La luz del amanecer iluminaba lentamente el horizonte mientras el helicóptero aterrizaba en una pista privada. Todo el equipo estaba exhausto, pero la sensación de victoria llenaba el aire. Samer bajó del helicóptero primero, asegurándose de que Jaber fuera escoltado por sus hombres hacia un vehículo blindado que los esperaba cerca.Agatha descendió tras él, sus piernas aún temblorosas por la adrenalina. El peso de la noche pasada recaía sobre ella, pero su mente no dejaba de repasar los eventos. Habían logrado capturar a Jaber, pero a un costo considerable. Samer parecía leer sus pensamientos; le ofreció una mirada de consuelo antes de hablar.—Necesitas descansar, Agatha —dijo, su voz firme pero amable—. Has hecho más de lo que cualquier persona podría haber hecho.Ella negó con la cabeza, su expresión decidida.—Todavía no hemos terminado. Hasta que este hombre esté tras las rejas y su organización destruida, no puedo detenerme.Samer esbozó una sonrisa ligera, admirando su determi
El ambiente en el departamento que Samer había asegurado para su seguridad era tranquilo, casi demasiado tranquilo. Agatha intentaba concentrarse en revisar la documentación legal que respaldaba el caso contra Jaber, pero no podía evitar sentir una inquietud que no lograba sacudir. Su intuición le decía que algo no estaba bien, pero no sabía exactamente qué era.Samer entró en la sala con dos tazas de café, una pequeña sonrisa curvando sus labios. Se sentó junto a ella y le pasó una de las tazas.—No puedo dejar que te hundas en esos papeles sin un poco de combustible —dijo con suavidad.Agatha dejó los documentos a un lado y aceptó la taza, agradecida por el gesto.—Gracias. Necesitaba esto.Samer la observó mientras tomaba un sorbo, su mirada suave pero preocupada.—Has estado tensa todo el día. ¿Pasa algo?Agatha dudó por un momento, pero decidió ser honesta.—No estoy segura. Es solo... un presentimiento. Como si algo estuviera a punto de suceder.Samer asintió lentamente, como si
Agatha despertó de repente, el corazón latiendo desbocado. Había tenido un sueño inquietante, pero los detalles se desvanecían rápidamente. Se sentó en la cama, tratando de calmar su respiración. Desde la sala llegaban los débiles sonidos de Samer hablando por teléfono, su voz grave y tensa.Se levantó, ajustándose el albornoz, y caminó hacia la sala. Encontró a Samer de pie junto a la ventana, el teléfono pegado a su oído, mientras miraba hacia la ciudad iluminada.—Entendido. Mantenme informado —dijo antes de colgar.—¿Qué ocurre? —preguntó Agatha, sintiendo el peso de la preocupación en su pecho.Samer se giró hacia ella, su expresión seria.—Jaber podría estar planeando algo. Dmitri acaba de informarme que hay indicios de que está intentando escapar.La sangre se le heló.—¿Escapar? ¿Cómo es eso posible?—Sobornos, aliados... Jaber siempre tiene un as bajo la manga. Pero Dmitri ya ha reforzado la seguridad. No saldrá fácilmente de ahí.A pesar de sus palabras, Samer no parecía del
El avión privado de Samer despegó en plena madrugada. La ciudad, que normalmente brillaba con luz, ahora parecía un fantasma, envuelta en un silencio inquietante. Agatha miraba por la ventana, con el estómago revuelto. Aunque Samer estaba a su lado, su expresión era un reflejo de tensión y alerta.—¿Adónde vamos exactamente? —preguntó ella, rompiendo el silencio.—A una propiedad fuera del alcance de cualquiera, incluso de Jaber. Es un lugar seguro.Agatha asintió, aunque sus pensamientos eran un torbellino. No podía dejar de preguntarse qué tan lejos llegaría Jaber para vengarse y qué consecuencias tendría todo esto para ellos.Samer revisaba su teléfono constantemente, enviando mensajes y recibiendo informes en tiempo real. Finalmente, lo dejó sobre la mesa frente a ellos y tomó la mano de Agatha.—Esto no será fácil, pero te prometo que estarás a salvo. Haré lo que sea necesario.Agatha lo miró a los ojos, buscando la seguridad que siempre encontraba en ellos.—Confío en ti —respon
