Preparó una sopa, fideos con huevo e incluso hizo un postre.Cuando terminó, la empleada le ayudó a llevar todo a la mesa del comedor.Mateo acababa de bajar las escaleras y Lucía lo llamó:—Ven a desayunar.En ese momento, la luz del sol caía sobre Lucía, como si la rodeara con un hermoso borde dorado.Mateo pensó que esto era agradable, como si hubieran vuelto al principio.Pero era solo temporal.Porque después del desayuno, irían al registro civil para hacer la cita.Mateo no tenía muchas ganas de desayunar, pero no podía evitarlo.Lucía cocinaba muy bien; sus platos eran deliciosos y saludables.Después de desayunar, salieron juntos.Mateo no llamó al chofer ni a Javier. Condujo él mismo, con Lucía en el asiento del copiloto, tal como el día en que se habían casado.Aunque ese día el clima no había sido tan bueno como hoy.En la oficina del registro civil, no había mucha gente en la ventanilla de matrimonios, pero en la de divorcios había que hacer cola para conseguir cita.Espera
Lucía no estaba contenta. Pero no tenía opciones.—Sí, estoy muy contenta —mintió Lucía.Mateo ya había percibido todo:—¿Entonces tu supuesto mejor método es buscar un abogado?Lucía no lo negó.Tras un momento de silencio, le dijo a Mateo:—Señor Rodríguez, no vamos en la misma dirección.Ella necesitaba buscar un abogado.Mateo, que había descifrado sus intenciones, difícilmente la llevaría.—Hay muchos asuntos pendientes en Grupo Rodríguez —respondió con indiferencia.—Oh.Lucía no dijo nada más.Llegaron a las oficinas del Grupo Financiero Rodríguez, uno dirigiéndose a la oficina de gerencia general, presidencial, y la otra a su propio puesto.Regina vio a Lucía y se sorprendió:—Lucía, pensé que ya no vendrías.La voz de Regina captó la atención de Lucía.Regina lucía muy profesional con su traje de oficina.Especialmente con la aprobación de Mateo.Como Lucía la había contratado precisamente para reemplazarla, era normal que Regina dijera algo así, pero ¿por qué le resultaba tan
—Ve al hotel a recibir a la gente de Grupo Horizonte —dijo Mateo sin levantar la mirada—. Luego prepara el lugar para el almuerzo de hoy y asegúrate de que todo esté organizado en el club para esta noche.—Como mande usted, señor.Lucía no podía rechazar las órdenes de Mateo.Después de anotar la dirección del hotel, se dirigió al estacionamiento subterráneo para tomar el auto.Justo cuando abría la puerta, una mano súbitamente agarró su muñeca, sobresaltándola.Al instante siguiente, escuchó la voz de Regina:—Lucía, tú me contrataste. ¿No conoces mi carácter? Lo que te pregunté no tenía ninguna intención oculta, solo quería sinceramente pedirte consejo. ¿Podrías interceder por mí ante el señor Rodríguez?Regina no quería ser despedida así.Había estado esperando en el estacionamiento, y había decidido que sin importar a quién encontrara —Lucía, Javier o Mateo— adoptaría una actitud humilde y les rogaría que la dejaran quedarse.Lucía no sentía mucha compasión en ese momento:—El seño
Al decir esto, Tania le dio la espalda a Lucía.Al no poder recibir a la responsable de Grupo Horizonte, Lucía informó con sinceridad a Mateo:—La contraparte exige que vengas personalmente. Se quejan de que cambiamos de personal con demasiada frecuencia.Lucía no añadió comentarios innecesarios.Si Mateo quería mantener esta colaboración, tendría que ir él mismo.Si no le interesaba, podía fingir que no había escuchado nada.Y ella, por su parte, podría aprovechar la oportunidad para buscar un abogado.Inesperadamente, Mateo ordenó:—Regresa.Dos palabras pronunciadas con voz ronca y seria; Mateo estaba siendo enfático, no bromeaba.—Entendido.Lucía no dijo más.Cuando volvió ante Mateo, él ya no estaba frente a la computadora. Se encontraba de pie ante el gran ventanal, con un cigarrillo entre los dedos de su mano derecha.Lucía mantuvo una actitud estrictamente profesional:—¿Hay algo más que necesites que haga?Mateo exhaló una bocanada de humo.Entre el humo gris y la niebla blan
