1. Epígrafe: La vida de una asesina
La sangre es difícil de limpiar por lo que no importa cuánto restriegues, siempre queda algo de ella, de su esencia ya sea en las grietas de la piel, bajo las uñas o en el batir mismo del viento, siempre allí esta presente. A veces creo que me he deshecho de ella, que he borrado cada rastro suyo, pero al ducharme y cerrar los ojos la siento otra vez allí, caliente, espesa, pegajosa y con aquel aroma tan metálico y familiar. Yo siempre eh sido un espectro en la sombra, una figura sin pasado y con un futuro incierto, desde que tenía memoria mi vida había sido una rutina meticulosamente calculada de entrenamientos, misiones y supervivencia y por ende caos y destrucción. Hola, me presentó, me llaman Umbra y tengo veinticinco años, la verdad no sé ahora mismo qué tanto de mí es real y qué tanto es lo que me hicieron ser, pero aquí estoy luchando por vivir. Recuerdos no tengo ni siquiera de mi propia infancia solo entre mis pensamientos pululan fragmentos dispersos de algo que parecer
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