Ava Si. Ya sabía yo que tenía ganas de vomitar, y ahora tengo muchísimo más por lo que esa mujer acaba de decir, así, sin rodeos. Por la mirada sorprendida de Dante, y sus ojos entrecerrados, como tratando de hacer los cálculos, podría decir que había verdad en las palabras de esta mujer. ¿Dante iba a ser padre? Tengo que admitir, que si ellos dos tienen un hijo, sería un ser demasiado hermoso. Me imagino un niño rubio con los ojos plateados. Sería hermoso... Y aunque la noticia me causa dolor de estómago y ganas de vomitar, no puedo demostrarlo, porque solo soy su asistente y ella es su ex prometida. Hay mucho niveles de diferencia, así que solo doy otro trago de mi refresco y pruebo un pedazo de queso a la parrilla. - No puedes pensar que te voy a creer tan fácil.- los miro de reojo, pasando la mirada por ambas expresiones.- Después de todo, no eres mujer de un solo hombre - siento que aquí hay más de lo que cuentan. -Oh, querido. Lo que te estoy diciendo es la verdad, recuerda
DanteSi lo que dijo Margaret era cierto, mi vida acabada de dar un giro drástico de 180 grados. La situación era delicada, porque sibmis padres se enteraban de ese embarazo, me iban a pedir que me casará con ella de inmediato, porque un Visconti jamás deja a uno de los suyos de lado. Los pensamientos se arremolinan en mi cabeza, provocando que un ligero dolor se pose en ella. El día iba bien, realmente bien. Me sentía como un hombre normal disfrutando de un día de playa junto a una hermosa mujer que hacía estragos en mis pensamientos y emociones. Ava provocaba tantas cosas en mi, y justo ahora, me preocupaba, porque yo no era alguien que ella necesitara en este momento. Ella estaba en busca de una salida de los problemas, y yo solo le daría entrada a los míos.Está no es la primera vez que una mujer dice que va a tener un hijo mío, y sé que no será la última. Lo que me preocupa de Margaret es que las posibilidades de que sean ciertas son grandes. Recuerdo ese día, y no estoy seguro
AvaEl resto del día me la pasé encerrada en la habitación, haciendo mi trabajo de lejos y sin distracciones. Los errores que cometí, no podían volver a pasar, por mucho que me gustará Dante, tenía que mantenerme firme en muchas cosas aquí, y la primera es que no se podía interponer en mi trabajo.Durante años perfeccione el arte de ignorar ciertas cosas de mi vida, mucho problemas que Aunque los tuviera de frente, no dejaba que eso se interpusiera ante lo que realmente tenía de frente, que eran mis objetivos bien claro.El trabajo en el grupo Visconti fue lo mejor que me pudo pasar en estos tiempos donde ya no sabía que hacer con mi vida, fue un respiro de aire frente para mí y para mí cartera también. Este sueldo, me daba lata mantener mi familia y eso no lo podía olvidar.Así que decidí ignorar a Dante. Al señor Visconti, no lo podía ignorar, porque era mi jefe. Y si, estaba hablando de la misma persona, solo que Dante era el que me hacía caer en sus redes con facilidad. Era una si
AvaAprieto mi mano contra mí boca con tanta fuerza que llega un punto que no logro recordar porque lo estoy haciendo. ¿Era porque me estaba riendo o porque tenía ganas de vomitar? - ¿Quieres cerrar la boca? Eso no fue lo que pasó.- algo choca con fuerza contra la mesa y a mí se me sale uno mínimo sonido porque d ella nada me dieron muchas ganas de reír. Soy una espía, vine a escuchar todos sus secretos... Solo que, ¿De qué estaban hablando ellos? ¿Es algo importante para mi misión? Tengo que completar mi misión, Charlie confía en mí. - ¿Escuchaste algo? -Lo único que escuché fue el nombre de tu asistente salir de tu boca... Por cierto, ¿Dónde está ella? - ¿Yo soy la asistente? No, yo no soy una asistente, soy una espía. Me río en silencio y me pegó el dedo contra los labios mientras agarro la botella con delicadeza y me bebo un trago largo... Tengo que echarle gasolina al auto, porque sino no salgo corriendo de aquí.¿Por qué estoy aquí? Miro a mi alrededor y después evito otra ris
