Mientras que las cosas en el corazón de Altalune comenzaban a tranquilizarse, no muy lejos de ellos, el grupo de Dante esperaba expectantes el paso de los salvajes, pues debido a que Anna aún no despertaba y a que Arioch y Gael se habían negado a moverla debido al veneno de la plata, el grupo seguía plantado en el mismo lugar.― ¿Quieres dejar de pasearte así? ―le gruñó Gael a Armin, quien iba de un lado a otro con la mirada clavada en la única calle que corría por el lugar―Perdona que mi ansiedad de estar esperando a una mayúscula cantidad de salvajes te incomode ―Ante sus palabras, Gael soltó un bufido antes de rodar los ojos.―Miedoso ――Cállate ―gruñó Armin, quien apartó la mirada sólo para observar a Arioch, quien continuaba aferrado a las manos de Anna con Dante a su lado―Disculpe… Uhmm ¿Excelencia? ―lo llamó Gael― ¿Sí? ―preguntó el hombre con suavidad, sin molestarse en apartar la mirada del apacible rostro de Anna― ¿Qué pasará con los salvajes? ―preguntó Gael en voz queda
En silencio, Dante y Armin observaron a Gael.Por primera vez desde que lo conocían, el joven hechicero realmente parecía estar asustado y por más que lo intentaba, no podía apartar la mirada de aquella esfera.―N-No deberías estar tan preocupado, E-Emmet es fuerte y sabe lo que hace ―intentó tranquilizarlo Armin ―Él estará bien… ――No lo entiendes ―susurró Gael negando con la cabeza ―Confío en mi Emmet, pero… En un réquiem no hay medias tintas, o lo ganas todo o lo pierdes todo, además, el réquiem siempre te quita algo ――Eso si tú se lo permites ―dijo Arioch ―Sí luchas con seguridad y convicción, el réquiem es sólo una arena de batalla ―― ¿Conoce el conjuro? ―preguntó Gael frunciendo el ceño―Algo así, estudié diversos temas en mi juventud, incluso algunos libros de magia que el alfa Elián guarda en su biblioteca personal ―respondió AriochAnte aquellas palabras, tanto Gael y Armin se centraron en Dante, quien asintió.―Como primer alfa, mi abuelo decidió estar informado de todo lo
― “Oye, no, tranquilo, todo está bien” ―se apresuró a decir Basil ― “Entre mi gente, los de Guido y los que Caden dejó, ayudamos a Adriano a mantener el lugar a salvo, sin embargo, no te voy a negar que la situación fue terrible, no los vimos venir, entraron por el norte” ――Basil, sé honesto conmigo, ¿hubo pérdidas? ―― “Bueno, justo estábamos por verificar eso, te comunico con Marcia, está conmigo” ―― “¿A-Alastor?” ―gimoteó la mujer―Marcia, gracias a la Diosa, dime, ¿qué pasó? ―― “Ay Alastor, fue horrible, nos atacaron de la nada y el pánico se desató, llevar a la gente al refugio quedó descartado, tuvimos que reunirlos a todos en el pueblo y proteger el lugar mientras que los guerreros de nuestra manada y nuestros aliados se encargaban del resto…” ――Mar… ¿Hubo bajas? ―― “Aún no estamos seguros, pero casi perdimos a Carel… Él… Él estaba en la guardería con Chelsea, ya sabes, ayudándola con los pequeños, sin embargo, el lugar también fue atacado, y en un intento por darle tiempo
Dándose cuenta de lo brusco que había sido con su madre, Alastor cerró los ojos y se pasó la mano por su rostro con frustración antes de girarse hacia Idylla.―Perdóname ―le dijo con voz más suave ―Lo siento mucho mamá, es solo que Anna es… ――Lo más valioso que tienes, lo sé muy bien hijo mío, tú también eres mi primogénito ―susurró Idylla antes de acariciar su mejilla―Perdóname ―susurró Alastor antes de abrazar a su madre ―Diosa, no tienes idea de lo mucho que te eché de menos, me hacían falta tus abrazos… ――Oh, mi príncipe… ―sollozó Idylla―Pensé en buscarte tantas veces… ―― ¿Y por qué no lo hiciste? ¿Qué te lo impidió? ―preguntó Idylla aferrándose a él―Porque no sabía en quién confiar, estaba huyendo del loco que me golpeaba desde cachorro y del hombre que se suponía debía protegerme ―explicó Alastor con tristeza ― ¿De verdad crees que quería tener contacto con alguien del palacio? Si hablé con Keren, fue porque temía que ella pasara por lo mismo que yo había pasado ――Oh, car
