del motor resonaba en la carretera solitaria mientras Anthony pisaba el acelerador con fuerza, sus manos apretadas sobre el volante. La llamada seguía retumbando en su mente."Sabemos dónde estás. Sabemos lo que hiciste. Y vamos por ti."No era Waylen. No era Leonard. No era Alessia.Alguien más estaba detrás de él.Con el ceño fruncido, pulsó un botón en su tablero y su dispositivo encriptado marcó un número.—Necesito una extracción inmediata —dijo con tono severo.La voz al otro lado de la línea sonó tensa.—No es tan sencillo, Márquez. Después de la balacera en el puerto, los federales están bloqueando las salidas de la ciudad. Monterrey quiere que te encargues de esto por tu cuenta.Anthony apretó la mandíbula.—Monterrey puede irse al diablo. Estoy pagando por protección, no por excusas.—No lo entiendes, Anthony… —la voz en la línea titubeó—. Monterrey ya no te protege.El silencio cayó como una losa.—¿Qué dijiste?—Hay órdenes de n
Capítulo 86 En libertad. Ese mismo día, justo antes de que el caos se desatara entre Leonard, Alessia y Anthony, una historia totalmente diferente se presentaba al otro extremo de la ciudad. El rugido del motor del camión retumbaba en los oídos de Camila mientras trataba de recuperar el aliento. Afuera, la oscuridad de la noche comenzó a caer y se extendía en un velo de sombras, interrumpido solo por el resplandor de las llamas en la carretera. El blindado seguía envuelto en humo y metal retorcido, los disparos resonaban a la distancia mientras los oficiales intentaban reaccionar. Pero era tarde. Camila ya estaba libre. Ella se apoyó contra la pared interna del camión, sintiendo cómo la adrenalina corría por su sangre. La tela de su uniforme naranja de prisión se pegaba a su piel húmeda por el sudor y la tensión. Sus muñecas aún tenían marcas rojas donde las esposas la habían presionado con fuerza. El hombre frente a ella se quitó el pasamontañas con calma, revelando su ide
Capítulo 87Decisiones equivocadas.Horas más tarde, Alessia aún no había tomado una decisión. Estaba sentada en el borde de su cama, mirando el reloj con impaciencia. De repente, un golpe suave en la puerta de su habitación la sacó de sus pensamientos. —¿Sí? —preguntó, con cautela. La puerta se entreabrió e Iván asomó la cabeza. —¿Puedo pasar? Alessia asintió y sonrió débilmente.Iván cerró la puerta detrás de sí y la miró con el ceño fruncido. —Algo te pasa. Alessia desvió la mirada. —Estoy bien. Nada de qué preocuparse. Iván no se dejó engañar. Es este tiempo que había estado cuidándola aprendió a descifrarla.—No me mientas —dijo con firmeza—. Estás inquieta. ¿Es por Leonard? ¿Sigues pensando en la amenaza que te hizo ese hombre?Alessia suspiró. —En parte sí, pero es algo que puedo manejarlo. Iván se sentó a su lado y tomó su mano. —Sea lo que sea, puedes decirme. Sabes bien que puedes confiar en mí, más que tu protector soy tu amigo. Alessia lo miró a los
Capítulo 88El miedo no es una opción.El coche avanzaba por las calles iluminadas con farolas mortecinas, cortando la brisa nocturna con el sonido sordo del motor. Dentro, el silencio era denso, cargado de pensamientos no dichos y miradas que hablaban más de lo que las palabras podrían expresar. Leonard observaba a Alessia de reojo. Desde que habían salido del juzgado, algo en su expresión había cambiado. Su mandíbula estaba tensa, sus dedos tamborileaban con nerviosismo sobre su muslo, y su mirada evitaba encontrarse con la suya. —¿Qué pasa? —preguntó finalmente, rompiendo el silencio. Alessia pestañeó, como si hubiera sido sacada de un trance. —Nada —murmuró, demasiado rápido. Leonard no le creyó. Había aprendido a descifrarla, a notar la manera en que su respiración se entrecortaba cuando mentía, o la forma en que desviaba la mirada cuando intentaba ocultar algo. —No me engañas —dijo con voz grave—. Desde que salimos del tribunal, estás inquieta. Dime que te pasa.Ales