El hombre vestido con elegante traje ejecutivo, sentado frente a su computadora, le preguntó: —Señora, como ya ha mencionado, ha hecho su cita en el registro civil. Solo necesita esperar pacientemente. Solo podemos seguir el procedimiento legal si su cónyuge no desea divorciarse.—Deseo que sea lo más rápido posible —respondió Lucía con expresión seria.—¿Cuánto dinero necesitaría para ayudarme a obtener el divorcio? —preguntó Lucía ansiosamente. Dos meses era un plazo que no podía permitirse.El hombre observó claramente su reacción: —¿Por qué tanta prisa por divorciarse? ¿Su pareja se niega o acaso ha sido infiel y tiene a alguien más?—No he sido infiel —negó Lucía—. Tenemos un matrimonio por contrato y él ama a otra persona. Nuestro matrimonio es secreto y estoy cansada de esta relación sin sentimientos. No tenemos bienes que dividir ni hijos, solo necesito urgentemente comenzar una nueva vida."Matrimonio secreto". Esta frase captó inmediatamente la atención de él. Solo las famili
Lucía estaba en una feria de empleo. Al haber etiquetado su stand como Grupo Rodríguez, muchas personas se acercaron a dejar sus currículums en la feria de empleo.Lucía los organizó meticulosamente y los envió a Mateo, pero no recibió ninguna respuesta.Entre tantos currículums, Mateo no había aprobado ni uno solo.Estaba claro que le estaba poniendo obstáculos, no quería dejarla ir.Lucía sentía un cansancio que le atravesaba todo el cuerpo.Tomó una decisión.Permanecería allí una hora más para recoger algunos currículums adicionales.Si Mateo seguía sin aprobar ninguno, lo dejaría por imposible.Hacía mucho bochorno, un calor bien abrasante, así que salió a comprarse una botella de agua.Al regresar, bajo el intenso sol, comenzó a sentirse mareada.Inmediatamente decidió detenerse.Se sentó en el borde de un parterre para recuperar el aliento.—¿Lucía?Una voz masculina, más algo insegura, llegó a sus oídos.Instintivamente miró en esa dirección y vio a Nicolás, con un elegante tra
Lucía estuvo completamente de acuerdo con su comentario:—Tienes razón. Con el tiempo, uno superará el sentimiento. Ahora lo siento especialmente.Nicolás no supo cómo responder.Básicamente, ella estaba diciendo que había superado sus sentimientos.Nicolás se sumió en sus pensamientos. Después de tantos años enamorada de Mateo, la pregunta del millón era si ¿realmente lo había superado?Años atrás, él había regresado una vez.Preocupado por Lucía, la había buscado.Ella estaba en la preparatoria entonces, y él se escondió detrás de un árbol para observarla.Solo quería asegurarse de que estuviera bien.Pero vio a Lucía sonriendo mientras miraba a Mateo a lo lejos.En aquel momento pensó que era natural que Lucía se enamorara de alguien así.Mateo era popular en la escuela, guapo, inteligente, objeto de admiración de muchas chicas.Mientras que él era obeso entonces, sin el valor de mostrarse.Contempló a Lucía, la chica que había amado durante tantos años.Solo deseaba que fuera feliz
El amanecer en aquel lujoso hotel traía consigo el caos de la noche anterior.Lucía Díaz despertó con cada músculo de su cuerpo protestando. Se masajeó un poco las sienes, intentando así reincorporarse, cuando su mirada se posó en la imponente figura que se encontraba justo a su lado. Un hermoso rostro, marcado con facciones muy finas y ojos que, aun cerrados, prometían una inmensa profundidad. Mateo Rodríguez seguía sumido por completo en un sueño profundo, ajeno al mundo.Al levantarse, las sábanas se deslizaron por su piel, revelando así uno de sus hombros salpicados de recuerdos de aquella noche. La visión de las manchas carmesí en la cama le revolvió al instante el estómago. El reloj marcaba la cuenta regresiva empezaba a correr para su jornada laboral. Con movimientos mecánicos, rescató su traje del suelo, descartando así las medias echas jirones y poniéndolas a un lado, antes de calzarse los tacones.De repente, alguien llamó a la puerta.Ya transformada en una talentosa e efici