AvaAprieto mi mano contra mí boca con tanta fuerza que llega un punto que no logro recordar porque lo estoy haciendo. ¿Era porque me estaba riendo o porque tenía ganas de vomitar? - ¿Quieres cerrar la boca? Eso no fue lo que pasó.- algo choca con fuerza contra la mesa y a mí se me sale uno mínimo sonido porque d ella nada me dieron muchas ganas de reír. Soy una espía, vine a escuchar todos sus secretos... Solo que, ¿De qué estaban hablando ellos? ¿Es algo importante para mi misión? Tengo que completar mi misión, Charlie confía en mí. - ¿Escuchaste algo? -Lo único que escuché fue el nombre de tu asistente salir de tu boca... Por cierto, ¿Dónde está ella? - ¿Yo soy la asistente? No, yo no soy una asistente, soy una espía. Me río en silencio y me pegó el dedo contra los labios mientras agarro la botella con delicadeza y me bebo un trago largo... Tengo que echarle gasolina al auto, porque sino no salgo corriendo de aquí.¿Por qué estoy aquí? Miro a mi alrededor y después evito otra ris
La expresión de Ava era un poema. Cuando se dejaba llevar era una mujer muy expresiva y ayer, en sus despertadas de borracha, definitivamente se dejó llevar. Su lengua se soltó de manera impresionante, diciéndome cosas al azar, palabras que me dejaban pasando y que mientras ella más hablaba, más me daban entendimiento. Y aunque podría pedirle explicaciones de muchas cosas, preferí guardar silencio. No quería tocar puntos sensibles y que ella se volviera a sumergir en esa esfera de dolor y ansiedad. Ella no tenía que saber que yo sabía ciertas cosas de su vida, solo tenía que aceptar mi ayuda cuando se lo ofreciera, aunque tal vez no tenía que hacerlo, solo tenía que buscar la forma de que ella aceptara sin que supiera que la ayuda venía de mi. - ¿Yo realmente hice eso? - pregunta apenada y yo le sonrío, recordando como empezó a quitarse el albornoz, diciendo que ya estaba cansada de esperar, que realmente lo quería, conmigo. Que una mujer te diga eso es simplemente exquisito y dif
Ava-Señor, tenemos que ir a la reunión.- le digo y él se queda con el auto de alquiler justo afuera del enorme edificio con grandes ventanales. Estoy segura que la vista desde el piso de arriba debe ser impresionante, ya que se puede apreciar el parque perfectamente iluminado por las noches y el paseo histórico. - Todavía tenemos tiempo. Quiero que hables.- suspiro. Yo realmente no pude no decirle, no está en mi hacer este tipo de cosas. Me gustan las cosas correctas, quiero que cuando consiga ser alguien en esta vida, todo sea limpio, con mi consciencia tranquila. Si me lo tragaba, si no le decía, eso me iba a perseguir y no iba ni siquiera a dormir. Lo sabía.Yo solo había hecho algo imperdonable en mi vida. Y era lo único con lo que vivía sin sentir rencor, porque la mayor parte de mí, sabía que era lo correcto. Así que simplemente lo ignoraba, aunque si me preocupaba que algún día se supiera.- Ya le dije lo que necesitaba saber, señor.- agarro la tablet y el pone una mano sobre
Dante Quedarme con las ganas jamás ha sido una opción, y tener a Ava, a pocos centímetros de mi, dándome mirada de reojos y mordiéndose el labio, era algo que yo simplemente no podía ignorar, mucho menos cuando lo único que he querido hacer desde que la bese por última vez, es volverla a besar y está vez, no pude resistirme.Sus labios se movían contra los míos mientras mis manos la tomaban por las mejillas. De su garganta salian suaves sonidos que me calentaban al punto de querer hacerla mía aquí mismo. Todo mi cuerpo respondía a ella con facilidad, como si una parte de él quisiera que fuese ella la mujer con la que tener un futuro, lo cual era simplemente imposible. Escucho el sonido de las puertas abrirse y me separo rápidamente de ella para ver a las hermanas Johnson justo en frente. Ambas llevan sus ojos a Ava, sin baja la mirada y se concentra en su tablet, con su mano temblando ligeramente.-¿No que no? - pregunta Margaret con una sonrisa y Ava alza la mirada, para después ca
