Capítulo 43 —Sin piedad ni pausaNarrador:Camila lo miró fijamente, su respiración acelerada, mientras sus manos descendían con una lentitud deliberada por el abdomen de Kael, rozando su piel con la precisión de alguien que sabía exactamente lo que hacía. Sus dedos desabotonaron el pantalón, y sin apartar la vista de él, tiró suavemente de la tela, llevándose también la ropa interior. Kael no pudo evitar un suspiro profundo, su cuerpo tensándose bajo el toque de Camila. Ella sonrió, con una mezcla de travesura y desafío, antes de bajar lentamente, dejando que sus labios recorrieran su torso. Su aliento cálido dibujaba caminos invisibles por su piel, mientras Kael la observaba desde arriba, incapaz de apartar la mirada.—Te has hecho más tatuajes —dijo, recordándole que lo conocía muy bien —me gusta...Cuando Camila llegó cerca de su objetivo, él cerró los ojos y dejó escapar un gemido ronco, su mano instintivamente enredándose en su cabello. El ritmo que marcaba Camila lo volvía loco
Capítulo 44 —Entre mensajes y secretosNarrador:El amanecer se filtraba por las cortinas de la habitación, bañándola con una luz tenue y dorada. Kael abrió los ojos lentamente, sintiendo el calor del cuerpo de Camila enredado en el suyo. Sus brazos aún la rodeaban, y su respiración tranquila acariciaba su cuello. Durante unos segundos, permitió que la tranquilidad del momento lo envolviera, pero no duró mucho. El zumbido de su móvil vibrando sobre la mesa de noche rompió el silencio. Kael tensó la mandíbula mientras se separaba con cuidado de Camila, tratando de no despertarla. Se sentó al borde de la cama, pasando una mano por su cabello despeinado antes de alcanzar el dispositivo. La pantalla iluminada mostraba varios mensajes de Mickaela. Su corazón dio un vuelco al ver su nombre y, por un instante, el peso de lo que había sucedido la noche anterior cayó sobre él con fuerza. Dudó en abrirlos. Su dedo tembló sobre la pantalla, pero finalmente decidió no hacerlo. El simple hecho de
Capítulo 45 —Bajo su sombraNarrador:La noche avanzaba lentamente, envolviendo la ciudad en un manto de luces y sombras que se reflejaban en los ventanales del apartamento de Xavier. Mickaela estaba sentada en el sofá, jugueteando con los bordes de su camisa, mientras su mente seguía atrapada en el remolino de emociones que la noche había desatado. Xavier, sirvió dos copas de vino con movimientos pausados. Se giró hacia ella, ofreciéndole una copa con una ligera sonrisa. Mickaela vaciló un instante, pero finalmente aceptó, dejando que sus dedos rozaran los de él al tomarla.—Gracias por no irte —dijo Xavier mientras tomaba asiento en un sillón frente a ella. Su tono era suave, casi íntimo, pero cargado de significado.Mickaela lo observó, su mirada llena de preguntas que no se atrevía a formular en voz alta.—No sé si fue lo correcto —admitió ella, tomando un sorbo de vino —pero aquí estoy.Xavier asintió lentamente, dejando su copa sobre la mesa.—Lo fue. Créeme. A veces es necesario
Capítulo 46 —El regreso inesperadoNarrador:Mickaela estaba en su departamento, perdida en un intento fallido de concentrarse en el trabajo. La tenue luz del atardecer se filtraba a través de las ventanas, llenando la habitación con un resplandor dorado que contrastaba con el peso que sentía en su pecho. Kael seguía siendo una incógnita en su vida, un fantasma que no dejaba de rondar sus pensamientos. El timbre sonó de repente, arrancándola de sus reflexiones. Mickaela frunció el ceño, extrañada. No esperaba a nadie. Caminó hacia la puerta, secándose las manos en su pantalón mientras trataba de ignorar la sensación de nerviosismo que crecía en su estómago. Al abrir, su mundo se detuvo. Ahí estaba Kael, de pie, sosteniendo un ramo de flores, las mismas que sabía que ella adoraba: tulipanes blancos y lilas. Vestía de manera casual, pero su porte seguía siendo tan imponente como siempre. Sus ojos, esos que tantas veces la habían desarmado, la miraban con una mezcla de ansiedad y ternura
