La mañana llegó demasiado pronto, pero el campamento ya estaba en movimiento. Samer estaba de pie frente a un mapa en la mesa de operaciones, rodeado por Khaled y otros líderes de la resistencia. Agatha, desde un rincón, observaba cómo todos discutían en voz baja sobre el siguiente paso.—Si Rashid está diciendo la verdad —comentó Khaled, señalando una ubicación en el mapa—, Adil podría ser la pieza clave para desmantelar esta red.—Es un gran "si" —respondió Samer, cruzando los brazos—. No podemos olvidar quién es Rashid y de lo que es capaz.Agatha se acercó, su presencia captando la atención del grupo.—Pero tampoco podemos ignorar la posibilidad de que tenga razón. Si hay alguien más manipulando esta guerra desde las sombras, necesitamos exponerlo.Samer asintió, aunque su expresión seguía siendo de duda.—¿Y cómo planeas hacerlo? —preguntó uno de los líderes, un hombre mayor de cabello grisáceo—. Llegar a Adil no será fácil, y no sabemos cuánto tiempo más tendremos antes de que O
En Al-Sharif, el grupo liderado por Samer llegó al punto designado por Rashid. El lugar era un mercado bullicioso, lleno de comerciantes, compradores y niños que corrían entre los puestos. Pero bajo la aparente normalidad, Samer sentía algo extraño, como si el aire estuviera cargado de peligro.—¿Dónde está tu contacto? —preguntó Samer, sin apartar la vista de Rashid.Rashid observó a su alrededor con calma, como si estuviera evaluando cada detalle.—Llegará pronto. Estos encuentros no suelen ser puntuales.Samer gruñó en respuesta, mientras Khaled se mantenía cerca, sus ojos atentos a cualquier movimiento sospechoso.—No me gusta esto —murmuró Khaled, su mano descansando cerca de su arma—. Hay demasiada gente, demasiadas variables.—Lo sé —respondió Samer en voz baja—. Pero si esto nos lleva a Adil, vale la pena el riesgo.Mientras tanto, Agatha, en el campamento, intentaba desesperadamente comunicarse con el equipo de Samer. Los operadores trabajaban frenéticamente, pero la señal es
Los túneles bajo Al-Sharif eran oscuros y claustrofóbicos, con un aire viciado que hacía difícil respirar. Las antorchas improvisadas apenas iluminaban el camino, proyectando sombras que parecían moverse con vida propia.—Esto es peor de lo que esperaba —murmuró Khaled, observando las paredes húmedas a su alrededor.—Céntrate —le respondió Samer, que lideraba al grupo con pasos firmes—. No estamos fuera de peligro.Rashid, que caminaba unos metros más adelante, intentaba mantener la calma. El miedo era evidente en su rostro mientras lanzaba miradas rápidas a su alrededor, como si esperara que algo saliera de las sombras para atraparlos.—¿Estás seguro de que estos túneles nos llevarán a un lugar seguro? —preguntó Khaled, mirando a Rashid con desconfianza.—Sí... bueno, casi seguro —respondió Rashid, tragando saliva—. Estos túneles fueron usados hace décadas para contrabando. Deben llevarnos fuera del mercado.Samer apretó los dientes, pero no dijo nada. La tensión en su cuerpo hablaba
El aire cálido del desierto golpeó el rostro de Samer mientras el grupo se apresuraba a dejar atrás la salida de los túneles. La adrenalina que los había mantenido alerta seguía bombeando, pero sabían que el peligro no había pasado.—No bajen la guardia —ordenó Samer, ajustando su arma y mirando a Khaled y Rashid.El paisaje árido que los rodeaba era engañosamente tranquilo. Podían ver a lo lejos los contornos de algunos edificios abandonados, posibles refugios temporales. Pero cada paso les recordaba que Omar no dejaría escapar a su objetivo tan fácilmente.—¿Dónde estamos exactamente? —preguntó Khaled, jadeando ligeramente por el esfuerzo.—Al este del mercado —respondió Rashid, mirando nerviosamente a su alrededor—. Esta zona solía ser una ruta de caravanas, pero está desierta desde hace años.Samer asintió, aunque no dejó de observar el horizonte en busca de movimiento. Su instinto le decía que no estaban solos.---En el campamento, Agatha revisaba el mapa mientras coordinaba con
