Dante Dolía saber que Ava tenía tanto dentro de ella, y que tuviera miedo de mostrarlo. Pude ver la vergüenza en sus ojos, puse sentir sus ganas de salir corriendo para ocultarse y encerrarse para volver a construir esos muros que la rodean. Aunque tal vez pude dejarla ir, y terminar con esto, no me salía hacerlo. No la quería sola en su habitación pensando en todo lo malo, la queria en mis brazos y por eso mismo la rodeé con ellos. No sabía si era lo correcto, pero lo que si sabía es que preguntarle si estaba bien no iba a servir de nada. Ella no estaba bien, todo en ella estaba gritando que no estaba nada bien, sus temblores por el llanto me lo demostraban. Yo quería sanar todo lo que le hacía mal, quería alejarla de todo aquello que le provocaba el miedo, solo que no sabía cómo hacerlo. Si ella no me contaba, no podía entenderla. ¿Y podría culparla por no decirme lo que le pasaba? Ella era una niña jugando a ser mamá mientras sufría por motivos externos que al parecer provocad
Ava El mar estaba ahí mismo. Tan cerca, que si caminaba unos pocos metros, mis pies podrían tocarlo, el agua fría podría erizar mis vellos. El azul tan profundo se veía hermoso, y si supiera nadar, definitivamente estaría sumergiendo mi cuerpo ahí mismo. Así que como no sé nadar, solo camino al lado de Dante. -¿Por qué no vamos a comprar unos trajes de baño? - pregunta y yo lo miro, negando con la cabeza. -No es necesario, señor... -No me digas señor. Dime, Dante, por favor.- suspiro. Es que si le digo Dante, siento que no sé, me voy a obsesionar con estos días demasiado y después, cuando volvamos al mundo real, a la relación jefe-empleado, no me voy a sentir bien.- Ahí acabo de ver uno que te resaltaría las curvas.- arrugo el ceño y niego con la cabeza. -No quiero un traje de baño, yo estoy bien así.- no me parece necesario un traje de baño cuando no me gusta mostrar mi cuerpo, debido algunas cicatrices que todavia se ven bastante y que jamás van a desaparecer por mucha cremit
- ¿Cómo está todo por allá? - pregunto mientras recojo mis cosas. Provoca matar a Dante, porque él solo ofreció caminar en la playa, si me hubiese dicho que íbamos a entrar en ella, hubiese traigo un bolso grande para meter todo más cómodamente. - Excelente. De verdad. Todo está bajo control.- entrecierro los ojos ante su tono y detengo lo que estoy haciendo para cambiar la llamada a video. - ¿Qué pasó? - ella se muestra nerviosa y mira a todos lados. Está en el colegio, al menos eso me alivia. -Nada importante. De verdad - suspiro. -Jessie, no intentes mentirme porque sabes perfectamente que no vas a poder, así que suelta la sopa ahora.- le ordeno y ella inmediatamente cambia su postura, por lo que yo inmediatamente me preocupo, demasiado. Comienzo a temer por lo que sea que vaya a salir de su boca. Lo único que me consuela es que haya contestado la llamada y que esta en el instituto, no veo heridas por ningún lado y solo está nerviosa, no asustada. - Mamá volvió anoche.- suspir
AvaLa comida no termina de pasarme y tengo que tomar bastante agua, la cual me ofrece Dante para poder respirar nuevamente. Me imaginé tantas cosas saliendo de su boca, menos esa. No por un segundo me imaginé que el me ofreciera una de sus propiedades para mí vivir. Ni siquiera sé que pensar, solo se que no es adecuado para nada. - Yo no.- sigo tosiendo y niego con la cabeza.- Acepta. Es un buen lugar para tus hermanos y para ti. - niego con la cabeza nuevamente y trato de calmar mi tos tomando un poco más de agua.- No puedo costear un lugar así. Todo lo que describió suena caro.- rueda las ojos y come un pedazo de carne.- Le agradezco la oferta, pero no.- No estoy pidiendo que me pagues.- los miro unos segundos. Él no sabe que me está ofendiendo, que está demostrando la lastima como lo demuestra un millonario, ofreciéndote soluciones que no te piden pagar porque sabes que no tienes como hacerlo. Esto es una obra de caridad, la cual no necesito porque si sigo como voy, puedo alq