Al escuchar las palabras del hechicero, todos dirigieron su mirada hacia la esfera, provocando que un pesado silencio se plantara en el lugar.Centrando toda su atención en aquella extraña esfera, aliados, soldados, enemigos y los pocos civiles que habían abandonado sus refugios por petición de Máximus, observaron como la esfera comenzó a disminuir poco a poco su tamaño al mismo tiempo que su color, cambiaba de un tétrico color negro, a un muy brillante blanco.― ¿Q-Qué está pasando? ―preguntó Zeth cubriendo sus ojos cuando, el brillo de la esfera hizo imposible que los lobos continuaran viéndola―Hay un ganador, los poderes de alguien están siendo arrebatados ―explicó Gael juntando sus dos manos en señal de súplica ―Por favor, mi amor, por favor vuelve a mí… ―susurróRepentinamente, la esfera desapareció y de la nada, una pequeña explosión silenciosa se produjo en lo alto del hotel ‘Luz de Selene’.― ¡Eh! ¿Qué es eso? ―preguntó un soldado cuando una pequeña esfera se elevó por encima
Por otro lado, perdiéndose de aquello, Gael corría a toda velocidad por las escaleras del hotel siendo seguido muy de cerca por Neilan y Ragnar.Al llegar a su meta, Gael abrió la puerta de una patada para ser recibido por Gerard y Desa, quien descansaba pacíficamente entre los brazos de su hermano.―Sólo está agotada, al parecer fue un enfrentamiento muy intenso ―dijo Gerard al ver el rostro preocupado de los lobos―Eso veo… ―masculló Gael, quien observaba con horror la destrucción que el enfrentamiento entre Emmet y Samael había dejado atrás―Es increíble que lugar haya resistido… ―susurró Neilan, quien observaba a su alrededor―Mira, ahí está Samael ―le indicó Ragnar ― ¿Podemos llevárnoslo? ―le preguntó a Gerard―Sí, está inconsciente, pero lo he atado con magia solo por si acaso ―dijo Gerard, quien le acomodó un mechón de cabello a su hermana cuando este, resbaló por su frente ―Lo hiciste increíble, me alegra que seas tú la maestra de nuestro aquelarre, estoy muy orgulloso de ti―
En medio de una horrible tormenta, sentada en el suelo de un refugio, una joven loba de cabello castaño y ojos color avellana, intentaba protegerse del frío con una delgada manta mientras observaba como, en una pequeña mesa de madera, su hermano jugaba al ajedrez con un atractivo joven de cabello oscuro y ojos dorados como el sol.Desde que lo había conocido, el tipo le había parecido pedante y sumamente molesto, pues este, se dedicaba a acosarla a diario, sin embargo, en ese momento, el joven no tenía ojos para nadie más, solo para el pequeño que se estremecía con cada trueno que resonaba en la distancia.―Tranquilo, ponte estos ―dijo el joven sacándose unos audífonos bluetooth de su bolsillo ―No sé si te guste el tipo de música que escucho, pero, creo que será mejor que los truenos ――Gracias… ―masculló el niño mientras se colocaba los audífonosSintiendo curiosidad porqué tipo de música escucharía aquel joven presumido, la castaña mantuvo sus ojos clavados en su hermano, el cual, s
Eran alrededor de las ocho de la mañana en la hermosa isla de Arcadia, donde sus habitantes, iban y venían por las calles de los diferentes distritos para cumplir con sus deberes diarios.Al igual que los civiles, en el sagrado palacio de Interlunio, todos sus habitantes habían comenzado a realizar sus tareas desde muy temprano, sobre todo, el ejército imperial, el cual, cumplía con su rutina diaria de entrenamientos y vigilancia, pues, tras el secuestro del rey, esta se había endurecido.Pese a que habían capturado al culpable, el paradero del rey era aún desconocido, por lo que, el palacio, se vigilaba incluso tras sus murallas.Los encargados de aquella tarea, eran los nuevos cadetes, los cuales, eran supervisados por los soldados más experimentados.― ¡Oye! ¡Damián! ―le gritó un joven de tez morena a un joven de cabello oscuro que tenía algunas mechas grises ―Deja de distraerte con las criadas, te meterás en problemas si Aidée te descubre ―― ¿Qué sucede? ¿Acaso te gusta la nueva?