Después de dos horas, el doctor salió, ya se habían realizado varios estudios, el médico se acercó a Lauren con una expresión seria. —Señora, los resultados han llegado —comenzó el doctor—. Lucas necesita un trasplante de médula ósea. Lauren sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Que su mundo caía y todo le daba vueltas. Bianca se tapó la boca y se mantuvo al lado de Lauren, apoyándola. —¿Qué significa eso? ¿Por qué necesita un trasplante? —averiguó, su voz temblando de miedo. No podía creer que su niño que siempre había sido saludable y fuerte, de pronto se encontraba en una terrible situación como esa. Cuando pensó que la vida comenzaba a ser un poco más justa para ella y las curvas se transformaron en rectas, de pronto llegaba la estocada y el ciclón haciendo destrozos en su vida. El derrumbe era inminente. —La médula ósea es responsable de producir las células sanguíneas, y en el caso de Lucas, su médula está dañada —explicó el doctor—. Esto puede ser consecuenci
—Camila, sé que debo ser fuerte pero tengo demasiado miedo, no quiero perder a Lucas, tengo miedo de lo que pueda pasar... este asunto es demasiado grave, incluso cuando el doctor ya me ha explicado más sobre el tema, no sé qué hacer. —Lo sé, linda. Sé que debes estar aterrada por tu hijito, pero todo estará bien —le aseguró con una enorme sonrisa, detrás había tristeza. Camila sabía muy bien lo que significaba tener en esa circunstancias a un hijo, ella pasó por lo mismo, peor aún, perdió a su hija en aquel día trágico. —Gracias. Muchas gracias, Camila. Se separó y limpió sus lágrimas. —Debemos encontrar un donante. Yo me haré los exámenes para saber si soy compatible, tú también deberías hacerlo.—Te los gradezco. Y sí, hablaré con el doctor para hacerlo. —No debes derrumbarte, ahora más que nunca Lucas te necesita. —Lo sé —se le rompió la voz. Después de la conversación con Camila, Lauren se sintió un poco más tranquila, pero la ansiedad seguía presente. Sabía que el próxim
Lauren sin saber a quién más recurrir, se atrevió a marcar el número de Damián, su corazón latía frenéticamente al saber que cada minuto era crucial.—¿Quién habla? —Lauren... Lauren Green. El hombre frunció el ceño. —¿Lauren? —Sí, quisiera conversar con usted. No es necesario vernos, no le quitaré mucho tiempo. —De acuerdo, adelante —aceptó aún vacilante. Nunca pensó que ella lo llamaría, ahora parecía que algo muy malo estaba pasando y por eso recurría a él. Pero no tenía idea sobre qué. Lauren tomó una respiración profunda antes de continuar. Sabía que necesitaba ser directa, pero también honesta.—Lucas es hijo de Alexander, he hablado con él... le conté que Lucas es su hijo, lo siento, sé que usted tampoco lo sabía —comenzó, sintiendo cómo la ansiedad la invadía—. Pero él no reaccionó como pensé. Se sintió aturdido. Sé que debí decirle antes, pero creí que jamás volvería a cruzarme con él, además de que nunca tuvo intenciones de ser padre, así que me dio miedo ponerlo al c
—Sí, estoy desesperada por verlo curado, una madre siempre hará lo posible por su hijo y yo estoy dispuesta a eso. Lamentablemente no soy compatible, y la lista de espera es larguísima —agregó con la voz rota. —Su mundo ha cambiado de repente y puede que no sepa cómo manejarlo. —Sin embargo este es un momento crítico y no debería alejarse —emitió frustrada. —Tal vez deberías darle un poco de tiempo —sugirió Damián, suavemente—. Es posible que necesite procesar todo esto antes de que pueda actuar.—No tengo tiempo para esperar —replicó Lauren, con un tono de desesperación—. Lucas lo necesita ahora. No puedo quedarme de brazos cruzados mientras él se niega a aceptar su papel. Sé que no hice bien al ocultarlo, pero Alexander está siendo egoísta. —Hablaré con él, lo prometo. —¿De verdad harías eso? —Sí, claro. Haré lo que esté en mi mano. —Se lo agradezco. —Lauren, ¿cómo fuiste capaz de ocultar que Lucas también es un Whitmore? Es tragó duro. —Lo siento, solo quise hacer lo corr