Ava Si. Ya sabía yo que tenía ganas de vomitar, y ahora tengo muchísimo más por lo que esa mujer acaba de decir, así, sin rodeos. Por la mirada sorprendida de Dante, y sus ojos entrecerrados, como tratando de hacer los cálculos, podría decir que había verdad en las palabras de esta mujer. ¿Dante iba a ser padre? Tengo que admitir, que si ellos dos tienen un hijo, sería un ser demasiado hermoso. Me imagino un niño rubio con los ojos plateados. Sería hermoso... Y aunque la noticia me causa dolor de estómago y ganas de vomitar, no puedo demostrarlo, porque solo soy su asistente y ella es su ex prometida. Hay mucho niveles de diferencia, así que solo doy otro trago de mi refresco y pruebo un pedazo de queso a la parrilla. - No puedes pensar que te voy a creer tan fácil.- los miro de reojo, pasando la mirada por ambas expresiones.- Después de todo, no eres mujer de un solo hombre - siento que aquí hay más de lo que cuentan. -Oh, querido. Lo que te estoy diciendo es la verdad, recuerda
DanteSi lo que dijo Margaret era cierto, mi vida acabada de dar un giro drástico de 180 grados. La situación era delicada, porque sibmis padres se enteraban de ese embarazo, me iban a pedir que me casará con ella de inmediato, porque un Visconti jamás deja a uno de los suyos de lado. Los pensamientos se arremolinan en mi cabeza, provocando que un ligero dolor se pose en ella. El día iba bien, realmente bien. Me sentía como un hombre normal disfrutando de un día de playa junto a una hermosa mujer que hacía estragos en mis pensamientos y emociones. Ava provocaba tantas cosas en mi, y justo ahora, me preocupaba, porque yo no era alguien que ella necesitara en este momento. Ella estaba en busca de una salida de los problemas, y yo solo le daría entrada a los míos.Está no es la primera vez que una mujer dice que va a tener un hijo mío, y sé que no será la última. Lo que me preocupa de Margaret es que las posibilidades de que sean ciertas son grandes. Recuerdo ese día, y no estoy seguro
AvaEl resto del día me la pasé encerrada en la habitación, haciendo mi trabajo de lejos y sin distracciones. Los errores que cometí, no podían volver a pasar, por mucho que me gustará Dante, tenía que mantenerme firme en muchas cosas aquí, y la primera es que no se podía interponer en mi trabajo.Durante años perfeccione el arte de ignorar ciertas cosas de mi vida, mucho problemas que Aunque los tuviera de frente, no dejaba que eso se interpusiera ante lo que realmente tenía de frente, que eran mis objetivos bien claro.El trabajo en el grupo Visconti fue lo mejor que me pudo pasar en estos tiempos donde ya no sabía que hacer con mi vida, fue un respiro de aire frente para mí y para mí cartera también. Este sueldo, me daba lata mantener mi familia y eso no lo podía olvidar.Así que decidí ignorar a Dante. Al señor Visconti, no lo podía ignorar, porque era mi jefe. Y si, estaba hablando de la misma persona, solo que Dante era el que me hacía caer en sus redes con facilidad. Era una si
AvaAprieto mi mano contra mí boca con tanta fuerza que llega un punto que no logro recordar porque lo estoy haciendo. ¿Era porque me estaba riendo o porque tenía ganas de vomitar? - ¿Quieres cerrar la boca? Eso no fue lo que pasó.- algo choca con fuerza contra la mesa y a mí se me sale uno mínimo sonido porque d ella nada me dieron muchas ganas de reír. Soy una espía, vine a escuchar todos sus secretos... Solo que, ¿De qué estaban hablando ellos? ¿Es algo importante para mi misión? Tengo que completar mi misión, Charlie confía en mí. - ¿Escuchaste algo? -Lo único que escuché fue el nombre de tu asistente salir de tu boca... Por cierto, ¿Dónde está ella? - ¿Yo soy la asistente? No, yo no soy una asistente, soy una espía. Me río en silencio y me pegó el dedo contra los labios mientras agarro la botella con delicadeza y me bebo un trago largo... Tengo que echarle gasolina al auto, porque sino no salgo corriendo de aquí.¿Por qué estoy aquí? Miro a mi alrededor y después evito otra ris