TREINTA Y UNO

...

May contempló su reflejo ante al espejo. No estaba vestida para salir, eso estaba muy claro. Apenas había hecho algo con su cabello y llevaba puesto unos jeans desteñidos, una camiseta blanca y una chaqueta de cuero. Lo único que destacaba de su aspecto eran unas argollas doradas y un labial rojo pasión con el que había ataviado sus labios. El resto era May Lehner en un día normal de semana.

Y estaba bien, ¿verdad?

Bueno, probablemente a Evie no le parecería bien, pero al diablo. Era eso o no ir. Y Evie preferiría que fuera envuelta en una bolsa de basura antes que permitir que se quedara en casa.

May se retocó un poco más los labi

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