—¡Qué bueno que llegaste!—expresa Edward muy animado y dice—: Pasa por favor, estás en tu casa. —Gracias, Edward—contestó ella.Cada palabra que sale de su boca la dice de manera pausada, con coquetería y siento que la odio el doble. Ella tomó asiento y Edward le trajo una taza de café, respiré profundo porque sé que mi amor es todo un caballero, pero mis celos no me ayudan en nada.—Jessica, ella es mi hermana Laura—Edward señala a su hermana y ellas estrechan las manos sonrientes, Edward toma asiento a mi lado y dice—: Y esta hermosa chica es Letty, mi novia.Fue decir eso y la sonrisa de Jessica desapareció. Celebré en mis adentros que mi amor no me negara o dijera que solo soy una amiga. Estrechamos las manos y me di cuenta de que ella no apretó la mía, cuando retiró su mano la limpió disimuladamente del borde de su vestido con evidente asco.Entonces probó el café que hizo mi amor sin despegar sus ojos de él y dijo:—Tu café es delicioso, eres exquisito. «¡Eres exquisito!»—gri
Me levanté con pesadez de la cama, observé la hora y son las 7:30am, revisé mi teléfono y al no encontrar nada relevante e importante me giré en dirección a la mujer de mis sueños. Letty dormía plácidamente boca abajo, su cabello estaba esparcido en la almohada y parte de su rostro, retiré los mechones que no me dejaban contemplarla como quería y dejé un beso en su mejilla antes de adentrarme al baño y hacer mis necesidades.Una hora más tarde ya tenía el desayuno listo, Laura acababa de llegar para desayunar con nosotros y luego irnos de paseo el resto del día. Ahora me tocaba la tarea difícil, despertar a Letty.Caminé en dirección a mi habitación donde descansaba cómodamente la mujer de mi vida. No quería despertarla, pero tampoco podía dejar que continuara durmiendo por más tiempo.Soy consciente de que si no la levanto ahora, ella seguirá de largo y eso no es sano para ella.—Mi Amor, levántate. Laura ya llegó y nos está esperando para desayunar juntos—susurré en su oído.—Diez
La mañana del lunes llegó rápidamente, amanecer con el hombre de mi vida en su habitación y en su cama me hacía extremadamente feliz. Me levanté primero que él y tras hacer mis necesidades, ducharme y vestirme, decidí que quería hacer algo por él.Fui a la cocina y preparé un desayuno completo para mi amor, esta mañana había amanecido con hambre ya que no quise cenar anoche. Recordé que le había prometido a Edward hacerme los exámenes de sangre lo más pronto posible, tenía la incertidumbre de saber qué rayos me pasaba.Cuando estaba por terminar de organizar el desayuno para llevarlo a su habitación, sentí el aroma de Edward inundar mis fosas nasales y me deleité. —Buenos días, mi cielo—susurró en mi oído al tiempo que dejaba un beso en mi mejilla. —Buenos días, mi amor. Te preparé el desayuno.Entonces sus manos se posaron a cada lado de mi cintura y giré sobre mis talones para mirarlo. —¿Te he dicho lo hermosa que te ves hoy?—Lo acabas de hacer. Tu también estás muy guapo, bueno
Quise esperar hasta llegar al departamento para darle la noticia a Letty, no quería hacerlo en la clínica porque no sabía cómo ella iba a reaccionar. —Este no es el camino al departamento de Brenda—dijo en cuanto se dió cuenta—.¿A dónde me llevas? —A mi departamento—respondí calmado.—¿Todo está bien? —Necesito que hablemos de algo importante y que no puede esperar amor, si luego quieres que te lleve con Brenda lo haré.—Me estás asustando, ¿qué pasa?—Tranquila, todo va a estar bien, cariño.Cuando llegamos al departamento Letty no quiso cenar, mucho menos quitarse la ropa y ponerse cómoda. Ella quería que le dijera lo que estaba pasando, así que suspiré, me llené de valor para tratar de decirle de la mejor forma posible de su enfermedad y que el impacto no fuera tan fuerte para ella. Entonces saqué los exámenes de laboratorio de mi abrigo y los extendí en su dirección, ella los observó con curiosidad, pero finalmente los tomó en sus manos.—Son tus exámenes de laboratorio, mi c
