La atmósfera en el campamento temporal era tensa, con la noche cubriendo el desierto como un manto oscuro. Los hombres de Samer estaban dispersos, vigilando el perímetro, mientras en el centro del campamento, Omar permanecía esposado y vigilado. Sus heridas habían sido tratadas mínimamente; lo suficiente para mantenerlo vivo, pero no cómodo.Agatha se encontraba cerca de Samer, observándolo mientras él repasaba mapas y documentos en la mesa improvisada de operaciones. Podía sentir la presión que lo envolvía, el peso de cada decisión y las preguntas que aún quedaban sin respuesta.—¿Crees que dirá la verdad? —preguntó ella, rompiendo el silencio.Samer levantó la mirada hacia ella, sus ojos oscuros y serios.—Lo hará. Porque sabe que no tiene otra opción.Agatha asintió, aunque en el fondo no podía evitar preocuparse. Había visto el odio en los ojos de Omar, la obstinación de alguien que preferiría morir antes que doblegarse.—Cualquier cosa que revele será solo la punta del iceberg —c
El amanecer trajo consigo un silencio pesado. La tensión en el campamento era palpable, mientras los hombres de Samer comenzaban a organizarse tras una noche de guardia intensa. Khaled se acercó con un reporte en mano, su rostro grave.—Hemos confirmado el nombre —dijo, entregándole a Samer un documento con la información recopilada—. Ahmed Mansoor es conocido por su actividad en redes internacionales. Pero no será fácil llegar a él. Está protegido.Samer tomó el documento, examinándolo detenidamente.—¿Protegido cómo?—Cuentas bancarias en paraísos fiscales, movimientos limitados y una red de seguridad casi impenetrable. Si queremos atraparlo, necesitamos un plan sólido y aliados con recursos.Samer asintió, su mente trabajando rápidamente. No había margen para errores.—Reúne a los hombres clave. Necesitamos evaluar nuestras opciones antes de actuar.---Mientras tanto, Agatha se encontraba en su tienda, sentada frente a una taza de café humeante. Su mente giraba en torno a los even
El convoy avanzaba por un terreno árido y hostil, con los vehículos formando una línea perfectamente calculada. Samer lideraba el grupo desde el primer coche, mientras Agatha compartía el asiento con Khaled en el segundo. Aunque el aire acondicionado mitigaba el calor sofocante, la tensión era imposible de ignorar.—¿Qué opinas de todo esto? —preguntó Khaled, rompiendo el silencio.Agatha lo miró, desconcertada.—¿De qué exactamente?Khaled sonrió levemente, aunque su expresión seguía siendo seria.—De este plan. De todo lo que está pasando. No puedo evitar notar que pareces... incómoda.Agatha bajó la mirada, ordenando sus pensamientos antes de responder.—No estoy incómoda con el plan en sí, pero siento que nos estamos metiendo en algo mucho más grande de lo que imaginamos. No sabemos hasta dónde llega la red de Mansoor, y esa incertidumbre me inquieta.Khaled asintió, pensativo.—Tienes razón en estar alerta. Pero también debes saber que, con Samer, siempre hay un plan B.—Eso espe
El convoy continuaba su marcha a pesar de los estragos del ataque. El silencio reinaba en el interior del vehículo donde viajaban Samer, Agatha y Khaled. La tensión se palpaba en el ambiente, como una sombra que ninguno podía ignorar.Samer repasaba mentalmente lo sucedido. El ataque había sido demasiado preciso para ser una coincidencia, y eso solo significaba una cosa: alguien dentro de sus filas estaba proporcionando información al enemigo.—Tenemos que revisar cada movimiento que hemos hecho en las últimas semanas —dijo Samer de repente, rompiendo el silencio.Agatha lo miró, intrigada.—¿Crees que alguien de los nuestros está trabajando con Mansoor?Samer asintió lentamente.—No es una posibilidad. Es un hecho.—Pero si es así, ¿cómo lo identificamos? —preguntó Khaled desde el asiento delantero, girando la cabeza hacia Samer.—Dejaremos que cometan un error —respondió Samer, con una determinación fría—. Y cuando lo hagan, no tendrán escapatoria.Agatha sabía que Samer no era un h
