—Estás… perfecta —dijo el empresario sin permitirse siquiera una sonrisa. Sabía cómo funcionaba esto, ya lo había vivido y con mucho dolor, por eso se mantenía alérgicamente alejado de las mujeres, especialmente de aquellas que le movían el piso.
Pero cuando conoció a Lara el día anterior, no creyó que el movimiento telúrico fuera a más de siete en la escala de Richter.
—Gracias — ella dijo bajando la mirada.
Ambos caminaron hasta la escalera y la rubia sintió el viento frío soplando hacia ella y haciéndola erizar. Se llevó las manos a los brazos para frotárselos.
—¿No traes abrigo?
—Es que… no tengo uno adecuado para este vestido, el que tengo desentonaría terriblemente… — Se disculpó con vergüenza.
—Ha sido un descuido de mi parte, no pensé en ello, toma —dijo sacándose el suyo y poniéndolo sobre los hombros de la chica. Era la segunda vez que tenía ese gesto caballeroso con ella — Te ayudará a entrar en calor.
—Es… muy grande…
Él no pudo contener una sonrisa que a ella le pareció endemoniadamente perfecta.
Waylon se apresuró a abrirle la puerta del auto y pronto estuvieron de camino. El aroma del perfume de Waylon impregnado en su abrigo se encerró en el interior del auto, y Lara debió poner todo su empeño por concentrarse en la conversación y no en alguna otra tontería. No quería parecer estúpida.
—¿A dónde iremos?
—A cenar.
—Sí, ya me lo dijiste, pero ¿A dónde?
—Es un excelente lugar, te gustará — Se limitó a decir para no dar explicaciones, quería evitar mentir, un negocio de esa envergadura no podía comenzar con suspicacias ni desconfianzas, así que prefirió omitir información antes que tergiversarla.
El viaje continuó en silencio hasta que ella habló de nuevo.
—¿Terminaste de leer mis condiciones?
—Realmente no pude, el día estuvo ajetreado.
—Entonces, ¿Qué vamos a discutir si no lo leíste? — Ella preguntó, y en ese momento Waylon se detuvo frente a un enrejado alto y suntuoso tocando el claxon, la reja se abrió para darle paso y volvió a cerrarse tras el vehículo.
Siguieron avanzando por una calle privada con frondosos árboles y faroles a los lados del camino, al final los esperaba una hermosa y moderna mansión con una gran escalera en la entrada.
—¿Dónde estamos?
Tampoco hubo respuesta. Él apagó el motor y bajando del auto le dio la vuelta para abrirle personalmente la puerta, le extendió la mano para ayudarla a salir, y a Lara le pareció que estaba siendo exageradamente formal.
—Vamos adentro, está helando — Le dijo, tomándola del brazo y subiendo las escaleras.
—¡Espera! Responde a mis preguntas o hasta aquí llega nuestro convenio. Una de mis cláusulas es muy clara: ¡Quiero estar al tanto de cada cosa que me involucre!, y en este momento no sé dónde estoy, ¡Ni tampoco a que he venido hasta aquí!
Waylon inspiró profundo y clavó su mirada acerada sobre ella.
—Estamos en mi casa, no he podido mantener por más tiempo esta situación en la sombra y mi padre ha exigido conocerte, cenaremos con él…
Lara se asustó con la sola mención del padre de Waylon, había escuchado a alguien decir que el viejo Scott era un hueso duro de roer.
—¡Me mentiste! — dijo dando un paso atrás.
—¡No! Lara, no te he mentido, te dije que cenaríamos, pero no te dije dónde…
—No puedo con esto, no soy una mentirosa, no podré hacerlo… —dijo llenándose de ansiedad — Esto fue una muy mala idea, no sé cómo dejé que me convencieras…
—Cálmate, hay cámaras por todas partes — Le dijo tomando sus manos con cuidado — Mírame.
La chica se enfocó en sus hermosos ojos grises.
—Solo cenaremos y actuaremos como si fuéramos amigos, unos muy cercanos, ¿Vale?... Lara, ¡Es mucho lo que recibirá tu hermano si lo haces!
Al escuchar mencionar a su pequeño hermano, la rubia cerró los ojos e inspiró hondo antes de sujetarse firmemente del fuerte brazo de Waylon para evitar que el mareo que comenzaba a dominarla fuera a ser un problema.
—Sonríe, nos están grabando y mi padre no es estúpido.
Los ojos de Lara se perdían sin enfocar en ninguna parte, el lujo era abrumador, así que optó por mantener la mirada baja para calmar sus nervios mientras Waylon sentía su fuerte agarre en el brazo, indicándole el estado de nervios de la chica.
—Creo que será mejor que te quedes un momento en la biblioteca, así te relajarás mientras veo cómo está el ánimo de mi padre.