El tiempo pasaba rápidamente y con los días no me sentía mejor, no había podido ir a la clínica nuevamente a trabajar y obviamente Carl me llamó para darme de baja hasta que me recuperara definitivamente.Quería sentirme productiva, pero en mi estado era imposible. Tampoco quería ser una carga así que trataba de colaborar con Edward en tomarme los medicamentos, pero cuando los tomaba era cuando peor me sentía, los síntomas eran muy fuertes y desde que los tomo es cuando más cabello se me ha caído. Las lágrimas rápidamente inundaban mis ojos por tener esta maldita enfermedad y sentirme tan miserable, tan poca cosa. Ver mi reflejo era doloroso para mí; tanto que me deshice del espejo en mi habitación. Debía ser fuerte… tenía que serlo. Por Edward, por mí y por una vida llena de felicidad juntos.Quería por todos los medios ser feliz por primera vez en mi vida. Quería tener a ese hombre especial y continuar viéndolo a diario, quería dormir y despertar con él en las mañanas, quería que
Después de insistirle tanto a Letty que se tomara el té para que se relajara, finalmente lo hizo. Me dejó tranquilo que con mi cariño y mimos se quedó dormida, ahora ella descansaba como un ángel en mi cama. La decisión estaba tomada y no había vuelta atrás, la llevaré conmigo a Los Ángeles. Sé que allá estará mucho mejor y de hecho confío más en un pronóstico médico de uno de mis colegas. Además, no quería seguir arriesgando a Letty en Nueva York con su padre suelto, no me perdonaría que Letty tuviera que volver a encontrarse en una situación como la de hoy. No quiero arriesgarla más, quiero poder protegerla, que lleve a cabo su recuperación con tranquilidad y poco estrés. Aunque Letty me preocupaba demasiado, no sé cómo vaya a reaccionar cuando despierte después de lo que pasó hoy. Maldigo el momento en el que la invité a que viniera conmigo, si supiera lo que iba a ocurrir jamás la hubiera hecho pasar por algo así. Tengo que hablar muy seriamente con ella, que me haya ocultado
Tenía que comprar un anillo tan pronto llegara a Los Ángeles. Quería casarme con Letty cuanto antes.Después de que compartí el resto de tarde con ella y prácticamente obligarla a comer, le hice otro té para que se relajara y durmiera por un buen tiempo, quería que descansara porque sabía que continuaba nerviosa e intranquila. Cuando se durmió llamé a Carl para reunirme con él en una cafetería cercana, tomé asiento en una mesa cerca de la ventana y como si fuera una película se vinieron a mi mente recuerdos de ella, de la mujer que amo. Recordar la primera vez que vi a Letty tan hermosa, tan llena de vida, su hermoso cabello brillante y sedoso, su exquisito aroma a vainilla, me sacó una triste sonrisa. El tiempo ha pasado rápidamente y observar cómo está ella actualmente me dolía, por unos segundos me perdí en mi pensamiento viendo la nieve caer, no sé en qué momento llegó Carl, pero fue su voz la que me sacó de mis cavilaciones. —Hermano—nos saludamos estrechando las manos—, no te
Cuatro días después de aquel suceso nos encontrábamos empacando nuestras cosas, el vuelo salía en la tarde y teníamos que hacer rendir el tiempo, teníamos mucho que hacer. Letty estaba triste por tener que dejar Nueva York y más allá de eso, alejarse de Brenda la tenía triste. Para tranquilizarla le dije que Brenda podía visitarla las veces que quisiera y que, cuando ella estuviera mejor, le prometí que volveríamos. Haría cualquier cosa por Letty, por no verla triste, porque sonría más a menudo, porque deje atrás el pasado y se aferre a la vida que tiene por delante. Me aseguré de inscribir a Letty a tiempo en la universidad, específicamente en la facultad de enfermería, mi linda chica tiene madera para esta vocación y sé que es lo que le gusta. Práctica tiene, le falta conocimiento porque no es tan sencillo entender la medicina, hay que tenerle respeto. Esta es una carrera que hay que amar, no es para cualquier persona y sé que a ella le gusta, eso es importante. Así, mientras e