LORIENEl día fue avanzando y nosotros rodando por el camino.Pensé en que era una lástima que no pude aprovechar para comprar cosas necesarias en la casa.Sin embargo, al descender en la zona cerca de la manada, se me ocurrió una idea.—Si te soy sincera, en la casa no hay ni un pan mohoso para comer —comencé a hablarle mientras avanzábamos por la arboleda—. ¿Crees que puedas cazar algún animal salvaje?Le propuse. Aunque era por la tarde, si lograba atrapar algo, al menos llegaríamos con la barriga llena.—Sí puedo, pero primero debo buscar un arma. Cachorro, busca una rama gruesa —le ordenó a Soren como si fuese un perrito, y lo más simpático es que fue a rebuscar por los alrededores.Casi podía ver la colita moviéndose detrás de sus pantaloncillos.Hacer un arma llevaría tiempo, no era prudente cazar de noche y menos con las manos vacías.De repente, recordé la daga que llevaba y no había tenido tiempo de vender.—¿Esto te serviría? —le dije, sacándome el arma de entre los vuelos
LORIENHe sobrevivido tantos años como esclava porque nunca me rindo. No importa la situación, lucho con garras y dientes hasta el final, y eso mismo hice ahora.Me arrastré sobre los fríos guijarros, mis ojos fijos en el agua que lamía la orilla. Necesitaba llegar hasta el río, solo tenía eso en mis pensamientos.La humedad empapaba mi vestido, las lágrimas bajaban por mis mejillas, pero, retorciéndome, avanzaba sobre las rugosas piedras… solo un poco más, un poco más para estar a salvo…—¡Aaahh! —grité de dolor cuando unas garras se clavaron en mi espalda y todo el peso de la pata del lobo cayó sobre mí.Sentí su gruñido lleno de peligro a solo milímetros de mi cuello, su saliva goteando en mi oreja.Sabía que jugaba conmigo, infundiéndome el terror en los huesos, y una ira comenzó a cubrir mis miedos.—¡MÁTAME DE UNA VEZ, MALNACIDO! —rugí, cansada de su juego sádico, luchando por girarme, las manos atadas a mi espalda.En cuanto el peso cedió sobre mi cuerpo, me giré para enfrentar
LORIENEl príncipe esquivaba sus mordiscos y sus ataques al cuello.Se agachaba y explotaba con una fuerza descomunal. La hoja de la hermosa daga pasó bajo el vientre de un lobo que saltó sobre su cabeza.Los intestinos cayeron, salpicando la orilla del río, junto con un aullido que helaba la sangre.Se abalanzó sobre el lomo de otro y lo degolló en un solo movimiento.Quedaba el último y al ver que no era rival para el experto guerrero, hizo por escapar.Dar la espalda fue un error fatal.Gregory lanzó la daga en la distancia, que se clavó certera en la nuca del lobo que subía por la colina.Su cuerpo se precipitó con un golpe sordo en la orilla.—¡Estoy aquí! —le grité intentando llamar su atención.Hice por avanzar hacia Gregory, alejarme del enemigo.Pensé que escaparía con miedo, pero no me perdonó, ni siquiera porque ya había recuperado las monedas.—¡NOOO, LORIEN! — el rugido de Gregory se escuchó desde la orilla.Lo vi abalanzarse a las aguas del río, mirando a mi espalda.Mi
DAMON/GREGORYMi corazón me decía que no era la loba que conocía.No me podía mover mientras ella me observaba de una manera abrumadora, subiendo por mi pecho, entre mis brazos, flotando como una ninfa en el agua.Sus dos manos acariciaron mi rostro dañado, pero no mostró asco ni incomodidad mientras se inclinaba poco a poco.No la detuve, no podía, me olvidé hasta de mover mis pies para mantenernos a flote.El tiempo pareció congelarse dentro de esas aguas cuando su lengua lamió seductora los contornos mi boca y sus gruesos labios se fundieron con los míos.Se movían posesivos sobre mi boca cerrada, sus caninos crecieron peligrosos, mordisqueando y chupándome, enloqueciéndome.—Ssshhh —siseé de placer cuando se cerraron sobre mi labio inferior, sacándome sangre, haciéndome abrirme a su invasión.Creí que el agua entraría y terminaríamos ahogados, pero solo su lengua se coló con sed, con deseo arrasador, calentando mi sangre, excitándome a pesar de toda la rareza.Movido por mis insti