El amanecer trajo consigo un aire helado que envolvía la mansión. Agatha se despertó temprano, incapaz de conciliar un sueño profundo. Al abrir los ojos, encontró a Samer sentado junto a la ventana, observando el horizonte. Tenía el teléfono en una mano y en la otra una taza de café que apenas había tocado.—¿Algo nuevo? —preguntó Agatha, su voz apenas un susurro.Samer volteó hacia ella y negó con la cabeza.—No aún, pero no me confío. Jaber es impredecible.Agatha se levantó y se envolvió en una manta antes de acercarse a él.—¿Qué pasa si nunca dejamos de huir? ¿Qué pasa si esto nunca termina?Samer la miró, sus ojos reflejando el peso de la situación.—Terminará, Agatha. De una manera u otra, terminará.Ella lo observó en silencio, preguntándose si esa afirmación era más una promesa o una advertencia.---La rutina del día comenzó con una reunión en la sala principal. Los hombres de Samer habían trabajado durante la noche para reforzar las medidas de seguridad, instalando sensores
El aire estaba cargado de tensión mientras Agatha se deslizaba silenciosamente por los pasillos de la mansión. Los ecos de voces se mezclaban con el ruido de pasos rápidos, creando una sinfonía caótica que aceleraba su pulso. Sabía que lo que estaba haciendo era imprudente, pero no podía quedarse escondida mientras algo tan grave sucedía.Al llegar al salón principal, se asomó cuidadosamente desde el marco de la puerta. Varios hombres armados, claramente los guardias de Samer, estaban posicionados estratégicamente, hablando en voz baja. En el centro del grupo estaba Samer, su postura rígida y sus órdenes rápidas reflejaban una confianza que ella admiraba profundamente. Sin embargo, la presencia de las armas y la intensidad en los rostros de los hombres dejaban claro que la situación era crítica.Un fuerte golpe en la puerta principal resonó, haciendo que todos levantaran sus armas.-¡ldentifíquense! -gritó uno de los guardias.El silencio que siguió fue más inquietante que cualquier
La mansión estaba envuelta en un silencio inquietante después del enfrentamiento. Los guardias de Samer revisaban cada rincón, asegurándose de que no quedara ninguna amenaza. Agatha, aún temblando por lo sucedido, se mantenía cerca de Samer. Aunque él no decía mucho, su mirada sombría hablaba por sí sola: estaba procesando la gravedad de la situación.—¿Estás segura de que no estás herida? —preguntó Samer por tercera vez, con un tono que mezclaba preocupación y autoridad.—Estoy bien, Samer —respondió ella, intentando calmarlo. A pesar de que quería mostrarse fuerte, no podía ignorar el nudo en su estómago y el recuerdo del disparo tan cerca de ella.Samer asintió, aunque sus ojos oscuros seguían estudiándola como si buscara cualquier señal de daño. Luego se volvió hacia sus hombres, que esperaban sus órdenes.—Quiero un informe completo en una hora. También quiero que aumenten la seguridad dentro y fuera de la mansión. Si Jaber escapó, volverá a intentarlo. No podemos bajar la guardi
La tensión en la mansión era palpable al día siguiente. Aunque la seguridad se había duplicado, Samer no estaba satisfecho. Sus movimientos eran rápidos y calculados, como si su mente estuviera varios pasos por delante de los demás. Mientras tanto, Agatha intentaba mantener la calma, pero el mensaje de Jaber rondaba en su cabeza como un eco persistente.—¿Qué haremos ahora? —preguntó Agatha mientras lo observaba revisar documentos en el despacho.Samer levantó la vista, sus ojos oscuros reflejaban la intensidad de su determinación.—No podemos esperar a que Jaber ataque de nuevo. Debemos adelantarnos. Estoy contactando a alguien que puede ayudarnos.—¿Quién? —preguntó ella, su curiosidad mezclada con preocupación.Samer se inclinó hacia atrás en su silla y exhaló con lentitud.—Un viejo amigo. Alguien que conoce los movimientos de Jaber mejor que nadie.Antes de que pudiera explicar más, el sonido del timbre resonó en la mansión. Samer se levantó de inmediato, haciendo un gesto a uno