NARRADORA—. Si las cosas salen mal, no podemos ir los dos. William, ya sabes qué hacer, mañana el “Alondra” debe llegar a Henry como sea, no puede haber errores.—Pero Nathan, es una locura ir solo —William estaba preocupado. —No me pienso exponer, solo espiar. Debemos conocer a nuestro enemigo en el Concilio. Me voy o no alcanzaré a Logan —Nathan le dijo, palmeándole el hombro y colándose en la cabina. Enseguida, la camioneta se movió, incorporándose a la calle para atravesar las puertas de la manada. —Qué enredo, por la Diosa… —William se pellizcó el puente de la nariz. Al menos sus personas importantes estaban resguardadas y a salvo.*****Logan observaba el maletín de cuero a su lado.Estaba algo ansioso mientras iba en el asiento trasero del coche.Estos eran solo los planos, el barco estaba a resguardo en uno de los astilleros de la familia.Esperaba que de verdad Dean Marshall cumpliera con su palabra, le convenía, no entendía de embarcaciones, era imprescindible contar co
NARRADORAEl timbre seguía sonando en su oído, la llamada se había cortado por mala recepción.—¡Señor, un auto nos corta la retirada!Si le quedaban dudas de que esto era una trampa, al escuchar la advertencia de Arthur y mirar hacia atrás, vio los focos del coche que había salido de la nada.—¡Fabricio, tenemos que salir del cerco, métete por ese claro a la izquierda!En un segundo, las cosas se pusieron rápidas y furiosas.El chofer de Logan maniobró el timón, los neumáticos derraparon sobre la tierra, levantando una estela de polvo.—¡Síganlo! —Harold se dio cuenta de que ya su fachada había sido descubierta.Logan se alegraba de haber venido en un auto pequeño que avanzaba por el terreno despejado hasta meterse entre las separaciones de los árboles.¡BAM!La carrocería se estremecía cada vez que pasaban rozando las cortezas, y las ramas hacían chirridos agudos al pasar por los cristales, entorpeciendo la visión.Los focos apenas alumbraban el camino accidentado, el bamboleo viole
NARRADORAArthur no podía creer que tan rápido hubiesen dado con él, pero los hechos eran que un veloz depredador lo seguía, internándose en el bosque profundo.“¡No puedo cambiar, no voy a perder los planos, no hay tiempo!” discutía con su lobo, pensando en la posibilidad de refugiarse primero en un sitio seguro. Solo que cuando pensó en la solución, ya era muy tarde. “¡Idiota, lo tienes a tu espalda! ¡CAMBIA DE UNA MALDIT4 VEZ!” Su lobo le rugió, forzando con todo su salida.Si su humano inútil moría, él también lo haría. Se estaba transformando, un amasijo de humano y lobo, cuando el desgarro de dientes clavándose en sus músculos lo hizo rugir con una voz entre hombre y bestia.Logró transformarse en el suelo mientras luchaba bajo las garras de un enorme lobo que abría sus fauces feroces justo en su hocico, salpicando saliva rabiosa. En medio de la lucha de resistencia, del zarpazo que le atravesó el morro, dejando rastros de sangre sobre la tierna hierba, sus ojos de lobo mir
NARRADORA“Guarda tus energías, no luches, hazte más el débil y atacamos en cuanto intenten liberarnos.” Logan daba instrucciones a su lobo con el cerebro entumecido.Así lo hicieron.En cuanto la electricidad fue retirada de las fibras de la red y levantada, atacó al mismo hombre que lo había apresado, abriéndole una horrible herida en el estómago.— ¡AAAHHH!La lucha encarnizada se prendió en el claro, entre dos lobos y Xian, además del secretario y el hombre herido. Harold miraba al lobo rabioso, luchando por su vida con todas sus fuerzas. —¡Idiota! ¿¡No me dijiste que estaría débil!? —le gritó al hombre tirado a un lado con la mano en la barriga y desangrándose. Su error fue subestimar la fuerza de Xian. Harold vio que las cosas se estaban poniendo feas.Escuchaba a sus otros hombres acercarse. Se habían separado para cubrir más terreno y ahora se arrepentía.Sacó un arma que llevaba escondida dentro del saco y apuntó a la espalda de Xian, que peleaba valientemente contra esos
