El sol se alzaba en el horizonte de Angoo, reflejándose sobre la nieve y llenando el cielo con unos tonos naranjas y dorados. Luke se despertó más temprano de lo habitual, sintiendo una mezcla de entusiasmo y nerviosismo. Hoy no era un día cualquiera. Hoy, tenía algo especial preparado para Jane. Durante la última semana, había trabajado en cada detalle para asegurarse de que todo fuera perfecto. Jane creía que pasarían la tarde en una práctica más de aviación, pero en realidad, Luke había planeado algo completamente diferente. Quería sorprenderla y, sobre todo, confesarle lo que sentía por ella. Cuando Jane llegó al hangar, sonrió de inmediato al ver a Luke esperándola junto a la avioneta. Vestía un abrigo grueso blanco y llevaba el cabello con una trenza suelta. Se notaba emocionada por la práctica, aunque, como siempre, intentaba disimularlo. —¡Buenos días, capitán!— Decía seguido de un guiño juguetón. —¡Buenos días, cadete!— Respondía él con una sonrisa —Hoy haremos algo dif
Pasaba por la ventana de la helada habitación de Jane, una pequeña mariposa algo curiosa, con un tono verde en sus alas, similar al de una pera a punto de madurar, con algunas manchas amarillas dispersas en ellas. La mariposa dio un pequeño recorrido por la habitación hasta posarse en la nariz de Jane. Ella despertó lentamente por el cosquilleo de las diminutas patas de aquel insecto. —¡Oh!... ¡No puede ser! Me he quedado dormida. ¿Por qué el tonto despertador no me levantó? Tendré que comprar uno nuevo.— Ella se levantó de la cama, dio un giro de ciento ochenta grados, bostezó y, al seguir con su movimiento, tocó el helado piso con sus pies descalzos. —Bueno, supongo que tengo que apurarme.— Dijo con una voz algo perezosa. Luke la había invitado a Gustavus, ya que los trabajos que tenía en Angoo ya habían finalizado, y él quería regresar a su casa, pero no sin antes invitarla nuevamente a su pueblo; que ella anteriormente ya había visitado hace unas semanas atrás. Pasada algunas
El viento se sentía con fuerza, mientras la avioneta de Luke descendía en la pista de Angoo. La tormenta los había alcanzado antes de lo previsto, y las pequeñas turbulencias hicieron que el aterrizaje fuera un poco más complicado de lo esperado. Luke mantuvo el control con firmeza, para contrarrestar las ráfagas de viento que amenazaban con desestabilizar la aeronave. Jane, sentada a su lado, mantenía la vista fija en el horizonte, conteniendo la respiración. Finalmente, con un fuerte sacudón, las ruedas tocaron tierra y la avioneta se deslizó por la pista que ya se estaba cubriendo de nieve, hasta detenerse por completo. Luke soltó un suspiro de alivio mientras apagaba los motores. Se giró hacia Jane, quien aún tenía las manos aferradas a él. —Llegamos.—Dijo con una sonrisa algo cansada. Jane asintió, tratando de calmar su respiración acelerada. —Eso fue… intenso.— Luke rió suavemente. —Lo bueno es que no nos agarró en medio vuelo, fue buena idea regresar.—Decía Luke Ambos ba
Dentro, Luke, Jane y sus papás hacían lo posible por mantener la calidez en el hogar, tanto en temperatura como en ánimo. La chimenea ardía con fuerza y las pequeñas lámparas daban todo de sí, pero el clima afuera se tornaba más despiadado con cada hora que pasaba. La madre preparaba un caldo caliente, y Jane ayudaba en la cocina, aunque su mente estaba algo distante. Su pecho se sentía un poco pesado. Cada vez que Luke hablaba o reía con su padre sobre historias de aviación, ella no podía evitar preguntarse qué pasaría si él supiera toda la verdad. Sentados en la sala, Luke intentaba relajar el ambiente contando historias de su entrenamiento, algunas anécdotas divertidas de sus primeros vuelos y pequeños desastres de novato que hicieron reír a los padres de Jane. Ella, sin embargo, reía con menos naturalidad de lo normal. —Jane— Exclamó su madre en un momento, mirándola con cierta preocupación. —¿Te encuentras bien? Estás callada.— Jane parpadeó y forzó una sonrisa. —Sí, mamá,
