Moscú, quien estaba más cerca de la entrada, se puso de pie y detuvo a Malek antes de que se acercara más al altar, mientras que con un rápido movimiento desenfundó su pistola y le apuntó al pelinegro al pecho. —¡Moscú no!— Gritó Alice desde el fondo de su corazón. Mia abrazó rápidamente al pequeño Sami y le cubrió los ojos, al tiempo que Dalton empuñó sus manos y quiso caminar hacia ambos hombres, pero de inmediato Alice lo detuvo tirando de su brazo. —Tú no te metas— Ordenó la castaña entre dientes, mientras que le clavaba las uñas en el brazo. —¡Dios santo! —Exclamó Catherine llevándose ambas manos a su pecho. —Él es mi sobrino, no le hagas daño— Pidió Edward interponiéndose entre Moscú y Malek. —Dejamos bien en claro que esta era una reunión privada y ya es bastante que tú y tu mujer estén aquí— Sentenció Moscú aun con su pistola en alto. Alice y Elizabeth corrieron hasta Moscú y mientras que Elizabeth lo sujetó para llevárselo fuera del salón, Alice le arrebató el arma y l
Al escuchar las palabras de Dalton, de inmediato la castaña puso ambas manos sobre su pecho y lo empujó lejos de ella, mirándolo con desdén.—Él es mi mejor amigo y te prohíbo terminantemente que le pongas una mano encima— Espetó la joven señalándolo con su dedo acusador.Dalton sonrió amargamente y se sacudió el traje como si está lo hubiera ensuciado con solo tocarlo, abrió su boca para replicar, pero fue interrumpido por Mía, quien quería que le diera su merecido a esa trepadora que había conseguido casarse con su hermano, pero prefirió priorizar el bienestar de su sobrino.—Dalton, ya basta… no le des el gusto, recuerda que tu hijo está aquí— Dijo la rubia levantándose para luego cargar al pequeño Sami e irse hacia la salida.Dalton inspiró hondo, tragándose sus palabras y luego se fue detrás de su hermana.(***)Saliendo del recinto en el que se había realizado la ceremonia, Alice iba de camino a la recepción para marcharse cuando se topó una vez más con Malek, quien la había est
Los guardias comenzaron a moverse lentamente hacia Dalton, intentando desarmarlo sin provocar una tragedia mayor.—¡Baja el arma! —Reiteró el jefe de seguridad—. No queremos que esto termine mal para nadie.Alice miró a Dalton con desesperación; sus ojos suplicantes buscaban tocar algo dentro de él que pudiera hacerlo volver a la razón.—Por favor… solo piensa en Samuel. —Dijo ella suavemente—. En lo que hemos construido juntos. Esto no vale la pena.El silencio se apoderó del lugar mientras Dalton luchaba contra sus propios demonios internos. Finalmente, dejó caer la mirada hacia el suelo y respiró hondo, sintiendo cómo la adrenalina comenzaba a disiparse lentamente.Con un movimiento tembloroso, pero decidido, bajó la pistola y dejó escapar un suspiro entrecortado.—Está bien… está bien… —musitó Dalton con voz quebrada mientras sentía cómo las lágrimas provenientes de su impotencia amenazaban con asomarse a sus ojos—. No quiero verte cerca de mi esposa de nuevo.Malek miró a Alice y
Descaro5:30 AM.Luego de una incómoda noche, Alice despertó de golpe, como si estuviera hipnotizada y le ordenaran despertar, sin saber el motivo por el cual ya no tenía sueño, se levantó de la cama, tomó una bata y se cubrió bien para que nadie pudiera verla con ese pijama corto de seda que le había obsequiado Catherine por su boda.Salió de la habitación, bajó las escaleras y fue directo a la cocina para prepararse una buena taza de café. Preparó la cafetera y la puso a funcionar, mientras esperaba, comenzó a buscar una taza en los estantes de la cocina. Aún no se adaptaba a la casa, apenas llevaba un par de días en ella, fue lo primero que compró al tener poder sobre el dinero de Nicholas y nadie sabía que ellos vivían allí, así que era segura por el momento. En lo que la cafetera comenzó a colar el café, Alice se quedó pensando en su situación con Dalton, cuando de la nada escuchó unos murmullos que provenían del patio trasero.Con cuidado, se apoyó en el borde del lavaplatos y s
