La noche se cernía sobre el desierto, pintando el cielo con tonos oscuros mientras el grupo se reagrupaba. La victoria era un alivio momentáneo, pero Samer y Agatha sabían que Omar no abandonaría su persecución tan fácilmente.-¿Heridos? -preguntó Samer mientras inspeccionaba a sus hombres.-Algunos golpes, pero nada grave respondió Khaled, limpiándose la sangre seca del brazo-. Hemos salido mejor de lo que esperaba.Rashid se acercó, aún con la respiración agitada, pero con una chispa de orgullo en su mirada.-Samer, fue arriesgado, pero funcionó. Gracias a ti, seguimos vivos.Samer asintió, aunque su atención ya estaba puesta en el próximo movimiento.-Esto no termina aquí -dijo, mirando a Agatha-. ¿Qué información tienes sobre su próxima jugada?Agatha desplegó un mapa sobre el capó de uno de los vehículos.-Omar está desesperado. Si perdió a su equipo de avanzada, lo más probable es que intente reagruparse cerca de la frontera norte. Allí tiene un campamento con más hombres y arma
El amanecer pintaba el cielo con tonos rojizos mientras el grupo regresaba al campamento improvisado. Las explosiones de la noche anterior no solo habían destruido la base principal de Omar, sino que también enviaron un claro mensaje: no serían intimidados.Sin embargo, el cansancio pesaba sobre todos. La misión había sido un éxito, pero las bajas energías y la incertidumbre mantenían la tensión alta.-¿Alguna novedad de nuestros exploradores? -preguntó Samer mientras Khaled revisaba la comunicación con el equipo avanzado.-Nada aún -respondió Khaled, frunciendo el ceño-. Estamos monitoreando, pero Omar debe estar moviéndose. Si fue lo suficientemente listo, no se quedó cerca del campamento destruido.Agatha, con un mapa desplegado frente a ella, trazaba posibles rutas de escape.-Si seguimos este patrón, Omar probablemente se dirigió hacia el este dijo, señalando una serie de pasos montañosos-. Es la única zona donde podría esconderse sin ser detectado por satélites.-Y también el te
El silencio que siguió a la explosión fue sepulcral, roto solo por el eco de rocas deslizándose. La figura de Omar emergió entre el polvo, de pie, con su mirada fija en Samer. En sus ojos brillaba una mezcla de furia y desafío.-¿Qué esperas, Samer? -gritó Omar con burla. ¿A qué estás jugando? ¡Acaba con esto si tienes lo que se necesita!Samer no respondió de inmediato. Avanzó lentamente, sus pasos firmes, con la pistola en alto, apuntando directamente al hombre que tanto daño había causado. Agatha lo observaba desde la distancia, su corazón latiendo con fuerza.-No tienes salida, Omar. Entrega las armas y nadie más tiene que morir -dijo Samer con frialdad, su voz resonando en el cañón.Omar soltó una carcajada amarga, sus manos apretando la pistola que aún sostenía.-¿De verdad crees en eso? -replicó-. Tú y yo sabemos que no hay redención para alguien como yo.Samer tensó la mandíbula, manteniendo su mirada fija en Omar. En el fondo, sabía que el hombre frente a él no era solo un en
La atmósfera en el campamento temporal era tensa, con la noche cubriendo el desierto como un manto oscuro. Los hombres de Samer estaban dispersos, vigilando el perímetro, mientras en el centro del campamento, Omar permanecía esposado y vigilado. Sus heridas habían sido tratadas mínimamente; lo suficiente para mantenerlo vivo, pero no cómodo.Agatha se encontraba cerca de Samer, observándolo mientras él repasaba mapas y documentos en la mesa improvisada de operaciones. Podía sentir la presión que lo envolvía, el peso de cada decisión y las preguntas que aún quedaban sin respuesta.—¿Crees que dirá la verdad? —preguntó ella, rompiendo el silencio.Samer levantó la mirada hacia ella, sus ojos oscuros y serios.—Lo hará. Porque sabe que no tiene otra opción.Agatha asintió, aunque en el fondo no podía evitar preocuparse. Había visto el odio en los ojos de Omar, la obstinación de alguien que preferiría morir antes que doblegarse.—Cualquier cosa que revele será solo la punta del iceberg —c
