II PARTE
“Yo misma le abrí a mi amado, pero él ya había desaparecido. ¡El alma se me fue detrás de él!, ¡Lo busqué, y no lo encontré, lo llamé y no me respondió!”
Londres 1888.
Angelina estaba sentada frente a la hermosa peinadora que su madre le había regalado; peinaba con cuidado su larga cabellera cobriza oscura, dándole forma a sus puntas onduladas. Después de cepillarlo, lo recogió en un moño alto y colocó la peineta en forma de mariposa de color azul que le había regalado Caden. Aquel