Ya estaban de regreso cuando el sol comenzaba a caer. Los seis lobos se notaban cansados, pero de buena manera. Habían tomado un descanso rápido, Dante los había llevado a cazar en zonas seguras logrando que Axel se hiciera con su primera presa, y después habían vuelto a darse un chapuzón en el estanque.En resumen, estaban molidos y Dante sabía que sus cachorros irían directo a la cama después de comer, pero todos se notaban conformes con la salida familiar. Incluso Matías, después que Sacha lo hubiera empujado junto con ellos y lo hubieran enredado entre sus garras, parecía más relajado. Aunque ahora iba al lado de Dmitri.Bueno que podía hacer. El lobo parecía estar cómodo con la cercanía del gemelo. Un paso a la vez y el alfa podía afirmar que podría relacionarse con todos naturalmente otra vez.–Pa, cárgame –le pidió Axel que se tambaleaba de un lado a otro y sus ojos se cerraban.Tuvo que recostarse en uno de los árboles para no tropezar. Habían decidido ir caminando desde el es
–Pa, ya se fueron? –fue la pregunta de un temblante Sacha que se abrazaba contra su hermano Fallen.Dante no habló, estaba mortalmente tenso. Tenía a sus cachorros detrás de él y no se arriesgaría a perder a ninguno, y mucho menos que alguno resultara herid…Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando un destello blanco pasó frente a él y lo próximo que supo era que estaba enredado entre uñas y dientes, con precisamente uno de los leopardos.Un gemido colectivo de exclamación se escuchó ante la pelea, uno que no fue nada agradable. El leopardo podía ser más pequeño que el alfa, pero lo compensaba con agilidad y violencia. Además, estaba usando toda su fuerza para morder y desgarrar la piel de Dante.Dmitri no estaba preocupado por su hermano. Este, a pesar del espectáculo, solo estaba recibiendo pequeños rasguños, mientras el lobo realmente mordía con fuerza al felino. Pero había más cosas en la que estar atento y eso era que sabía que había otro leopardo más, y con las patas llen
El celo de un lobo macho no era tan fácil como se imaginaba, y eso era algo que Dante sabía bien. Lo que más odiaba era lo mucho que dolía y lo devastado que quedaba después. Y aunque ahora era un lobo enlazado nunca le pediría a su compañero pasar su celo junto con él. La razón muy fácil: estaba seguro que lo tomaría tan fuerte y tan profundo, lo mordería tanto y devoraría a tal punto que sería él el que no se pudiera levantar en varios días después.Y no se arriesgaría.Incluso había preparado todo para que Lukyan no se diera cuenta de que estaba a punto de llegar su celo y había ideado todo un plan fingiendo de que estaría visitando a Lucian, o a quien fuera, con tal de no hacerle pasar por un mal momento.Pero, primero, Lukyan era muy perceptivo, y segundo, ya se había dado cuenta de la situación debido a que él se ponía muy meloso. Mucho más de lo que era habitualmente, y lo buscaba en todo momento, no importándole si estaba en medio del trabajo.Antes, cuando estaba soltero, él
El recuerdo que tenía Lukyan del celo de su pareja fue cuando el alfa la había atacado debido a que su hija lo había llevado allí, antes de ser raptado por Lucian. Y solo podía decir que había sentido miedo real. No el crudo, como el que sufrió con Sylas mientras lo tenía cautivo, sino uno más salvaje que lo desconcertaba.Y ahora estaba allí, delante de la puerta del mismo cuarto en donde lo había visto salir en esa ocasión, preparado para ser él el que entrara. Dmitri y Falco estaban a su espalda. Como machos, sabían el estado en que ellos se ponían y el daño que podían ocasionarle, y más Dante que era un alfa. Razón por la que se habían negado, desde el primer momento, a que su reina se arriesgara de esa forma.–Reina, aún puede retractarse –Falco dijo.Su lobo se encargaba de cuidar a los hijos de Lukyan dado que estarían al menos cuatro días sin verlos. Si era que él podía resistir todo ese tiempo. El celo del alfa había empezado hacía unas horas por lo que ellos estaban sudando
