APARTAMENTO DE EVALUNA. —¡Dios! No sé si pueda con más, tantas cosas en tan poco tiempo. No sé si con miles de pensamientos que tengo en mi cabeza pueda dormir, pero tengo que intentarlo, mañana es la apertura del congreso y tengo que estar, no puedo dejar solo a mi amigo, mañana veré nuevamente a Maicor, después de tantos años me sale con esto, Dios envíame una señal, ahora más que nunca necesito de tu orientación. Me llegó un mensaje por Whatsapp, número desconocido, que no sea Gael, ya sería el colmo, no lo quiero abrir, pero tengo que hacerlo, puede ser algo importante. *Buenas noches Evaluna, soy Maicor, perdona la hora, pero se me olvidó darte mi número, es este, grábalo por favor, el tuyo se lo pedí a tu gran amigo, disculpa el abuso, pero necesitaba escribirte, nos vemos mañana, buenas noches. No le voy a responder el mensaje, si lo hago puede creer que le estoy dando pie para continuar con la conversación escrita y por ahora no quiero hablar má
SĀO PAULO. —¿Hermana por dónde vienes? —Ya estoy entrando al hotel, no te preocupes ya estoy contigo y deja los nervios todo va a salir bien. —Gracias a Dios que ya estás aquí, necesito que me des un abrazo para que me recargues de energía. —Ya casi llego, estoy entrando al salón de conferencia. —Okey, ya te vi, como siempre estás preciosa, llamando la atención por donde pasas. —Hola Evaluna, gracias por venir, ven dame mi abrazo, ahora te voy a presentar a todos esos hombres que te están devorando con la mirada. Édgar Miguel me toma del brazo y me lleva hasta donde están todos los invitados especiales, los exponentes del congreso, por supuesto entre estos está Maicor. —Estimados doctores les presento a mi amiga, más que una amiga, es mi hermana, la doctora Evaluna Oliveira. —Mucho gusto doctora, -el primero en brindarme su mano fue un doctor muy atractivo que viene de Londres- es un placer conocerla. Así se fueron presentando un
CUBARÁ: Los italianos están aquí, les gustó mucho la construcción del hospital, llegaron dos y por supuesto Walter, él no podía faltar, pero se llevó la gran sorpresa Evaluna no está en el pueblo, así que tuvo que reunirse conmigo aunque no lo quisiera, para mí tampoco es agradable esta conversación. Llegaron en una embarcación, los italianos querían hacer la travesía por el río. Quién me preocupa es Julia, inmediatamente que llegaron se presentó como mi novia, cosa que alarmó a Walter. No dudó en hacerme el comentario. —Arquitecto como si se le llenó el patio de agua, como dicen en el país vecino. —Doctor Walter vamos a aclarar algo, en realidad no tengo porque hacerlo, pero no quiero que haya dudas con respecto a mis sentimientos por Evaluna, me considero un hombre respetuoso de los sentimientos, sobre todo si se trata de la mujer que amo, no me gustan los engaños, mucho menos las mentiras, por eso le voy a aclarar que esa mujer que usted ac
CUBARÁ. Toco la puerta de la vivienda de la anciana y me recibe la mujer que vive con ella y que está a su cuidado. —Buenas tardes. —Buenas tardes ingeniero, pase adelante, Madre lo está esperando. Allí está sentada en su poltrona de madera hecha por los hombres del pueblo, es una silla muy parecida a un trono en cuyo respaldo tiene tallado al sol y la luna. La anciana está rodeada por cojines floreados y sus hombros están cubiertos por una manta tejida de muchos colores, en verdad parece una reina con su pelo largo canoso y su cara llena de arrugas que encierran la sabiduría y el trabajo de muchos años. —Buenas tardes Madre, -me acerco, me arrodillo y le doy un beso en la mano, ella inclina su rostro y me da un beso en la frente. —Buenas tardes hijo, toma asiento por favor. Me siento en una silla frente a ella, no puedo negar que estoy sumamente nervioso, la anciana me mira y siento como si desvistiera mi alma, mi corazón frente a ella es
CUBARÁ. Mi conversación con la anciana, resultó ser refrescante, de allí he salido aliviado, ahora más que nunca estoy dispuesto a luchar por el amor de Evaluna, pero tengo que saber con exactitud dónde está y ya sé quién me puede dar esa información. Voy a buscar a Naran, ella tiene que saber dónde está Evaluna. —Hey muchacho, ¿me puedes decir dónde está Naran? —La ví en la cocina. —Gracias. COCINA. —Buenas tardes. —Ingeniero que bueno verlo por aquí, ¿Quiere que le prepare un cafecito? —Si claro, -aprendí, bueno en realidad me lo enseñó Evaluna, que a las mujeres del pueblo no podemos decirles que no, sobre todo a las de la cocina- me gustaría tomarme un café. Hola Naran, te andaba buscando, necesito hablar contigo. —Dígame arquitecto, ¿necesita algún medicamento? —No, por favor quiero que me hagas un favor. —Usted dirá. —Por favor, no me lo niegues, dime, ¿dónde exactamente está Evaluna? —No lo sé.