[Alaska News 15 de Marzo de 2017 Hombre de 45 años fallece en las cercanías de un parque de Petersburg; investigan las causas. Las autoridades locales investigan la muerte de un hombre de 45 años, proveniente de Gustavuz. Cuyo cuerpo fue hallado en uno de los parques de la comunidad de Petersburg, alrededor de las 8:13 p.m. del domingo. La víctima, un hombre de aproximadamente 1,85 metros de altura, con cabello oscuro y barba espesa, presentaba un golpe contundente en la cabeza y algunas abrasiones menores. Según el informe preliminar, el traumatismo craneal habría sido la causa del fallecimiento, aunque se continúan realizando peritajes para esclarecer las circunstancias exactas del suceso. De acuerdo con testigos, la víctima fue vista minutos antes en un bar cercano, aunque por el momento no se ha confirmado si su muerte está relacionada con algún altercado. Si bien una de las hipótesis sugiere una posible discusión previa, los investigadores subrayan que el cuerpo solo muestra
[Actualidad] La tormenta había ya pasado por Angoo. La nieve cubría cada rincón del pueblo con una capa espesa y blanca, reflejando la luz pálida del sol matutino. Jane estaba en la cocina de la casa de sus padres, sosteniendo una taza de café caliente entre las manos. Observaba por la ventana el paisaje inmóvil, tratando de ordenar sus emociones y pensamientos. Había dormido poco. La noche anterior, el ambiente acogedor con Luke y su familia la había reconfortado, pero en su interior, una sensación persistente la mantenía inquieta. —¿Estás mejor hija?.— Comentó su madre, sentándose frente a ella. Jane le dedicó una sonrisa algo apagada. —Tranquila mamá, estoy bien. No es necesario que preguntes a cada rato— Dijo Jane. Su madre la observó, ella ya sabía el motivo de su comportamiento, pero antes de que pudiera decir algo más, el sonido de la radio interrumpió el silencio de la cocina. Era la estación local transmitiendo las noticias matutinas. "La policía de Petersburg h
Luke sin saber exactamente qué hacer, se puso en pie y tomó su abrigo. Necesitaba salir del hangar y buscar un poco de claridad. Había una sola persona en la que sentía que podía confiar en ese momento, Jane. El frío era cortante cuando llegó a la casa de los padres de ella. Golpeó la puerta con suavidad, y fue la madre de Jane quien le abrió. Con una sonrisa compasiva, lo hizo pasar sin hacer preguntas. Jane estaba en la sala, sentada cerca de la chimenea, con la mirada fija en el fuego. Cuando Luke entró, ella lo miró y supo de inmediato que algo estaba mal. Se puso de pie y se acercó a él con cautela. —Luke... ¿Qué sucede?— Decía Jane. Él se pasó una mano por el cabello, seguido la mira y dice: —Jane, han reabierto la investigación sobre mi padre. Mencionan que no fue una simple pelea... que alguien más estuvo involucrado, yo se que nunca te conté como murió exactamente, pero era porque ni yo estaba convencido, al cien por ciento de la causa. Todo era una especulación, pe
Las llamas de la chimenea parpadeaban suavemente en la sala, proyectando sombras cálidas sobre las paredes de madera. Jane y Luke permanecieron en silencio por unos minutos, solo sosteniéndose de las manos. No había necesidad de palabras, pero Jane sabía que debía hacer algo para distraer a Luke, aunque fuera por un instante, aunque eso también significara alejarse de sus propios pensamientos que la consumían. —¿Quieres salir un rato?— Preguntó en voz baja. Luke giró el rostro hacia ella con el ceño ligeramente fruncido. —¿Salir?— murmuró. —Sí, talvez... Ar a dar una vuelta, no sé, despejar la mente… porque estar aquí encerrados solo nos va a ahogar más.— insistió ella con una corta sonrisa. Luke suspiró, pasando una mano por su rostro. —Supongo que tienes razón… No quiero estar aquí sentado todo el día sintiéndome así.— Jane asintió y se puso de pie, jalándolo suavemente para que la siguiera. Se abrigaron bien antes de salir y la fría brisa de Angoo los recibió con una ráfaga