Capítulo 6.6: Soledad.Extrañados por la negativa del lobo, todos los presentes intercambiaron miradas confundidas.―Chaos aún está inestable, yo… Aún no puedo asegurar que mantendré el control sobre él si me transformo ―dijo Arioch evitando la mirada de Anna ―No deseo correr riesgos ―― “Es tan raro verlo comportarse así” ―gruñó Amara ― “Se ve tan… pequeño” ―Estando de acuerdo, Anna asintió antes de girarse a Gael.― ¿Cuánto debemos acercarnos? ――Bueno, teniendo en cuenta que su excelencia es víctima de un hechizo vincular, creo que deberíamos acercarnos lo suficiente para que el enlace sea efectivo, sin embargo, no sé si este funcione de la misma manera con los salvajes ―dijo Gael antes de dirigirse a Arioch, quien ya lo observaba ― ¿Qué es lo que sugiere? ―Ante el cuestionamiento, Arioch avanzó un par de pasos hacia la calle, y, en completo silencio, observó todo a su alrededor.Estaban justo en el centro del viejo Altalune, un distrito que conocía a la perfección, gracias a que
Ante sus palabras, Anna frunció el ceño y negó con la cabeza.―Eso no es verdad ―gruñó ―Mi abuelo siempre se preocupó por ti, incluso, aceptó sin quejarse que tú fueras elegido rey antes que él, también tenías una compañera que, pese a todo, permaneció a tu lado lo más que pudo, lo cual, me hace querer preguntar, ¿por qué no la rechazaste? Si preferías otro tipo de compañía, ¿por qué la haces sufrir? ―― ¿Hacerla sufrir? ―preguntó Arioch enderezándose ― ¿Cómo la haría sufrir? ――En el palacio se rumorea que ella se marchó debido a sus constantes traiciones ―respondió Dante― ¡Eso es una locura! ―exclamó Arioch con indignación ―Yo jamás traicionaría a Dasha ――Eso no es lo que parece… ―masculló Anna, quien ahora parecía dudosa― ¿Qué hay de sus amantes? ―preguntó Dante ―Todos en el palacio hablaban de ellas, incluso, antes de saber que aún tenías una compañera, yo llegué a pensar que no tenías ―― ¿Amantes? Jamás he tenido amantes ―respondió Arioch con indignación ―No voy a negar que v
Ante sus palabras, Dante dirigió su mirada hacia Arioch, quien avanzaba con paso lento.―Es entendible que se preocupe por nosotros ―susurró ―La única persona en la que confiaba lo ha estado utilizando, sin embargo, pese a todo lo que ha hecho, su hermano menor aún se preocupa por él y está dispuesto a escucharlo, incluso, el alfa Alastor desea darle la oportunidad de contar su historia ――Es verdad, incluso dudó sobre eso que le sugirió el tal Paimon, eso sobre acabar con su lobo ―― ¿Saben? Creo que deberíamos bajarnos ―dijo Anna, quien repentinamente comenzó a sentirse ansiosa al ver que Arioch, se detenía frente a un local ―Está demasiado expuesto ――Él dijo que no deberíamos bajarnos, creo que deberíamos escucharlo ―se apresuró a decir Armin al mismo tiempo que sujetaba el hombro de Anna, impidiendo que esta abriera la puerta ―Anna, él te estuvo protegiendo en Interlunio sin saber quien eras, estoy seguro de que realmente quiere evitar que te hagas daño ――Entonces, con mayor raz
Percibiendo el familiar aroma de la pólvora, Anna asintió y corrió más rápido por la calle.Al acercarse a la zona en la que estaban los demás, pudo ver que todos se habían transformado, y que Damon y Aren, quienes se habían acercado un poco a Arioch, mantenían su atención centrada en el consejero, mientras que Lykan y Giotto, vigilaban todo a su alrededor.― ¡Mira estrellita! ―exclamó Gael al mismo tiempo que señalaba a Arioch ―Aún no se transforma ―― ¡Te lo dije! ¡Es una buena persona! ――Tal vez lo sea, pero Chaos es demasiado poderoso para él, sólo míralo, está luchando por mantener el control sobre su propio cuerpo ―Ante aquellas palabras, el corazón de Anna se hundió.¿Realmente no había otra solución?Arioch había sido manipulado todo aquel tiempo, incluso, según las palabras de Selene, ¡aquello había sido desde su nacimiento!―No puedo creer que exista alguien tan cruel como los Mendel ―gruñó Anna, quien se soltó del agarre de Gael y corrió a toda velocidad― ¡Anna! ¡Espera!