CENTRO DE SĀO PAULO. —Mi papá me aconseja que espere, pero no sé si pueda hacerlo, entre nosotros existieron lazos muy fuertes, a pesar del poco tiempo que hemos estado juntos, me atrevo a asegurar que han ocurrido cosas que jamás había experimentado, que han estremecido mi alma, cosas que han tocado muy dentro de mí. Con Juan Carlos he vivido momentos únicos, delante de él he desnudado mi cuerpo y mi alma sin tabú, por eso me duele tanto su mentira, su engaño. Me siento vacía, como si una parte de mí se hubiese ido con él. Pero, tengo que seguir adelante, así me esté muriendo por dentro, me levanto y sigo avanzando. —Evaluna, Evaluna. —Hola Maicor, disculpa no te escuché. —Ya me di cuenta, estabas tan abstraída en tus pensamientos que no me escuchabas, tuve que gritarte. Ya veo que estabas de compras. —Si, en eso estaba, pero ya compré lo que necesitaba. —Que bien, eso significa que podemos sentarnos a tomar un café. ¿Por q
SĀO PAULO. —Evaluna amiga estás bellísima, por allí anda tu galán, ya me preguntó por ti, de seguro piensa que decidiste no venir. —Yo le dije que si venía, aquí entre nosotros no tanto por él sino por ti. —Ja,ja,ja,ja, siempre de mala. —Ven te acompaño al salón, toma mi brazo, me gusta presumirte, para darles envidia. —Ja,ja,ja,ja, ¿quién es el malo ahora? —Tú sabes que me encanta ser malo. Édgar Miguel me toma del brazo y así caminamos por el centro del salón, de inmediato Maicor nos ve y se dirige a nosotros. —Evaluna como siempre acaparando las miradas por donde pasa, Édgar te cuento que está mujer me hizo pasar mucha molestia, siempre que llegaba a algún sitio, todos los muchachos se volteaban a mirarla y yo me mordía los labios de los celos, ella para hacerme rabiar le sonreía a todos, te informo que era muy coqueta. —Doctor, no era muy coqueta, es coqueta aún mantenie esa sonrisa y esa mirada pícara, con la diferencia que yo no
BRASIL: SÃO PAULO. Vaya sorpresa que le quiero dar a Gael, él no me espera hoy, pero decidí venirme un poco antes de lo previsto, aún tengo mucho trabajo por hacer, pero se acerca la fecha de la boda y esto también necesita mi atención, aún tengo tantas cosas que comprar, no quise llamarlo para avisarle de mi llegada, mejor le doy la sorpresa, sé que le va agradar verme. —Aló mamá. —Evaluna, ¿vas a ver a Gael? —si, voy para su oficina. —Llegaste tan de sorpresa que no me ha dado tiempo de hablar contigo, ya sé que hoy es imposible hacerlo, lo más seguro es que esta noche te quedas con tu prometido, pero mañana no pueden faltar a un almuerzo acá en la casa, dile a tu novio que deje a un lado sus negocios y venga un rato a compartir con nosotros, además tenemos un invitado. —Está bien, lo voy a convencer para que esté conmigo en el almuerzo. —Hasta luego hija, me saludas a mi yerno. —Hasta luego mamá. Sólo faltan tres meses para mí boda