La mujer se puso pálida como un papel, no sabía dónde meter la cabeza; al final se puso cabizbaja y entrelazó sus manos con nerviosismo. —Señor... Yo... —comenzó a llorar —. Lo siento muchísimo, ella estaba en problemas, me suplicó para que le ayudara a escaparse y lo hice, asumiré la responsabilidad, aún así le pido que me perdone. —¡¿Tienes idea de lo que hiciste?! Te vuelves automáticamente cómplice de lo que hizo, sabías que estaba embarazada, pero no me dijiste nada, ¿crees que no debería tomar represalias por lo que hiciste? Matilda, mírame a los ojos. Ella estaba llorando sin parar. —Lo sé, entiendo que cometí un grave error. Pero la señorita Lauren estaba muy asustada por estar embarazada, no quería que su bebé terminara en la inexistencia, ella hizo todo eso porque quería salvarse a sí misma y tener a su bebé. Si se hubiera quedado lo más probable es que usted le hubiera pedido que abortara, por eso huyó. Alexander terminó cubriéndose la cara aceptando que había motivos
—¿Por qué no me dijiste esto antes? —exclamó Alexander, era un reclamo —. ¿Por qué mi padre me ocultó algo tan importante?Damián se encogió de hombros, tratando de justificar la decisión de Darren. —Él nunca quiso que te enteraras de esa cirugía. Pensó que era mejor que no supieras nada de eso. Ahora, te lo estoy diciendo para que entiendas que estás en deuda con Lauren y de alguna manera también con su padre. Parpadeó sobre él, confundido. —¿Deuda? —replicó Alexander, sintiéndose aún más aturdido—. ¿Por qué me dices esto ahora? ¿Qué se supone que debo hacer con esta información?Damián lo miró con seriedad. —Lo que quiero que entiendas es que Lauren ha estado luchando por su hijo, y ahora que sabes esto, quizás puedas reconsiderar cómo la has tratado. Ella necesita apoyo, y tú eres parte de su vida, aunque no lo supieras.Alexander sintió un remolino de emociones. La culpa, la confusión y la responsabilidad, todo lo acribillaba. Sabía que debía actuar pronto. —¿Te dijo algo más
Al día siguiente, Alexander llegó al café del hospital con la mente llena de pensamientos y emociones contradictorias. La revelación de Damián sobre su enlace entre sus familias había reconfigurado su manera de ver el mundo. Sabía que tenía que darle apoyo a Lauren y, sobre todo, mostrarle que estaba dispuesto a estar a su lado en este momento tan difícil.Cuando entró al café, vio a Lauren sentada sola en una mesa, mirando por la ventana, perdida en sus pensamientos. La expresión en su rostro mostraba inquietud; Alexander sintió un nudo en el estómago al pensar en cómo había tratado a su exesposa en el pasado.Fue duro con ella. —Hola, Lauren —saludó, acercándose a la mesa. Ella giró la cabeza, sorprendida de verlo.—Alexander. ¿Todo bien? —preguntó, notando la seriedad en su rostro —. ¿Por qué has venido? Ella tenía el presentimiento de que Alexander aceptaría realizarse las pruebas, pero no quería adelantarse o ilusionarse. —Necesitamos hablar —pronunció, tomando asiento—. Hay
—Eres más fuerte de lo que piensas, y sé que vas a volver a estar sano —susurró en voz baja. Sintiéndose un poco diferente, terminó retirándose de la habitación. Afuera inevitablemente se encontró con ella otra vez, y le dio un abrazo que la tomó desprevenida; sin embargo correspondió porque en el fondo necesitaba con todas sus fuerzas que alguien le envolviera y le dijera que todo estaría bien. —Alexander...—Lo siento mucho, solo... —se separó de ella y conectó con sus ojos —. Me haré cargo de los gastos, de todo en absoluto y no quiero un no por respuesta. Ella asintió, expirando. —Alexander, hace un momento siento que mis palabras no fueron las adecuadas, no quiero que te sientas presionado a tomar el papel que en realidad te corresponde, porque todo esto no deja de ser algo repentino para ti. Probablemente necesitas algunos días más para procesar el hecho de que ese pequeño es tu hijo, que te necesita y ahora te verá como una figura paternal en la que podrá confiar y sentirs