Ella asintió con la cabeza, y Waylon la dejó dentro, pidiéndole que se sentara y tratara de respirar con calma.
Lara se sentó y volvió a levantarse al menos tres veces sin poder mantener su cuerpo tranquilo. Optó por revisar la gigantesca biblioteca para mantener su cabeza enfocada en algo.
De pronto, escuchó pasos detrás de ella.
—Señorita, buenas noches — una voz entrada en años la saludó con amabilidad, ella se giró para encontrarse con un cabello canoso y un bastón.
—Buenas noches —respondió al saludo con amabilidad, ofreciendo una sonrisa.
—¿Podría usted hacerme el favor de ayudarme con ese libro viejo de allá arriba? —dijo señalando un lugar alto.
—¿Grandes esperanzas? — ella preguntó al verlo.
—Sí, ese.
Ella se estiró lo mejor que pudo hasta alcanzarlo.
—Tome, aquí tiene —entregándolo en su mano.
—Es usted muy amable con este viejo, y dígame, ¿Lo ha leído?
—¡Es un clásico!, lectura obligatoria — dijo con una sonrisa y sin pretensión alguna.
—Eso parece — Mirando lo desgastado de su portada —¿Es amiga del señor Waylon?
La pregunta la tomó por sorpresa.
—Eh…sí…
—Es un joven impetuoso, pero es buen chico.
Ella sonrió y asintió con la mirada.
—Bueno, ya debo irme, fue un gusto, señorita.
—El gusto ha sido mío — con toda sencillez.
El anciano salió por una puerta del enorme salón y Waylon entró casi al mismo tiempo por la otra.
—¿Más tranquila?
—Sí, ¡Hagamos esto! — armándose de valor.
Ambos atravesaron la casa hasta llegar al área de los comedores, al destinado a reuniones pequeñas y solo de miembros de la familia, deteniéndose en la puerta.
—Buenas noches, papá — Waylon saludó desde la entrada y Lara se sobresaltó al ver que el tan temido Señor Scott, era el anciano agradable de la biblioteca.
—Es usted… — Tragando grueso.
—Papá, ella es Lara, mi prometida — Waylon sintió la palabra extraña en su boca, era la primera vez que la decía en voz alta y fue tan bizarro que estuvo a punto de descubrirse por completo.
—Ya tuve el enorme placer de conocer a la señorita, ¡Es bienvenida a mi casa, y también a mi familia! — Dijo el anciano dándole un abrazo y dejando perplejo a su hijo que no daba crédito a tanta amabilidad de su parte.
—La cena está servida, señor — Alguien anunció, y los tres pasaron y tomaron asiento.
—Y entonces, ¿Cómo se conocieron? — Preguntó Walter Scott masticando su carne.
Lara se secó instintivamente las manos en la servilleta de tela que tenía sobre las rodillas y miró a Waylon, tratando de mantener la falsa sonrisa.
Walter los miró a uno y a otro esperando una respuesta.
—¿Y entonces?
—Cariño, por qué no se lo cuentas tú a tu padre — Lara dijo poniéndole una mano en el hombro a Waylon para comprometerlo, ella no tenía idea de los lugares que frecuentaban los ricos ni de los eventos a los que asistían, así que no se arriesgaría a cometer un error y a terminar con su nuevo empleo en el primer día.
Waylon casi se atraganta con la ensalada y tuvo que empujar el bocado con un buen trago de vino.
—Eh… pues… nosotros…
Lara se le quedó mirando y supo que tampoco era muy buen mentiroso, así que decidió arriesgarse e irse por lo seguro.
—Corriendo.
—¿Cómo dices? — Walter inclinó la cabeza.
—Suelo correr en las mañanas, y Waylon literalmente casi me atropella.
La cara de Waylon era un verdadero poema. La chica había dicho la verdad, solo que omitió la parte en la que ambos se insultaron mutuamente, y le había salido tan bien, que no podía creerlo.
—Eh, sí, fue muy embarazoso, la verdad… — Completó parte del relato sin mucho detalle.
—Las mejores cosas de la vida son las que se dan de forma espontánea — El viejo comentó de forma jovial y su hijo volvió a respirar aliviado, la chica era inteligente.
El resto de la cena fluyó con más calma, pero Lara no bajó la guardia. Ya había notado que al viejo le gustaba lanzar bolas curvas y preguntas inesperadas.
—Pasemos a tomar una copa al lobby — Sugirió el padre y los otros dos lo siguieron. El viejo sirvió el licor y, cuando iba a sentarse, el mayordomo entró para dar un anuncio.
—Señor, acaba de llegar su otro hijo acompañado de su prometida.
Walter Scott torció el gesto e hizo un movimiento con su mano.