Capítulo 47 —El peso del silencioNarrador:Mickaela se despertó temprano, con el sol colándose entre las cortinas y dibujando líneas doradas en las paredes. Permaneció unos minutos en la cama, observando el techo y sintiendo el peso de algo que no podía definir. A su lado, Kael dormía profundamente, su respiración pausada y tranquila. Su rostro tenía una serenidad que contrastaba con el caos que Mickaela sentía en su interior. Lo amaba, o eso creía. Pero había algo extraño entre ellos, algo que ninguno de los dos parecía dispuesto a nombrar. Deslizó las piernas fuera de la cama con cuidado para no despertarlo y caminó hacia el baño. Encendió la luz y se miró en el espejo. Sus ojos estaban ligeramente hinchados por la falta de sueño, y la expresión que le devolvía el reflejo era la de alguien que intentaba convencerse de que todo estaba bien. Se inclinó sobre el lavabo y dejó que el agua fría cayera en su rostro. Mientras se secaba, un pensamiento cruzó su mente: preguntarle a Kael p
Capítulo 48 — Bajo sospechaNarrador:Kael estaba revisando algunos informes en su oficina, disfrutando de la calma inusual que reinaba en la galería. Mickaela estaba en una reunión con los proveedores de la próxima exposición, y por primera vez en días, el espacio parecía un poco más ligero. Sin embargo, esa tranquilidad se desvaneció cuando oyó un golpe en la puerta. Antes de que pudiera responder, Xavier entró, cerrando la puerta detrás de sí, con un movimiento deliberado. Su presencia llenó la sala de una tensión inmediata, y Kael dejó los papeles sobre el escritorio, enderezándose en su silla.—No esperaba verte aquí —dijo Kael, sin molestarse en disimular la sorpresa en su tono.—Aproveché que Mickaela no estaría —respondió Xavier con tranquilidad, tomando asiento frente a él sin esperar invitación.Kael lo observó con cautela, cruzando los brazos.—¿Qué necesitas?Xavier se tomó su tiempo, mirando alrededor de la oficina como si evaluara cada detalle. Finalmente, habló, directo
Capítulo 1 —Fiesta en la piscinaNarrador: Mickaela se despertó al oír la música a todo volumen que atravesaba las paredes finas de la casa de huéspedes. Miró la hora en su celular: 2:34 AM. Apretó los dientes, frustrada. Sabía que su madre estaba con los patrones en su estancia de campo y que no debía haber nadie más en la mansión. Sin embargo, la fiesta en la piscina seguía viva. Molesta, se levantó de la cama y se puso una bata ligera sobre el camisón.—Solo voy a decirles que bajen el volumen, nada más —se dijo para si misma mientras bajaba las escaleras hacia la puerta principal.Caminó descalza hacia los jardines, sintiendo la humedad de la hierba en sus pies. A medida que se acercaba a la piscina, la música se hacía más fuerte. Escuchó risas, el sonido de vasos tintineando, y el chapoteo del agua. Cuando cruzó la última hilera de arbustos, la imagen frente a ella la dejó paralizada. Allí estaba él. Kael. Recostado sobre una tumbona, con un vaso de whisky en la mano, sus piern
Capítulo 2 —La lunasNarrador:Kael le extendió una mano y aunque a regañadientes, ella la tomó. Mickaela emergió de la piscina con el cabello empapado y las gotas de agua cayendo en cascada por su piel. Su respiración era agitada, no solo por el frío del agua, sino también por la mezcla de humillación y furia que sentía. Se plantó frente a Kael, quien estaba de pie bajo la luz de la luna, completamente inmóvil, observándola. Por un momento, creyó que la estaba mirando a los ojos, pero pronto notó que su mirada se dirigía más abajo. Siguió la línea de sus ojos y su corazón dio un vuelco: su camisola mojada se había pegado completamente a su cuerpo, dejando poco a la imaginación. La tela traslúcida revelaba cada curva, cada detalle, como si no llevara nada puesto. El rubor subió por su rostro como un incendio, y un calor incómodo se extendió por todo su cuerpo. Cruzó los brazos sobre su pecho con brusquedad y le lanzó una mirada fulminante.—Eres un idiota —soltó con la voz temblorosa,