MANAOS: RESTAURANTE. Noto cierto nerviosismo en Evaluna, pero como toda una dama inteligente, coloca su mano sobre la mía que la tengo posada en su hombro, me mira con esos ojos que me hipnotizan y le dice a todos. —Señores él es el arquitecto Juan Carlos Huerta, está encargado de la construcción del hospital. Uno de los italianos, se levanta de inmediato para extenderme la mano, seguido de inmediato por los otros. —Mucho gusto arquitecto. Walter me cede su asiento, me entrega su mano para saludarme. —Arquitecto, es un placer conocerlo, la doctora Evaluna ya me había hablado de usted, pero no me imaginé que fuera tan joven, espero que su juventud no sea impedimento para ejercer bien su trabajo. —De eso puede estar completamente seguro, al igual que Evaluna, -no la llamé por su título, si no por su nombre de pila, eso lo hice con toda intención- que también es muy joven, ejercemos perfectamente nuestro trabajo. —Puede sentarse por favor, es
MANAOS: HOTEL.Llegamos al hotel, me dirijo a la pequeña cocina que tiene la habitación, hago café, todo esto bajo la supervisión de Juan Carlos que no deja de observarme. —Juan Carlos, ¿quieres café? —Sí por favor, con poca azúcar. —Correcto, esto te ayudará a bajar el nivel de alcohol. Le llevo la taza de café, toma mi mano y me hace señas que me siente a su lado. —Ven siéntate aquí, vamos a tomarnos el café. Toma un sorbo de café sin dejar de mirarme, ya me está poniendo nerviosa, hay algo más detrás de esa mirada. —¿Cuándo me vas a decir lo que pasó con Walter? ¿Me vas a contar lo qué pasó cuando fuiste al baño? —¿De qué hablas? —Amor yo no soy estúpido, sólo estoy esperando que tú me lo cuentes. —Entre nosotros no pasó nada. —Evaluna, está bien, si no me quieres contar, está bien, no te voy a obligar, pero por razones obvias sé que ese hombre está enamorado de ti. Me levanto de la cama, empiezo a quitarme la ropa,
MANAOS: HOTEL. —Mi amor despierta, tenemos que irnos. —Aún es muy temprano, amor te quiero proponer algo. —Dime. —Ayer en el bar del hotel me encontré con un amigo, estuvimos conversando por un buen rato. —Por eso llegaste tarde a la reunión. —Sí por eso llegué tarde, pero no todo es malo, te tengo una buena noticia. Mi amigo es periodista y quiere hacer un reportaje de Cubará sobre la construcción del hospital y de todos los proyectos que tienes para el beneficio del pueblo, quiere entrevistarte. —¿Ahora? ¿Aquí en Manaos? —No, aquí en Manaos no, él quiere ir a Cubará. —¿Cuándo piensa visitarnos? —De eso no hablamos, me di cuenta que ya era tarde y me tuve que despedir sin terminar nuestra conversación, pero él quiere invitarnos a su casa, está casado con una joven de este país, creo que deberíamos aceptar su invitación, vamos a aprovechar que estamos aquí, así te pones de acuerdo con él para la entrevista. —La verdad es q
MANAOS: CASA DEL PERIODISTA. —Evaluna por lo que me has contado, puedo imaginar que tú situación es un poco difícil, debe ser horrible encontrar al hombre que uno ama, con quien piensa casarse, teniendo relaciones con otra mujer, pero amiga tú tienes que aceptar que esa relación ya terminó a menos que dentro de ti aún conserves la esperanza de volver con tu ex, si es así es bueno que hables claro con Juan Carlos antes que él se enamore más de ti. —Paola yo estoy completamente segura de que no quiero volver con Gael. —Sí es así, entonces porque no te abres con Juan Carlos, habla de tus dudas, no te puedes callar dejando que el tiempo pase, tienen que sentarse y hablar con la verdad, en una relación no puede haber secretos, pero siempre van a existir, aunque no queramos las dudas, resolvemos unas y de pronto aparecen otras, eso siempre va a pasar porque no existe la pareja perfecta, pero eso no te puede frenar, aunque tengas miedo tienes que intentarlo. Atrévete