El cuerpo de Dante estaba caliente, tan caliente debajo de él que quemaba. La marca en su cuello igual quemaba, así como su interior, que empapaba la cadera de su esposo y su miembro que estaba duro y palpitante. Lukyan sentía una sensación igual a cuando estaba a punto de entrar en celo. Acaso eso lo estaba provocando su esposo.Bajó la mirada y lo miró directo a sus ojos. Estos, a pesar de no notarse enfocados, lo devoraban y lo hacían temblar. Tenía ganas de ser tocado por él, de ser besado. Tuvo un impulso de quitar los grilletes que lo mantenían cautivo y dejarlo a su libre albedrío, pero recordó que tanto Falco como Dmitri fueron muy estrictos en los requisitos para dejarlo estar ahí, ese era uno de ellos. No soltar a su alfa.Chasqueó la lengua. Y desde cuándo él oía órdenes, aunque tenía que reconocer una cosa, no solo era la erección de Dante la que se notaba más grande, el cuerpo del lobo se sentía con más tamaño, sólido y salvaje. Él estaba acostumbrado a su cuerpo y de cua
Matías no estaba cómodo con su familia a pesar de que ya se sabía la verdad. Aún sentía que había traicionado a todos y ponerse siempre como la víctima no era justo. Más bien, no era justo para ni él mismo, y eso le dolía. Le dolía mucho.Supuestamente ese día que debía ser feliz para todos, era para él un recordatorio que no debía estar en esa familia. Porque él simplemente hacía daño.–Hermano… hermano –a su lado, Axel le sacudió el brazo– Es hora de ir a correr.Matías asintió. Su madre se acababa de casar con el alfa de la Manada de Plata, el único lobo que lo había llenado de confianza para decirle la verdad. No podía negar que se sentía feliz por él. Se lo merecía. Su madre había sufrido mucho a manos de su padre, y que este lobo se le hubiera aparecido en su vida era lo mejor para él y sus hermanos.Sin embargo, él no se lo merecía.Así que cuando la corrida empezó y todos los lobos siguieron al antiguo alfa de la Manada de Plata, él avanzó unos cuantos kilómetros, pero al fina
–¿Estás seguro de que cerraste bien la puerta? Sabes que aquí como que entrar sin pedir permiso se estila bastante.–Si cariño, nadie va a entrar a la oficina a menos que yo quiera –Dante besó el lóbulo de la oreja de Lukyan, mientras sus manos recorrían el borde de la camisa más arriba de la cintura, para dejar descubierto su abdomen.El alfa tenía acostada a su esposo sobre su escritorio, después de lanzar más de la mitad de los papeles al suelo, creando un desastre a su alrededor. Se acomodaba entre las piernas de él e hinchaba sus labios bajo sus besos. La camisa de Dante estaba en el suelo, la ropa interior del omega la acompañaba y su prenda inferior, solo el pantalón aun cerrado del alfa estaba en medio. Después de tres días sin poderse dar amor, dado el trabajo de ambos, no habían podido aguantar y estaban a punto de tener sexo allí mismo. Sin importar consecuencias, aunque realmente no es que hubiera. Muchos notaban cuando cierto alfa no pasaba sus noches alegres y estaba fru
–Ma, tu rostro está totalmente rojo –Sacha tenía la cabeza recostada en uno de los muslos de Lukyan.Él tenía la cabeza gacha, con el cabello cubriendo parte de su expresión avergonzada. Dios, había sido visto por sus suegros, y haciendo eso con su esposo. Bien, le había dicho que no era una buena idea, pero Dante era bueno en que él sucumbiera a sus instintos y terminar enrollados en cualquier parte.No era que no le gustara hacer el amor con su lobo, con su alfa, era que él buscaba los lugares donde podían ser descubiertos fácilmente, y él no estaba acostumbrado a eso. Ahora, apenas podía mirar a la cara a los dos lobos con los que su esposo tenía una acalorada discusión.Por lo visto Aralia y Kaiser estaban acostumbrados a intimidar a sus dos hijos y violar su privacidad alegando que eran unos cachorros. Cachorros su trasero, eran dos lobos de más de un metro ochenta, más de 100 kilos de músculo y que pasaban los 600 años. No eran unos cachorros. Pero en el fondo él los comprendía.