Tras el disparo, Arioch sintió un pequeño dolor, casi una molestia, incluso, casi pudo afirmar que el dolor de haber caído sobre el asfalto había sido más intenso.Sintiendo como su abdomen comenzaba a empaparse rápidamente por la sangre, Arioch se lamentó el no haber podido haber hecho nada por su familia, sin embargo, recordando que él mismo había dado la orden de huida tras su muerte, una extraña calma se apoderó del consejero real.― ¡¡ANNA!! ―volvió a escuchar el grito desesperado de un joven, el cual, fue seguido de un dolorido gimoteo― ¿Cachorra? ―preguntó Arioch con angustia, pues al abrir sus ojos, pudo apreciar como su sobrina, perdía su transformación ―Por Selene, cachorra, ¡háblame! ―― ¿T-Te encuentras bien? ―preguntó Anna en un débil jadeo al mismo tiempo que intentaba incorporarse, sin embargo, un agudo dolor en su vientre se lo impidió ―Creo… Creo que tuvimos suerte de que su tirador fuera tan malo ―― ¿¡Cómo se te ocurrió hacer esto!? ―preguntó un desesperado Arioch,
― “¡No caigas!” ―le gruñó Damon ― “Que no te consuma la ira…” ――Pero, Damon… ――Quítate, quítate, quítate, ¡quítate! ―exclamó Gael, quien, al volver a su lado, volvió a derrapar antes de arrodillarse junto a Anna justo cuando Dante se apartó― ¿¡Dónde diablos estabas!? ―rugió el joven ― ¿Por qué tardaste? ―― ¡Trata de encontrar unas malditas pinzas quirúrgicas en una condenada farmacia de conveniencia! Venga, ¡te reto! ―exclamó Gael antes de inspirar profundamente en un pobre intento de controlar sus nervios―Lo siento, perdona ―masculló Dante ―Es sólo que… ――No importa, sólo… Mantente cuerdo ―pidió Gael quien limpiaba la herida de Anna con algunas gasas―Sí… ――La veo, n-no está muy lejos ―tartamudeó Gael ―N-No… N-No debería ser tan difícil ――Ella… ¿Se pondrá bien? ――Se pondrá bien ―dijo Gael con firmeza ―Te juro que yo haré que se ponga bien sólo para poder gritarle ―masculló el hechicero―Está bien… ―susurró Dante antes de dirigir su mirada hacia Arioch ―De verdad no mentía cu
Mientras que el grupo de Anna se enfrentaba a sus propios problemas, en el corazón de Altalune, se estaba llevando a cabo un violento enfrentamiento. En el centro de la batalla, luchando con ferocidad, se encontraba Aníketos, quien, sin ningún tipo de piedad, había optado por comenzar a eliminar a todos y cada uno de sus enemigos. Al principio, tal y como solía hacer en casa después de lo sucedido con Lucien, él optaba por someter a los lobos con conciencia y dejarlos fuera de combate, sin embargo, con cada minuto que pasaba, aquellos soldados se volvían más salvajes, más insistentes. Incluso, aquellos soldados que habían evitado enfrentarlo en su forma híbrida, repentinamente se olvidaron del miedo y comenzaron a lanzarse fúricos contra él. Aquella actitud por parte de sus enemigos desconcertó al alfa, pues según lo teorizado, una vez recobrada la humanidad de Arioch, el vínculo de Chaos sobre sus soldados se debilitaría, sin embargo, en aquel momento parecía todo lo contrario. ―
― ¿Cuál es el plan? ―preguntó Desa ―Síganme el ritmo ―respondió Byron con una sonrisa de lado antes de ceder a su transformación y correr directamente hacia la puerta ―Oh, eso suena muy simple ―masculló Desa ―Así es nuestro Byron ―rio Emmet antes de tomar la mano de la mujer ―Lamento exigirle demasiado maestra, pero debemos darnos prisa ― ―Menos mal que hago cardio ―jadeó la mujer cuando Emmet echó a correr a toda velocidad detrás de Bingen Para su buena suerte, los primeros cinco pisos se encontraban vacíos, sin embargo, al llegar el sexto, una pequeña unidad de soldados esperaba por ellos. ― “No intervengan” ―le gruñó Byron a Emmet por el enlace antes de enfrascarse en una feroz batalla él solo contra todos los lobos que se encontraban en el descanso ― ¿Deberíamos ayudar? ―le preguntó Desa a Emmet ―No, lo que vamos a hacer requiere de toda nuestra magia ―gruñó Emmet ―Además, no por nada el joven Byron es nuestro segundo delta ― ―Pero… ― ―Solo observa maestra Desa ―le indicó