—¡Hazlos pasar! — Contestó cambiando de ánimo.
Lara se llevó la copa a los labios para dar el primer sorbo, cuando escuchó la inconfundible voz de su exnovio cruzando por la puerta y acompañado de una mujer. Una diferente a la del hotel.
—¡Siempre llegas tarde, Rowdy! ¿Acaso no te da vergüenza? Tu hermano y su prometida están aquí desde temprano — el viejo lo regañó como a un niño.
Lara se quedó de piedra y Rowdy se detuvo en seco cuando la vio.
La copa resbaló de las blancas manos de la rubia y palideció de inmediato, dando un paso atrás e impactando contra el pecho de Waylon.
Por la mente de Lara cruzaron las últimas imágenes de Rowdy desnudo junto a su amante y todo se volvió negro.
Cuando despertó, los tres hombres estaban a su alrededor observándola y ella solo podía pensar en una cosa:
¡El maldito era el hermano menor de Waylon!
Waylon palideció en cuanto vio a Rowdy cruzar la puerta tomado de la mano de la morena alucinante que venía con él. La mujer de largas piernas, abundante melena oscura y tez pálida lo golpeó como un tren en movimiento, la mujer le sonrió con descaro en un gesto que solo ella y Waylon comprendieron, pero él no tuvo tiempo para reaccionar porque apenas la vio, el sonido de un cristal rompiéndose le avisó que Lara había caído tendida de largo en el suelo.Waylon sintió las náuseas apoderarse de él mientras se inclinaba hacia Lara con rapidez.« ¡Carajo, lo que me faltaba! ¿Qué coños hace Ashley aquí? », él se dijo mientras sacudía a Lara con cuidado.— Lara, ¡Lara!La chica permanecía inconsciente y Walter hacía algunas llamadas rápidas dando órdenes aquí y allá.Lara se llevó la mano a la frente instintivamente, se sentía magullada como si le hubieran dado con un guijarro en la cabeza, ¡Le dolía como el demonio!, no tenía idea de lo que había pasado hasta que reparó en Rowdy de pie a su
— Creo que podemos pedir unos canapés y unas bebidas mientras esperamos al médico, además, esta velada tiene la intención de que todos compartamos como familia — Walter continuó cuando no vio reacción alguna con respecto a su propuesta de hacerlo abuelo en los próximos meses, y no porque estuvieran de acuerdo, sino porque cada quien estaba imbuido en sus propias reflexiones — Iré a avisar en la cocina — al fin dijo saliendo del lugar mientras los presentes se soltaban un poco.— A ver, Waylon, cuéntanos como se conocieron tú y… ¿Cómo me dijiste que se llamaba?— Lara, Rowdy, su nombre es Lara.— Lara, claro.La rubia desvió la mirada del su ex para no ponerse en evidencia, se estaba comportando como un verdadero cretino.— ¿Se conocen hace mucho? — él insistió, pero la expresión incómoda y molesta de Rowdy hizo sentir fortalecida a la rubia que se acomodó mejor en el sillón y buscó con su mano la de Waylon estrechándola como si tuviera mucha confianza con él. Su nuevo prometido la dej
— No te permito que me hables de ese modo, Rowdy, tú y yo no tenemos nada. ¡Es más, nunca lo tuvimos realmente! Waylon y yo estamos juntos y vamos a casarnos y eso es lo único que tienes que saber, ¿O es que me ves aquí preguntándote por la mujer con la que llegaste? ¿O por la otra con la que te encontré en la cama del hotel? — lanzó la rubia envenenada — Por cierto, ¿Ashley sabe de la otra mujerzuela?Rowdy abrió los ojos como platos.— ¡Shisss! ¡Baja la voz! — le ordenó como si tuviera algún poder sobre la chica que estaba llena de rabia.— ¡Ajá! Ella no lo sabe, ¿Verdad? ¡Así como tampoco sabe de lo nuestro!— ¡Cállate!— ¡No me callo! — volvió a decir, elevando el tono de la voz y apurando el tercer trago que se servía.Waylon se asomó por la puerta y ambos cerraron la boca.— El médico ya llegó, mi padre quiere que te revise, es cuestión de un momento, luego podremos irnos — Tomándola del codo y empujándola con suavidad para sacarla de la sala de estar.Rowdy la siguió con la mir
A Waylon le había quedado el sabor del labial de Lara en la boca junto con el licor que acababa de tomarse, una combinación sensual y peligrosa que esperaba no tener que volver a enfrentar si no era completamente necesario.Al menos creía haberle dado un buen espectáculo a Rowdy y sobre todo a su padre, dejándoles claro que sí había cumplido con la petición del viejo Scott, y que su relación con Lara era auténtica, de eso se trataba esto, de aparentar estar profundamente enamorados y sentando cabeza, a ver si así, se le quitaban las tonterías a Walter Scott de sacudirse al que creía ser un hijo rebelde y descarrilado.— Creo que es hora de llevarte a casa — Waylon dijo conteniendo la respiración y temiendo sentirse vulnerable, no le gustaba ni un poco sentirse así, y menos por una mujer, la experiencia le había enseñado que dejarse llevar por una fémina hermosa resultaba más que inconveniente, por no decir desastroso.— Sí, creo que será lo mejor — respondió la rubia torpemente, pasan