Capítulo 89Bajo las estrellas.El sol se desvanecía en el horizonte, tiñendo el cielo con tonos de naranja y rosa mientras la brisa marina mecía suavemente las hojas de las palmeras. Alessia se abrazó a sí misma, sintiendo la calidez del atardecer sobre su piel mientras sus pies descalzos se hundían en la arena tibia. El sonido de las olas rompiendo contra la orilla era el único sonido que llenaba el aire. Por primera vez en meses, no había ruido de tribunales, no había amenazas, no había miedo. Solo ella y Leonard, solos en aquel paraíso privado donde él la había llevado en su avión, prometiéndole que allí nada ni nadie podría alcanzarlos ni arruinarles ese momento tan íntimo y especial para los dos.—¿En qué piensas? —la voz grave y profunda de Leonard rompió el silencio detrás de ella. Alessia cerró los ojos un segundo antes de girarse y encontrarlo allí, con una camisa blanca desabotonada hasta el pecho, sus pantalones de lino beige y ese aire de dominio tranquilo que la volv
Capítulo 90Felicidad bajo amenazas.El ambiente en la mansión Blackmond estaba cargado de emoción. La noticia del embarazo de Alessia había despertado un torbellino de alegría y expectativa, y Nadia, con la eficiencia y amor que la caracterizaban, no perdió tiempo en organizar una celebración improvisada. La cocina se llenó rápidamente del aroma a chocolate derretido, azúcar caramelizada y vainilla cuando Nadia comenzó a preparar su famoso pastel. Mientras tanto, Jenkins se aseguraba de que el comedor estuviera perfectamente dispuesto para la cena especial. En el gran salón, Alessia se encontraba sentada en uno de los mullidos sofás de terciopelo, con una mano descansando inconscientemente sobre su vientre aún plano. Lizzy se acurrucaba a su lado, con una sonrisa llena de curiosidad. —Mami, ¿cómo se siente tener un bebé en la panza? —preguntó, mirándola con ojos brillantes. Alessia sonrió suavemente y le revolvió el cabello. —Aún no siento nada, pequeña, pero sé que en unos
Capítulo 91Un Nuevo Comienzo.Los meses pasaron con una tranquilidad inusitada. Contra todo pronóstico, el temor que había acompañado la filtración de la noticia del embarazo comenzó a disiparse. Leonard reforzó la seguridad de la mansión y se aseguró de que Alessia, Lizzy y el bebé estuvieran protegidos en todo momento. Pero, para su sorpresa, Anthony no hizo ningún movimiento. Ni llamadas, ni amenazas, ni rastros de él en las sombras. Al principio, la calma parecía una trampa. Pero con cada día que pasaba, con cada risa de Lizzy resonando por los pasillos y cada caricia amorosa de Leonard sobre su vientre creciente, Alessia comenzó a permitir que la paz la envolviera. Ahora, con cinco meses de embarazo, su vientre se notaba claramente bajo los vestidos de maternidad que Nadia le había comprado con tanta ilusión. Su energía había regresado y disfrutaba plenamente de los días en la mansión, rodeada del amor de su familia y de los preparativos para la boda. —Creo que este tono d
Capítulo 92Caballo de Troya. La lluvia golpeaba con insistencia los amplios ventanales de la residencia donde Anthony se refugiaba. El sonido monótono de las gotas rebotando contra el cristal llenaba el silencio del lujoso estudio, donde las luces tenues apenas iluminaban su silueta. Un cigarro humeaba entre sus dedos, dejando un aroma denso en el aire.Frente a él, sobre un gran escritorio de caoba, se desplegaban fotografías de la mansión Blackmond. Tomas nocturnas, imágenes borrosas captadas desde la distancia, capturas de cámaras de seguridad hackeadas con habilidad. Alessia aparecía en varias de ellas: paseando por los jardines, sentada en la sala junto a Lizzy, descansando en los brazos de Leonard.Ese último detalle hizo que su mandíbula se tensara.—Disfrútalo mientras puedas, Blackmond… —murmuró con voz rasposa, aplastando el cigarro en un cenicero de cristal.A su lado, un hombre robusto con cicatrices en los nudillos y un rostro curtido por la violencia observaba las foto