NARRADORASe preguntaba qué hubiese pasado, si no le guardara tanto odio a Fiona, si ella no hubiese conspirado para alejarlos, envenenándolos y convirtiéndolos en enemigos.Si él y Nathan se hubieran podido apoyar de verdad como una verdadera familia.A veces, cuando lo veía con William, esa complicidad desde niños, sentía celos en su interior.No tenía derecho a poseer un hermano como Nathan, no tenía derecho a nada…¡BAM! ¡BAM! ¡BAM!La lluvia de balas cayó sobre ellos, surcando los cielos, suspendidos en la nada, era imposible esquivar el peligro.Cuando las patas delanteras de Blaze estaban besando la tierra, casi raspando en el borde, el peso en su espalda cedió repentinamente.Por el impulso, cayó rodando varios metros, levantando una capa de polvo, algo aturdido, pero eso no impidió que enseguida notara una ausencia."¡LOGAN!" "¡XIAN!"Nathan y Blaze gritaron al unísono, viendo los ojos llenos de dolor y remordimientos en el borde, aferrándose desesperado con los codos, ras
NARRADORAEse hombre, el que casi le dispara a Logan, Nathan lo había reconocido, era el secretario principal del Concilio, un alto cargo.¿Quién más estaba involucrado en esto? ¿El actual Anciano Mayor en funciones?Con más razón debía asegurarse de que Henry probara su valor y fuera elegido como el líder, en sustitución de su abuelo, o estaban todos muertos.*****Mientras tanto, en la carnicería que habían dejado atrás, lamentablemente no todos los cerdos habían sido sacrificados.—Señor, no se esfuerce, tómelo con calma, está malherido…—¡¿Cómo quieres… que lo tome con calma, inútil… aaggrr?! —Harold se agarraba el brazo cubierto por un vendaje improvisado, casi arrancado por el feroz mordisco.Su frente perlada en sudor del dolor, siendo asistido aún sobre la hierba del bosque.A punto de desangrarse por las heridas, se salvó por poco, cuando llegaron sus hombres y uno se quedó a alimentarlo con su sangre.Casi no la cuenta y todo por culpa de ese maldito Alfa. Lo peor es que lo
NARRADORAFiona no se podía creer cuando fue sacada de su habitación brutalmente por los guerreros del Concilio.Pero menos cuando vio al hombre que orquestaba toda esta detención en su contra.—Dime dónde está tu hijo y el barco —Harold le preguntó cuando se encerraron solos en el despacho del Alfa.Fiona, amarrada y de rodillas sobre la alfombra, lo miraba con odio.Él hablaba entre dientes, rabioso del dolor intenso, aguantado, sudando a raudales y resistiendo a duras penas.Todo por culpa del hijo de esta arpía.La mordaza de Fiona fue retirada a la fuerza, pero lo único que hizo fue escupirlo y gritarle atrocidades.Este malnacido traidor. No le diría nada de Nathan.—¡¿Cómo pudiste delatarme después de llenarte los bolsillos con mi magia…?!¡PAF!La bofetada de revés la arrojó sobre la alfombra, y un hilo de sangre bajaba de su labio partido.El odio florecía en las venas de Fiona Langford, y mientras más indignación sentía, más tóxica se volvía la magia en su sangre.—Llama a t
NARRADORASería fácil quitársela de encima, pero Fiona le acertó un golpe, justo en las costillas que Nathan casi le había fracturado.—¡Aaagggrr, maldit4 desgraciada! — lucharon encarnizadamente.El lobo del secretario iba a salir a desgarrarla, pero solo bastó que las manos de Fiona se aferraran a sus sienes.Harold miró hacia arriba con algo de terror en sus ojos.Vio una luz brillando desde las manos de la lupina y, lo que era peor, lágrimas, lágrimas cayendo de las pupilas lobunas encima de su rostro.Fiona siempre le daba el producto final en una botellita, un líquido raro que era la toxina para manipular las mentes y los lobos interiores.En dosis elevadas podía enloquecer a cualquiera.Todo una bendición mortal que ahora ella usaba contra él.Gritando y ambos rugiendo, Harold perdía la batalla y la conexión con su lobo era casi nula.Fiona estaba sobrecargando su poder.Movilizaba la magia a sus manos para aturdir la mente del enemigo y lágrimas caían sin cesar de sus ojos.Es