CUBARÁ. Ya estamos llegando a Cubará, Evaluna la mayor parte del trayecto por el río la pasó durmiendo, colocó su cabeza en mis piernas y así se quedó dormida, la verdad es que la noche anterior fue de locura, muy poco dormimos, ahora con el silencio del viaje, sólo escuchando el silbido de los pájaros, el leve sonido de las aguas del río mezclado con el motor de la lancha, todo eso invita a descansar en los brazos de Morfeo. El silencio es interrumpido por Yasú. —Ingeniero ya estamos llegando. —Sí, ya estoy viendo a los muchachos que nos van a ayudar a bajar las cosas, voy a despertar a Evaluna. —Amor, despierta ya llegamos. Poco a poco va entreabriendo sus ojos tan hermosos. —¿Ya llegamos, tan rápido? —Te pareció rápido porque venías dormida, mira allí está tu amiga Naran, te está esperando. Al llegar los hombres del pueblo nos ayudaron a bajar las cosas que habíamos comprado en Manaos, como siempre Evaluna no pierde oportunidad par
CUBARÁ. No sé cuando me quedé dormido, me despierta las voces de las mujeres de la cocina, son las primeras en levantarse para preparar café para los trabajadores. Con mucha tristeza me doy cuenta que estoy solo, Evaluna no se presentó en toda la noche, seguramente durmió en el consultorio, necesito hablar con ella, tengo que explicarle la presencia de Julia en el pueblo, con mucha rapidez me levanto del chinchorro y me dirijo al consultorio. —Ingeniero, ingeniero, -es una de las mujeres de la cocina- ¿quiere tomarse un cafecito? —Si me gustaría, pero primero voy a buscar a la doctora en su consultorio. —Ingeniero, la doctorcita no está en su consultorio. —¿Cómo qué no está?, ¿para dónde salió tan temprano? —Se fue a Manaos, se llevó su maleta, creo que no va a regresar por un buen tiempo. —¿Con quién se fue? —Sola. Me quedé clavado en la tierra, siento que el mundo se me viene encima, me dan ganas de salir corriendo por todo el
SĀO PAULO. —Ya estoy aquí, pero esta vez no me voy a quedar en la casa de mis padres, no quiero hablar con nadie, mucho menos verle la cara de satisfacción a mi mamá cuando sepa que me vine de Cubará. Juan Carlos mi amor no tienes idea como me duele esto, este dolor es más profundo que cuando ví a Gael con su asistente. Pero está bien, esto me pasa por necia, yo debí seguir con lo que tanto me aconsejaron que investigara sobre su vida, así no me hubiese llenado de sorpresas. Édgar Miguel, ¡Dios! Tengo que llamarlo, necesito hablar, botar toda esta rabia que tengo por dentro. Está repicando y nada que responde. Después de varios repique escucho su voz —Evaluna, amiga estás de nuevo en Manaos. —No, Édgar estoy aquí. — ¿Aquí dónde? —En Sāo Paulo. —¿Qué? —Estoy en mi apartamento, no quise llegar a mi casa. —¿Qué te pasa? Estás llorando. ¿Por qué? —Mi hermano, otra vez, me lo volvieron hacer. —¿Qué te hiciero
SĀO PAULO: BAR RESTAURANTE. —Amiga, perdona que ayer no pude ir a tu apartamento, este congreso me tiene loco, gracias a Dios ya mañana comenzamos, me alegro mucho que estés aquí, así me ayudas a liberar el estrés. —Yo también estoy contenta de ayudarte en algo, eso me distrae. —Dime, ¿qué quieres tomar?, necesitamos tomar algo fuerte que nos relaje. —Yo quiero un whisky sólo con hielo. —Entonces serán dos. El mesero se acerca y a los pocos minutos ya tenemos los vasos de whisky en la mesa. —Cuéntame, ¿cómo te sientes? —Pésima, me siento como si algo se hubiese salido de mi cuerpo, me siento vacía, cuando encontré a Gael con la asistente, sentí una rabia inmensa, me sentí atropellada, pero con Juan Carlos es diferente, siento un dolor inmenso aquí en el pecho que no se me quita, me siento como si algo me faltara, incompleta. —¿Sabes porqué te sientes así? Porque lo amas, ahora sí estás enamorada. Lo de Gael, sólo fue un compromi