La noche había caído completamente; había un silencio en la casa. Hayami estaba en su cuarto recostada. Después de suspirar, esta se levantó pensando que ya le había dado el suficiente tiempo a su hermana para que se tranquilizara y así pudiera explicar qué había pasado, ya que no entendía nada. Salió de su habitación acercándose a la de Isabel; no tocó, simplemente abrió la puerta, mirando a Isabel sentada en su tocador, peinándose el cabello que heredó de su padre.—¿Qué pasó? No entiendo.Isabel exhaló, dejó el cepillo en el tocador y miró a Hayami con sus ojos negros e hinchados de haber llorado tanto. Hayami se fijó en ese detalle.—¿Estás enamorada?Soltó la primera pregunta que tenía en mente.Ella sonrió.—Sí, muy enamorada.—Es... de... ¿Noah?Preguntó, dudosa. Ella había pensado que no era así, pero ver esos ojos hinchados de su hermana le generó esa duda.—No. Es del padre de este bebé.—Es lo que no entiendo, explícame.Se sentó en la cama.—Estoy enamorada de otro hombre q
Hayami llegó a la oficina muy puntual como todas las mañanas. Ariel la miró con descontento, pero a pesar de eso, Hayami la saludó educadamente. Después de recibir el "buenos días" de mala gana de Ariel, se acercó a Angélica, que ya estaba en su puesto.—Buenos días, licenciada.Dijo Angélica mientras se arreglaba un mechón de cabello.—Buenos días, "Angie". ¿Hay algo pendiente para mí?No, Lic.—Ok, entonces hazme dos favorsitos: el primero, ¿podrías conseguirme un café con leche de la cafetería? Y el otro es que, ¿sí me puedes comunicar con mi contador?—Sí, Lic. Ahora voy por su café y, en cuanto regrese, lo pongo en contacto con su contador.—Gracias, eres muy linda.Hayami sonrió; Angélica también lo hizo, un poco ruborizada. Su jefa cada mañana le sonreía; estaba muy contenta de trabajar con ella.Hayami entró a su oficina, vio a través de su ventana mirando el cielo un poco nublado, y pensó que ese día no era el mejor que había visto desde que había llegado de Canadá. Angélica p
Isabel se encontraba sentada al lado de su hermana en aquel restaurante. Estaba nerviosa, ya que vería a Hugo después de 5 semanas de no haberlo visto, pero el nerviosismo se debía más a que Hayami lo conocería. Tenía miedo de lo que pensara su hermana de él. En el pasado a ella no le había ido bien con un hombre del mismo estatus que Hugo. Sabía la historia entre su hermana y ese hombre, pero también entendía que había cosas que también desconocía. Realmente no sabía qué pensaba su hermana. Había salido con varios hombres en esos 10 años, pero nunca duraba con ellos. Siempre les rompía el corazón, aunque ella decía que no era intencional, solo que no podía estar con alguien a quien no amaba.Hugo entró junto con Noah al restaurante donde las dos chicas lo esperaban. Noah había organizado la comida para que Hayami lo conociera. Hayami lo miró, notando que era un chico con cabello negro, al igual que sus ojos. Era igual de alto que Noah. Hayami golpeó ligeramente con su codo el codo de
Hayami entró al club y, al estar dentro, se sentó en la barra e inmediatamente pidió un tequila. Bebió este de un solo trago.—Dame otro, por favor.Pidió al hombre que atendía la barra. Él le sirvió rápidamente el tequila que ella pidió, estaba a punto de tomar su trago cuando un hombre rubio se sentó a su lado mirándola. Ella se percató de su presencia, pero lo ignoró.— ¿Vienes sola?Hayami lo miró, pero le señaló su odio con negativa. Trataba de decir que no lo escuchaba por la música, aunque estaba mintiendo, esa noche no quería lidiar con nadie.Él se acercó más a ella.—¿Qué si vienes sola?Él casi gritó para que ella lograra escucharla.—¡Ahhh, no! Vengo con mi novio solo que fue al baño.Ella señaló con el pulgar en dirección al baño.—Lástima.Contestó el rubio con una sonrisa traviesa.—Sí, lástima.Ella respondió sarcásticamente, fingiendo una pequeña sonrisa.El chico se apartó de ella y, cuando lo hizo, por fin bebió su trago. Pidió nuevamente otro; cuando el barman se lo