La expresión de Ava era un poema. Cuando se dejaba llevar era una mujer muy expresiva y ayer, en sus despertadas de borracha, definitivamente se dejó llevar. Su lengua se soltó de manera impresionante, diciéndome cosas al azar, palabras que me dejaban pasando y que mientras ella más hablaba, más me daban entendimiento. Y aunque podría pedirle explicaciones de muchas cosas, preferí guardar silencio. No quería tocar puntos sensibles y que ella se volviera a sumergir en esa esfera de dolor y ansiedad. Ella no tenía que saber que yo sabía ciertas cosas de su vida, solo tenía que aceptar mi ayuda cuando se lo ofreciera, aunque tal vez no tenía que hacerlo, solo tenía que buscar la forma de que ella aceptara sin que supiera que la ayuda venía de mi. - ¿Yo realmente hice eso? - pregunta apenada y yo le sonrío, recordando como empezó a quitarse el albornoz, diciendo que ya estaba cansada de esperar, que realmente lo quería, conmigo. Que una mujer te diga eso es simplemente exquisito y dif
Ava-Señor, tenemos que ir a la reunión.- le digo y él se queda con el auto de alquiler justo afuera del enorme edificio con grandes ventanales. Estoy segura que la vista desde el piso de arriba debe ser impresionante, ya que se puede apreciar el parque perfectamente iluminado por las noches y el paseo histórico. - Todavía tenemos tiempo. Quiero que hables.- suspiro. Yo realmente no pude no decirle, no está en mi hacer este tipo de cosas. Me gustan las cosas correctas, quiero que cuando consiga ser alguien en esta vida, todo sea limpio, con mi consciencia tranquila. Si me lo tragaba, si no le decía, eso me iba a perseguir y no iba ni siquiera a dormir. Lo sabía.Yo solo había hecho algo imperdonable en mi vida. Y era lo único con lo que vivía sin sentir rencor, porque la mayor parte de mí, sabía que era lo correcto. Así que simplemente lo ignoraba, aunque si me preocupaba que algún día se supiera.- Ya le dije lo que necesitaba saber, señor.- agarro la tablet y el pone una mano sobre
Dante Quedarme con las ganas jamás ha sido una opción, y tener a Ava, a pocos centímetros de mi, dándome mirada de reojos y mordiéndose el labio, era algo que yo simplemente no podía ignorar, mucho menos cuando lo único que he querido hacer desde que la bese por última vez, es volverla a besar y está vez, no pude resistirme.Sus labios se movían contra los míos mientras mis manos la tomaban por las mejillas. De su garganta salian suaves sonidos que me calentaban al punto de querer hacerla mía aquí mismo. Todo mi cuerpo respondía a ella con facilidad, como si una parte de él quisiera que fuese ella la mujer con la que tener un futuro, lo cual era simplemente imposible. Escucho el sonido de las puertas abrirse y me separo rápidamente de ella para ver a las hermanas Johnson justo en frente. Ambas llevan sus ojos a Ava, sin baja la mirada y se concentra en su tablet, con su mano temblando ligeramente.-¿No que no? - pregunta Margaret con una sonrisa y Ava alza la mirada, para después ca
AvaYo no quiero aprender a bailar, pero ver a Dante, emocionado escogiendo la música, es simplemente cautivante, tanto que no puedo dejar de sonreír al verlo, ya que lleva como media hora tratando de escoger entre empezar por salsa o merengue. Yo realmente pensé que iba a iniciar con una de esas músicas lentas de vals. Aparentemente me equivoqué. Los nervios están activos y sé perfectamente que voy a pasar pena, porque yo jamás he logrado coordinar mis dos pies. Ellos hacen lo que quieran, y mi cuerpo definitivamente no es capaz de seguir ese movimiento de cadera que está haciendo Dante cuando pasa de música en música.Cualquiera ve a mi jefe y le sorprendería que fuera así, cuando usualmente tiene una cara de amargado, te mira sobre el hombro y te ignora cuando solo tratas de ser amable. Él es un idiota, eso jamás lo voy a negar, sin embargo, justo ahora, lo veo como alguien magnífico que se está esforzando para enseñarme algo.-Bien, creo que lo indicado es empezar con la salsa. V