Estaba decidido, Alice no permitiría que Dalton la siguiera pisoteando. Ni él, ni nadie, tendrá el derecho de hacerlo nunca más. Aunque su matrimonio era un negocio, una simple y fría transacción con intereses monetarios de por medio, habían acordado respetarse y él había violado esa regla. Era muy injusto que él pudiera acostarse con su exesposa en su car, mientras ella debía “mantener las apariencias”. ¿Acaso sentía celos? No lo sabía, pero sí estaba segura de darse la vida y los cuidados que nunca antes se había permitido. Alice subió a su habitación rápidamente y se metió a la ducha, lavó su cabello, lo secó con ayuda de un secador y se hizo hondas en el cabello y luego se maquilló para impactar, aunque solo iría a su oficina (En la compañía madre de Nicholas que ahora le pertenecía), quería atraer las miradas de todos. Cuando estuvo lista, salió del baño y fue directo a su vestidor, ese que había mandado a llenar el mismo día que compró la casa para poder vestirse acorde a su
Era una noche tranquila en la oficina, al igual que el día liberador que lo precedía. Alice estaba inmersa en un mar de documentos. Las luces fluorescentes iluminaban su espacio de trabajo, creando un ambiente monótono que parecía reflejar su estado de ánimo. La discusión de esa mañana seguía resonando en su mente como un eco molesto.De repente, un suave golpe en la puerta la sacó de sus pensamientos. Levantó la vista y vio a Malek, con una expresión nerviosa pero esperanzadora. En sus manos sostenía un ramo de girasoles que iluminaba el ambiente con su color vibrante.—Hola, Alice. —Dijo Malek, abriendo la puerta lentamente. —¿Puedo entrar?—Claro, Malek. —Respondió ella, sintiendo una mezcla de alegría y ansiedad al verlo.Su sonrisa era contagiosa. Malek cruzó el umbral y se detuvo frente a su escritorio. La tensión entre ellos era palpable, pero Alice notó que él intentaba romper el hielo.—Traje esto para ti. —Dijo él, extendiendo el ramo hacia ella. —Quería disculparme por lo q
Alice y Malek salieron de la oficina y se subieron al auto de la castaña por seguridad, el aire fresco de la ciudad les dio la bienvenida. Las luces de los edificios brillaban como estrellas en el suelo, y el murmullo de la vida nocturna comenzaba a hacerse palpable. Alice, con una sonrisa traviesa, miró a Malek y dijo:—¿Listo para una noche épica? Este lugar es conocido por ser uno de los mejores de la ciudad.Malek se ajustó el abrigo y respondió con entusiasmo:—¡Por supuesto! He oído que tienen un DJ increíble esta noche. Espero que pongan buena música, es la primera vez que salgo de noche en esta ciudad y quiero que sea una buena experiencia.Mientras Alice conducía hacia el club, el bullicio nocturno de la quinta avenida se filtraba por las ventanas del auto, creando una atmósfera vibrante que hacía que su corazón latiera más rápido. Al llegar a la entrada, ambos bajaron del auto, y uno de los porteros elegantes los saludó con un gesto.—Bienvenidos al Lounge Bombshell. ¿Tienen
Alice sintió las lágrimas asomarse a sus ojos mientras luchaba por mantener la compostura.—Lo siento, Malek. No puedo quedarme más tiempo y te pido perdón por haberte hecho venir aquí conmigo— Masculló la castaña manteniendo la vista fija en Dalton, quería asegurarse de que él no la viera.Malek estudió su expresión por un momento y luego se dio la vuelta para ver hacia donde estaba mirando Alice y así poder entenderla. Pero, lo que menos esperaba era ver a Dalton pavoneándose con su exesposa y menos en público, en un club donde hay docenas de empresarios de la ciudad que lo conocen al igual que a Alice.—Está bien. Ahora lo entiendo… —Afirmó el pelinegro— Vamos, te acompaño al auto.Alice asintió ansiosamente y luego ambos salieron del club. Al llegar a la camioneta, Malek se apresuró a abrirle la puerta a la joven y esta subió de inmediato.Alice se acomodó en el asiento del conductor, mientras inspiraba hondo para intentar calmar los latidos de su corazón que latía desbocado al ti