Hayami despertó con mucha pereza, además con una buena resaca, pero sabía que era lunes y debía ir a la oficina, aunque tenía un cargo importante y podía faltar si ella lo deseaba. No le gustaba faltar por culpa de una noche de fiesta; se levantó de la cama, se quitó la blusa larga con la que había dormido, se metió a duchar. Al salir, se vistió con una camisa blanca de manga larga y una falda negra recta pegada que llegaba por debajo de sus rodillas. Se colocó unas zapatillas negras de meter, el cabello solo lo cepilló dejando sus ondulados sueltos, tomó sus lentes obscuros y su bolso y salió de la habitación tratando de no hacer nada de ruido. No quería encontrarse con su hermana que evidentemente le llamaría la atención.Al salir de la casa, miró al chófer familiar, se acercó a él y le pidió que la llevara a la oficina, ya que su carro había quedado en aquel lugar de la noche anterior.Noah despertó con un ligero dolor de cabeza; se preguntó si había sido por haber interrumpido su s
Ariel avisó a Noah que el taxi estaba esperando abajo. Al escuchar esto, él se levantó del asiento tomando las llaves del auto de Hayami, que esa mañana dejó sobre su escritorio, y ella no se las había pedido."Seguramente no lo recuerda, con eso que olvida todo".Dijo un poco molesto al meter las llaves dentro de su pantalón. Noah salió de la oficina, vio a Ariel que lo miraba, efectivamente, de algún halago, pero él solo le sonrió antes de entrar al ascensor.Al bajar y salir de la empresa, tal como le dijo Ariel, el taxi estaba esperándolo. Al subir a este, Noah dio la dirección del lugar donde la noche anterior fue por Hayami.Después de algunos minutos de trayecto, Noah llegó a donde estaba el auto de Hayami. Bajo del taxi, pagándole el viaje, caminó hacia el auto de Hayami, introduciendo la llave a este. Al abrir el auto, sintió el aroma de ella. Aparentemente le gustaba el perfume al sentirse la presencia de este aroma, pero este siempre era un aroma suave, nada hostigoso. Suspi
Hayami llegó a su casa y, al entrar, subió rápidamente las escaleras. Isabel, que se encontraba en la sala leyendo un libro, solo la miró pasar muy rápido para después escuchar la puerta de su habitación retumbar por el golpe. Isabel dejó su libro en el sofá y subió a la habitación de Hayami; después de tocar y no tener respuesta, abrió la puerta mirando a su hermana recostada en la cama con su antebrazo en sus ojos cerrados, mientras mordía su labio inferior.—¿Pasó algo en la oficina?Hayami no contestó.—¿Qué pasó, Hayami?Preguntó preocupada Isabel ante el silencio de Hayami.Hayami sacó su mano de su rostro y miró a Isabel, que estaba de pie frente a ella.—¿Qué pasa? ... Que la vida me odia así de simple, que mi corazón es un traicionero por latir por alguien que lo destrozó sin remordimiento, sin consideración, que el destino juega conmigo primero haciendo que tuviera algo con Noah y ahora esto.—No entiendo.—Iván llegó hoy a la oficina.El rostro de Isabel se tornó más preocup
Noah bajó de su auto y suspiró, sabiendo que Isabel lo estaba esperando. Al tocar la puerta, la empleada le abrió, guiándolo hacia la sala donde estaba Isabel esperándolo.—Ho...—¡¿Cómo que es tu amigo?!Isabel lo cuestionó de inmediato sin dejarlo siquiera saludar.Él se tocó la frente mientras bajaba la mirada.—Es un excompañero de la universidad; yo no sabía que era el ex de tu hermana.— El exidiota que la dejó como un cobarde.—Bueno, lo que sea, tú nunca me dijiste el nombre.Noah se acercó a ella tomando asiento a un lado de Isabel.—Lo sé, discúlpame, nunca pensé que en este mundo tan grande ustedes dos se conocieran.—¿Cómo está tu hermana? Supe que salió temprano de la empresa.—No solo de la empresa, sino de la casa también.Él suspiró profundamente.—Conociéndola, sé dónde está o qué está haciendo.—¡Oye! No sabía que tu hermana fuera pelirroja natural; pensé que se teñía el cabello, si el tono de su piel es más blanco, pero pensé que se debía a que solo se la pasa encerr