Cuando Lara abrió los ojos, ya el sol estaba entrando a raudales por la ventana. Se levantó pesadamente con la sensación de tener la cabeza abierta en dos, nunca había tenido que sufrir las consecuencias de la resaca porque no era de las que tomaban como camioneros, pero una ocasión como la de la noche anterior bien lo merecía, sobre todo porque estaba que reventaba con la presencia de Rowdy en la casa de su flamante suegro.Se sentó en la esquina de la cama e inspiró hondo mientras alargaba la mano hasta el cajón de la mesita de noche y rebuscaba una tableta para calmar el dolor de cabeza. Movió la mano de un lado al otro sin éxito.— ¡Me lleva! — No había ni una triste aspirina.Se levantó con cuidado para no tropezar, los pies le pesaban una tonelada y la cabeza iba a matarla. Se aseó como pudo en el lavabo y se miró al espejo. Estaba horrible. Las ojeras más debajo de lo común, la mirada vidriosa e inflamada y el cabello hecho un desastre.Dejó salir el aire con resignación e inte
La rubia desvió la mirada antes de ponerse en evidencia.Estaba clara en que el “trabajo” para el cual había sido contratada constaba en fingir ser la prometida del impresionante monumento sentado a su lado, pero ni que estuviera muerta para no darse cuenta de que iba a ser muy difícil quitarle los ojos de encima a semejante espécimen, y más cuando el desgraciado sonreía de ese modo tan sexi.Además, hacer ese tipo de comentarios sobre su castidad y cómo ella era una niña buena, solo azuzaban la candela en los leños que comenzaban a prenderse solitos. Al menos en ella.Lara maldijo por lo bajo, necesitaría mucha fuerza de voluntad para mantener la compostura. No entendía cómo coños Waylon Scott la trastocaba tanto, había sido prácticamente inmune a los hombres hasta que apareció Rowdy en la escena de su vida, y después de su traición, pensó que sería muy difícil volver a ver a otro hombre de ese modo.Bueno, técnicamente ni siquiera lo estaba viendo “de ese mismo modo”, porque con Row
Lara arrastró pesadamente los pies fuera del probador, abrazándose a sí misma con la expresión de pudor que había tenido en el hotel cuando pensó que se entregaría a Waylon por dinero.Traía la vista baja, sintiéndose como una cosa exhibida en una vidriera, como un pedazo de carne a punto de caer en las garras de algún depredador, mientras el aire rozaba sus piernas desnudas y su espalda descubierta, haciéndola erizar.Waylon contuvo el aliento, la delicada belleza de la rubia hizo que dejara caer la mandíbula sin darse cuenta. Había conocido a muchas mujeres hermosas, pero en su medio la mayoría estaban, ¿Cómo decirlo? ¿Retocadas? Y la hermosura de esta diosa de porcelana era totalmente natural, y parecía no darse siquiera cuenta.La prenda carmesí se ajustaba perfectamente a las curvas de la joven, acariciando su blanca piel mientras Waylon tragaba sonoramente y se llevaba una mano al cabello, recordando que debía volver a respirar.— Ese es… — carraspeó él, aclarándose la garganta —
— Yo… necesito saber cómo puedo pagarte eso… — Señalando la mezcla de polvo y fragmentos rotos de lo que había sido durante cinco siglos una pieza invaluable de arte oriental.Waylon dejó salir el aire.— No puedes pagarlo, deja que yo me encargue, lo sustituiré con una copia y mi padre nunca lo sabrá — Tomándola de la mano y tirando de ella para llevarla hasta la terraza en la que Walter los esperaba a ambos.La cabeza de Lara era un hervidero de confusión, por un lado, sus principios éticos y morales y, por el otro, los anti éticos de Waylon Scott. Se detuvo en seco y se le quedó mirando.— Entonces, ¿Esta es la forma en la que arreglas todo? — La frase sonó claramente a reproche.— ¿Perdón?— ¡Todo para ti es tan fácil como decir una mentira tras otra, para salir de un apuro!Él pareció estudiar su rostro por un instante.— ¿Y qué esperabas que hiciera? ¿Qué te pasara la cuenta por uno punto seis millones de dólares? Aunque tuvieras el dinero, el jarrón ya no existe. No consigues a