La noche se cernía sobre el desierto, pintando el cielo con tonos oscuros mientras el grupo se reagrupaba. La victoria era un alivio momentáneo, pero Samer y Agatha sabían que Omar no abandonaría su persecución tan fácilmente.-¿Heridos? -preguntó Samer mientras inspeccionaba a sus hombres.-Algunos golpes, pero nada grave respondió Khaled, limpiándose la sangre seca del brazo-. Hemos salido mejor de lo que esperaba.Rashid se acercó, aún con la respiración agitada, pero con una chispa de orgullo en su mirada.-Samer, fue arriesgado, pero funcionó. Gracias a ti, seguimos vivos.Samer asintió, aunque su atención ya estaba puesta en el próximo movimiento.-Esto no termina aquí -dijo, mirando a Agatha-. ¿Qué información tienes sobre su próxima jugada?Agatha desplegó un mapa sobre el capó de uno de los vehículos.-Omar está desesperado. Si perdió a su equipo de avanzada, lo más probable es que intente reagruparse cerca de la frontera norte. Allí tiene un campamento con más hombres y arma
El amanecer pintaba el cielo con tonos rojizos mientras el grupo regresaba al campamento improvisado. Las explosiones de la noche anterior no solo habían destruido la base principal de Omar, sino que también enviaron un claro mensaje: no serían intimidados.Sin embargo, el cansancio pesaba sobre todos. La misión había sido un éxito, pero las bajas energías y la incertidumbre mantenían la tensión alta.-¿Alguna novedad de nuestros exploradores? -preguntó Samer mientras Khaled revisaba la comunicación con el equipo avanzado.-Nada aún -respondió Khaled, frunciendo el ceño-. Estamos monitoreando, pero Omar debe estar moviéndose. Si fue lo suficientemente listo, no se quedó cerca del campamento destruido.Agatha, con un mapa desplegado frente a ella, trazaba posibles rutas de escape.-Si seguimos este patrón, Omar probablemente se dirigió hacia el este dijo, señalando una serie de pasos montañosos-. Es la única zona donde podría esconderse sin ser detectado por satélites.-Y también el te
El silencio que siguió a la explosión fue sepulcral, roto solo por el eco de rocas deslizándose. La figura de Omar emergió entre el polvo, de pie, con su mirada fija en Samer. En sus ojos brillaba una mezcla de furia y desafío.-¿Qué esperas, Samer? -gritó Omar con burla. ¿A qué estás jugando? ¡Acaba con esto si tienes lo que se necesita!Samer no respondió de inmediato. Avanzó lentamente, sus pasos firmes, con la pistola en alto, apuntando directamente al hombre que tanto daño había causado. Agatha lo observaba desde la distancia, su corazón latiendo con fuerza.-No tienes salida, Omar. Entrega las armas y nadie más tiene que morir -dijo Samer con frialdad, su voz resonando en el cañón.Omar soltó una carcajada amarga, sus manos apretando la pistola que aún sostenía.-¿De verdad crees en eso? -replicó-. Tú y yo sabemos que no hay redención para alguien como yo.Samer tensó la mandíbula, manteniendo su mirada fija en Omar. En el fondo, sabía que el hombre frente a él no era solo un en
La atmósfera en el campamento temporal era tensa, con la noche cubriendo el desierto como un manto oscuro. Los hombres de Samer estaban dispersos, vigilando el perímetro, mientras en el centro del campamento, Omar permanecía esposado y vigilado. Sus heridas habían sido tratadas mínimamente; lo suficiente para mantenerlo vivo, pero no cómodo.Agatha se encontraba cerca de Samer, observándolo mientras él repasaba mapas y documentos en la mesa improvisada de operaciones. Podía sentir la presión que lo envolvía, el peso de cada decisión y las preguntas que aún quedaban sin respuesta.—¿Crees que dirá la verdad? —preguntó ella, rompiendo el silencio.Samer levantó la mirada hacia ella, sus ojos oscuros y serios.—Lo hará. Porque sabe que no tiene otra opción.Agatha asintió, aunque en el fondo no podía evitar preocuparse. Había visto el odio en los ojos de Omar, la obstinación de alguien que preferiría morir antes que doblegarse.—Cualquier cosa que revele será solo la punta del iceberg —c