LORIENGiré la cabeza a un lado. Las llamas danzaron en mis ojos. Estaba acostada en el fondo de una pequeña cueva.Gregory asaba un animal, dándole vueltas en la pica de madera, y Soren le arrojaba ramitas a la fogata.Mi mano subió lentamente a mi garganta; me estremecí al tocar la cicatriz.Recordaba ese momento de profunda desesperación, pero luego… nada.Mis dedos se desviaron a mis labios. Un regusto metálico quedaba en mi boca, me sentía llena de energía.¿El príncipe lycan me habrá salvado con su preciada sangre?Mis ojos regresaron a él. Llevaba el torso desnudo, con los sexis músculos brillando de sudor.Maldit4 sea, que hasta lleno de cicatrices y en su peor momento, se veía re bueno el muy condenado.¡Espera!… ¿Ese es mi vestido secándose sobre una piedra?Bajé la cabeza de golpe para verme solo cubierta por la camisa hecha harapos de Don Príncipe.¡Iba casi desnuda!—¡LORIEN!El grito de Soren llamó mi atención.Se levantó corriendo hacia mi posición.Los ojos de Gregory
DAMON/ GREGORYCuando me dijo que prefería complacerme, me lo tomé incluso como un cumplido, ahora me pregunto si fue un castigo.—Mmm —gemí al sentir de nuevo sus dientes afilados, casi desollándome la polla.De rodillas frente a mí, me la chupaba… definitivamente con odio.—Cof, cof, cof —comenzó a toser, atragantándose, y eso que apenas iba por la punta.—Lorien, si no querías hacerlo, yo puedo complacerte a ti…—¡No, cof, cof! —tosía con la mano en la boca, mi erección bajando un poco.La lujuria que me había hecho hervir la sangre y atraerla hacia el bosque, se mantenía a duras penas.—¿Nunca has hecho esto, cierto? —repentinamente se me ocurrió esa posibilidad.Si no fuera por ese recuerdo fugaz que me asaltó en la cueva mientras vigilaba, esas imágenes tan cachondas, de verdad dudaría siquiera haber intimado con esta hembra.—Yo… bueno, no lo hicimos mucho, estoy fuera de práctica…—Abre la boca —bajé la mano y me agarré el pene enrojecido y con marcas de dientes.Joder, que no
LORIEN¡Diantres!Había olvidado que ya estábamos en las tierras de la manada y, lo peor, casi me asesinan y no apareció la patrulla. Sin embargo, aquí estaba ahora… el peor de todos y en el momento más pésimo.—Ella dijo que su macho estaba muerto…—Yo dije que estaba desaparecido, Beta Orión —lo interrumpí, intentando asomarme, pero el gruñido bajo de Gregory me detuvo.—. Pude encontrar a mi mate en este viaje, regresábamos a casa.—Él no pertenece a nuestra manada.—Ni falta que me hace —el “delicado” príncipe le respondió como una bestia salvaje—. Y me los llevaré conmigo.“¡No seas impulsivo, es difícil que nos acepten en otra manada!” le rugí en su mente, enojada porque tomara las decisiones por sí mismo.—Beta Orión, creo que todos estamos muy exaltados —asomé la cabeza, mediando en la situación tensa—. Hablaré con la Luna o el Alfa, mi mate es un guerrero capaz, solo fortalece manada.“No me quiero quedar aquí.”“¡Maldit4 sea, deja de causar problemas!” Discutimos esperando e
NARRADORA—¡¿Qué?! —Orión rugió para luego darse cuenta de la gravedad del asunto.Corrió a la puerta de la casa y miró hacia el jardín, olfateó el aire… Todo en silencio. Nadie parecía haber seguido a Nadia.¡BAM! Cerró la puerta con seguro.—Ahora mismo explícame esta mierd4. ¡Me habías dicho que tenías todo bajo control!—La Luna padeció un dolor hace poco, llamó a algunas doncellas… Sabes que me tiene confianza… La curandera lo confirmó, espera un cachorro —le dijo a su hermano con los ojos llenos de pánico.—Pero me arriesgué a llevarte a esa manada rara, compraste las hierbas para quedar embarazada —Orión le habló entre dientes, tomándola con ira del brazo—. Ni para follar con el Alfa sirves.—¡Él la estaba favoreciendo, entiende! —Nadia se justificó entre lágrimas—. Esperaba hechizarlo en nuestro próximo encuentro, tomar ese mejunje que me dio la bruja para preñarme. ¡No pude hacerlo!Los dos se quedaron mirando, pensando en cómo sus planes de escalar se iban al trasto.Nadia,