AvaYo no quiero aprender a bailar, pero ver a Dante, emocionado escogiendo la música, es simplemente cautivante, tanto que no puedo dejar de sonreír al verlo, ya que lleva como media hora tratando de escoger entre empezar por salsa o merengue. Yo realmente pensé que iba a iniciar con una de esas músicas lentas de vals. Aparentemente me equivoqué. Los nervios están activos y sé perfectamente que voy a pasar pena, porque yo jamás he logrado coordinar mis dos pies. Ellos hacen lo que quieran, y mi cuerpo definitivamente no es capaz de seguir ese movimiento de cadera que está haciendo Dante cuando pasa de música en música.Cualquiera ve a mi jefe y le sorprendería que fuera así, cuando usualmente tiene una cara de amargado, te mira sobre el hombro y te ignora cuando solo tratas de ser amable. Él es un idiota, eso jamás lo voy a negar, sin embargo, justo ahora, lo veo como alguien magnífico que se está esforzando para enseñarme algo.-Bien, creo que lo indicado es empezar con la salsa. V
DanteMe enfoco en la mirada de Ava fija en la de Hannah, solo un segundo hasta que reacciono y saco a Hannah a la fuerza. Ella se resiste y comienza a gritar, lo que provoca que entren Marco y Alba para ver lo que sucede. Hannah lanza rasguños así que evito sus manos lo mejor que puedo antes de simplemente sacarla de la habitación y cerrar con fuerza la puerta, cerrando con seguro y agarrando el teléfono del hotel para llamar a recepción y pedir seguridad para que la saquen de aquí.Está mujer no está bien de la cabeza, y eso solo me hace pensar que no solo Margaret está en peligro por posiblemente llevar a mi hija en su vientre, sino que Ava ahora también está en el punto de mira de un ser humano que debería estar encerrado en un centro psiquiatra. Yo personalmente hablé con su padre para internarla, que que incluso una vez tuvo el atrevimiento de invitarme a su casa para verla hacerse daño, solo porque el simple hecho, de que según ella, no podía soportar verme con otra mujer. Yo
AvaEl padre de Dante es un ser imponente, del tamaño de mi jefe, con una mirada un tanto malévola, lo que hace marcarlo de inmediato con una persona peligrosa. Su aire es pesado, como de esos que cuando llegan a un lugar, te bajan los ánimos y eso fue lo que hizo cuando se acercó a nosotros, sin contar que las mujeres junto a él encienden todavía más las vibras negativas y siento que todas van dirigidas hacia mí.Yo no me creo ni cerca el centro del mundo, pero los tres pares de ojos están puestos en mi y no se ven para nada amables. Se que Hannah tiene cierta razón, y Margaret... También. Ambas me vieron besando a Dante y Hannah me encontró en su baño. El único que no tiene razón es el señor Visconti, así que debo suponer que estás dos mujeres no han hablado muy bien de mí.- ¿Quien es tu compañera? - pregunta el señor, y aunque usualmente yo soy la que se presenta, está vez me quedo estática donde estoy. No soy capaz de mover ni un centímetro de mi ser, no siquiera puedo hablar.
AvaMiro a Hannah un segundo y después giro mi rostro para ver hacia otro lado. No tengo ganas de otra discusión ni de miradas por encima del hombro, que tratan de hacerme sentir menos. Me niego a esta mierda justo ahora.Ya no tengo ni humor ni paciencia.-No tengo porqué tener celos.- es lo único que respondo. Me conviene que ella olvide que me vio en el baño y que su mente deje de pensar que entre Dante y yo hay algo, porque justo ahora, estoy pensando muy seriamente que tengo que eliminar mis sentimientos por mi bien.- ¿Tan segura estás de lo suyo? - se acerca más a mí y yo me enfoco en sus ojos oscuros, los cuales están llenos de inseguridad. -No hay nada entre nosotros, se lo puedo asegurar. El señor Dante es solo mi jefe.- aunque no tengo ganas de seguir explicando lo mismo, en este momento es lo mejor que puedo hacer. - ¿Piensas que soy estúpida? - suspiro y puedo notar el talento que tengo para no perder el control. Soy un ser de paz y paciencia que no necesita explotar en