Samer revisaba los informes enviados por sus hombres, sentado en el centro de la sala de operaciones improvisada. Mapas y documentos estaban esparcidos por la mesa frente a él, pero su mente seguía regresando al ataque. Los detalles no encajaban.La puerta se abrió sin previo aviso, revelando a Khaled con un gesto tenso.—¿Tienes un minuto? —preguntó.Samer levantó la mirada, percibiendo la preocupación en su tono.—Habla.Khaled se acercó y bajó la voz.—Yusef me informó que encontró algo extraño en los suministros. Parece que alguien manipuló uno de los contenedores antes de salir del campamento anterior.Samer frunció el ceño.—¿Lo comprobó?—Sí, pero no dijo nada hasta ahora porque quería estar seguro. El sello fue abierto y vuelto a cerrar. Es probable que colocaran un dispositivo de rastreo.Samer se levantó de su asiento, su expresión endureciéndose.—¿Dónde está ese contenedor?—Lo aislamos en una de las habitaciones traseras. Pero hay algo más…Khaled hizo una pausa, como si
Yusef estaba sentado en una silla en el centro de una pequeña habitación del refugio, sus manos atadas a la espalda. Frente a él, Samer lo observaba con una calma escalofriante, mientras Khaled permanecía cerca, vigilante.—Habla, Yusef. ¿Para quién trabajas? —preguntó Samer con voz baja, pero cargada de autoridad.El hombre levantó la mirada, sudando bajo la presión.—No entiendes… no tenía opción.Samer cruzó los brazos, sin apartar la mirada.—Siempre hay una opción. Decidiste traicionarnos.—¡No sabes lo que Mansoor es capaz de hacer! —gritó Yusef, su voz quebrándose.Khaled avanzó un paso, con el ceño fruncido.—¿Qué hizo Mansoor?Yusef suspiró, derrotado.—Amenazó a mi familia. Si no le ayudaba, los mataría. No podía arriesgarme.Samer permaneció en silencio por un momento, analizando sus palabras.—¿Qué información le diste?—Los movimientos del convoy, los puntos de reunión… y el mapa del refugio —admitió Yusef con dificultad.Khaled maldijo por lo bajo, mientras Samer respira
El sol aún no había terminado de salir cuando Samer reunió a todos los miembros del refugio en el salón principal. Había una tensión eléctrica en el ambiente; el asesinato de Yusef había sacudido a todos.Samer se colocó frente al grupo, con Khaled a su lado, y Agatha observando desde la última fila.—Anoche, Yusef fue asesinado —anunció Samer, su voz resonando firme en la sala—. No fue una coincidencia ni un accidente. Esto fue obra de alguien que trabaja para Mansoor, alguien que todavía está aquí, entre nosotros.Un murmullo de preocupación y temor recorrió la multitud.—¿Estás diciendo que hay un traidor? —preguntó una mujer, su rostro reflejando incredulidad.—Eso es exactamente lo que estoy diciendo —respondió Samer, recorriendo con la mirada a cada persona presente—. Y hasta que descubramos quién es, todos estarán bajo estricta vigilancia. Nadie entra ni sale sin autorización directa.Las palabras de Samer cayeron como una sentencia. Algunos asintieron en silencio, mientras otr
La sala de interrogatorios estaba fría, con una sola lámpara iluminando el rostro pálido de Hana. Atada de manos y con los ojos llenos de lágrimas, apenas podía sostener la mirada. Frente a ella, Samer permanecía inmóvil, sus ojos oscuros y llenos de tensión. Khaled estaba a un lado, listo para intervenir si era necesario, mientras Agatha observaba desde una esquina, intentando comprender lo que acababan de descubrir.-Hana -comenzó Samer, su voz baja pero cargada de firmeza-. No voy a repetir la pregunta. ¿Qué estabas haciendo con ese dispositivo?La joven sollozó, sacudiendo la cabeza.-¡No quería hacerlo! -gritó, rompiendo el silencio de la sala-. No quería, pero no tenía opción.-Siempre hay opciones -replicó Samer, cruzando los brazos-. Pero tú elegiste traicionar a todos los que confiaban en ti.Hana lo miró con desesperación, su voz temblando mientras hablaba.-Mansoor tiene a mi hermano. Lo capturaron hace meses. Me dijeron que si no hacía lo que pedían, lo matarían.El silenc