El amanecer trajo consigo un silencio pesado. La tensión en el campamento era palpable, mientras los hombres de Samer comenzaban a organizarse tras una noche de guardia intensa. Khaled se acercó con un reporte en mano, su rostro grave.—Hemos confirmado el nombre —dijo, entregándole a Samer un documento con la información recopilada—. Ahmed Mansoor es conocido por su actividad en redes internacionales. Pero no será fácil llegar a él. Está protegido.Samer tomó el documento, examinándolo detenidamente.—¿Protegido cómo?—Cuentas bancarias en paraísos fiscales, movimientos limitados y una red de seguridad casi impenetrable. Si queremos atraparlo, necesitamos un plan sólido y aliados con recursos.Samer asintió, su mente trabajando rápidamente. No había margen para errores.—Reúne a los hombres clave. Necesitamos evaluar nuestras opciones antes de actuar.---Mientras tanto, Agatha se encontraba en su tienda, sentada frente a una taza de café humeante. Su mente giraba en torno a los even
El convoy avanzaba por un terreno árido y hostil, con los vehículos formando una línea perfectamente calculada. Samer lideraba el grupo desde el primer coche, mientras Agatha compartía el asiento con Khaled en el segundo. Aunque el aire acondicionado mitigaba el calor sofocante, la tensión era imposible de ignorar.—¿Qué opinas de todo esto? —preguntó Khaled, rompiendo el silencio.Agatha lo miró, desconcertada.—¿De qué exactamente?Khaled sonrió levemente, aunque su expresión seguía siendo seria.—De este plan. De todo lo que está pasando. No puedo evitar notar que pareces... incómoda.Agatha bajó la mirada, ordenando sus pensamientos antes de responder.—No estoy incómoda con el plan en sí, pero siento que nos estamos metiendo en algo mucho más grande de lo que imaginamos. No sabemos hasta dónde llega la red de Mansoor, y esa incertidumbre me inquieta.Khaled asintió, pensativo.—Tienes razón en estar alerta. Pero también debes saber que, con Samer, siempre hay un plan B.—Eso espe
El convoy continuaba su marcha a pesar de los estragos del ataque. El silencio reinaba en el interior del vehículo donde viajaban Samer, Agatha y Khaled. La tensión se palpaba en el ambiente, como una sombra que ninguno podía ignorar.Samer repasaba mentalmente lo sucedido. El ataque había sido demasiado preciso para ser una coincidencia, y eso solo significaba una cosa: alguien dentro de sus filas estaba proporcionando información al enemigo.—Tenemos que revisar cada movimiento que hemos hecho en las últimas semanas —dijo Samer de repente, rompiendo el silencio.Agatha lo miró, intrigada.—¿Crees que alguien de los nuestros está trabajando con Mansoor?Samer asintió lentamente.—No es una posibilidad. Es un hecho.—Pero si es así, ¿cómo lo identificamos? —preguntó Khaled desde el asiento delantero, girando la cabeza hacia Samer.—Dejaremos que cometan un error —respondió Samer, con una determinación fría—. Y cuando lo hagan, no tendrán escapatoria.Agatha sabía que Samer no era un h
Samer revisaba los informes enviados por sus hombres, sentado en el centro de la sala de operaciones improvisada. Mapas y documentos estaban esparcidos por la mesa frente a él, pero su mente seguía regresando al ataque. Los detalles no encajaban.La puerta se abrió sin previo aviso, revelando a Khaled con un gesto tenso.—¿Tienes un minuto? —preguntó.Samer levantó la mirada, percibiendo la preocupación en su tono.—Habla.Khaled se acercó y bajó la voz.—Yusef me informó que encontró algo extraño en los suministros. Parece que alguien manipuló uno de los contenedores antes de salir del campamento anterior.Samer frunció el ceño.—¿Lo comprobó?—Sí, pero no dijo nada hasta ahora porque quería estar seguro. El sello fue abierto y vuelto a cerrar. Es probable que colocaran un dispositivo de rastreo.Samer se levantó de su asiento, su expresión endureciéndose.—¿Dónde está ese contenedor?—Lo aislamos en una de las habitaciones traseras. Pero hay algo más…Khaled hizo una pausa, como si